28 de agosto de 2013
28.08.2013
Mascotas

"Vivir de criar perros es un mito"

Café del Xaín, uno de los ejemplares del criadero de Jesús, es el Campeón Joven de España

30.08.2013 | 07:31
Jesús López con Café del Xaín, el campeón de España más precoz de la historia en categoría de perros jóvenes. / M.G. BREA

Café del Xaín es un mastín español. Pesa 80 kilos y mide 83 centímetros de altura a la cruz. Con 14 meses y dos días, es el Campeón Joven de España, en la categoría para perros de entre 9 y 17 meses, más precoz de la historia del certamen. Su dueño, Jesús López, cuenta con más de 35 años de experiencia con estos enormes canes en su criadero del barrio vigués de Cabral.

"El perro es muy grande y bien formado. Largo y con mucho hueso. Con una buena cabeza para su edad y muy ajustado a las características del estándar del mastín español. Aunque su mejor virtud es la elegancia y la perfección de sus movimientos, algo muy preciado en perros tan grandes", afirma Jesús, que se muestra muy orgulloso del éxito alcanzado por Café.

Para Jesús López, la afición por la cría del mastín español constituye una tradición familiar en toda regla. Su familia lleva más de 35 años criando esta raza gigante de perros. "Mi padre fue todo un pionero en la cría del mastín español en esta zona. Recuerdo lo difícil que era encontrar una hembra para montar en aquella época", explica Jesús, mientras recuerda el esplendor de aquellos ejemplares. "Posiblemente los que teníamos antes fueran mejores que los de ahora, pero por aquel entonces solo los criábamos para nosotros, no los llevábamos a competir", añade.

Y es que su afición por la cría del mastín no es nada más que eso, una afición. Ni se plantea la idea de convertirlo en un modo de vida. " Lo de vivir de criar perros es un mito, y menos aún sí es de una raza como el mastín español. A lo mejor puedes vivir de esto si eres un multicriador y trabajas únicamente con razas pequeñas. Esto supone una gran inversión, por lo menos si tienes a los perros como se debe. Además no solo es criarlos y mantenerlos, los viajes a las exposiciones suponen un gran desembolso", comenta Jesús, que además de asumir gustoso todos estos gastos, dedica más de tres horas al día al cuidado de los canes. Tarea que comparte con su madre y hermanos cuando sus obligaciones laborales se lo impiden. "Esto es cuestión de familia", exclama Jesús.

Después de 35 años como criador y seis acudiendo a exposiciones, Jesús tiene muy claro cual es el auténtico objetivo de su criadero. "La satisfacción de ver cómo poco a poco va creciendo el animal y se va convirtiendo en un gran ejemplar, reconocido y admirado por otros criadores y expertos. Eso no tiene precio. Además está la ilusión de las camadas. Siempre son únicas y emocionantes como la primera vez. Al final, el aspecto económico siempre queda en un segundo plano".

Los peores dos años del Xaín

Hace ocho años la desgracia se cebó con el criadero de Jesús llevándose por delante a varios de sus mejores ejemplares. Fue un duro golpe para su familia, quién considera a sus perros parte de la misma. Pero después de dos años muy tristes, Jesús, acompañado por su padre y su hermano, decidió recuperar la tradición familiar. Invirtió en la compra de tres nuevos ejemplares y se dispuso a criarlos y a entrenarlos para la competición. Toda una novedad, ya que durante los más de 27 años anteriores nunca habían asistido a ningún tipo de certamen. "Algo fundamental para poder seleccionar a los mejores ejemplares e intentar conservar lo mejor de una raza con tanta historia como el mastín", explica Jesús. Los mejores ejemplares de su criadero se pueden ver en la web www.mastinesdelxaín.com

La historia del mastín español

La historia del Mastín comienza con el "Honrado Concejo de la Mesta" en el año 1273, aunque se conoce la existencia de actividad ganadera trashumante en tiempos de los íberos. Esta organización legal de la ganadería y la gran proyección económica que va a obtener el sector, formado entorno a la selección de la oveja merina, es trascendental para la selección del mastín. La importancia del perro guardián en los rebaños está reflejada en las leyes de La Mesta y en numerosas ordenanzas que garantizaban la alimentación y la pureza de la raza, e imponían graves multas por el robo de un mastín. Se decía en aquellas épocas que "durmiendo en la lanera tenían mejor cama que el séquito del rey".

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