25 de agosto de 2013
25.08.2013

Un mirador desde Estaca de Bares a Cangas

Otras aves, como el arao común, también se encuentran en situaciones delicadas

25.08.2013 | 00:00

La migración de aves (cuando se trasladan miles de kilómetros en busca de comida hacia zonas más cálidas) ha comenzado ya para algunas especies. Es el momento de ver en Galicia ejemplares que no se podrán ver en otros momentos del año. Estaca de Bares se alza como el mejor sitio para el avistamiento.
"Las aves marinas van costeando, así que las mejores zonas para avistarlas serían los cabos. El más importante en Galicia es Estaca de Bares. Esos pájaros vienen del norte y si siguiesen volando hacia el sur chocarían contra la cornisa cantábrica. Como no pueden cruzar España sobre la tierra, giran y pasan por Estaca de Bares. Por eso, esa zona es tan importante", explica el doctor en Biología Antonio Cordeiro.
Otras zonas destacadas para ver las migraciones de aves son los fondos de las rías, la ensenada del Umia-O Grove y Corrubedo, así como otras zonas pequeñas pero interesantes como Punta Balea, en Cangas.
Respecto a esta, Cordeiro (que es cangués) apuntó que "las aves que hay ahí son accesibles porque están acostumbradas al hombre. Como hay muchos hábitats diferentes, hemos visto ejemplares de 130 especies diferentes. Ahora, por ejemplo, hay unos pocos ejemplares de la pardela balear, que también está en peligro de extinción. Esta especie cría en los islotes baleares y, después de criar, viene para la costa gallega, a las rías Baixas".
En el caso de querer ver pájaros pequeños procedentes del centro o norte de Europa, las mejores áreas de observación son las zonas húmedas como A Limia, el estuario del Miño y los zonas de carrizos (cañas acuáticas) como Dodro en el río Ulla, y los fondos de las rías del norte.
El caso de las cigüeñas
Preguntado sobre las migraciones de las cigüeñas, Cordeiro deja claro que "la migración supone un gasto de energía muy grande. Tienen que volar muchos miles de kilómetros en los que pueden morir al quedar exhaustas, sin reservas. Al cruzar el estrecho de Gibraltar, el viento las puede meter en el mar abierto y mueren porque no encuentran tierra".
Como animales inteligentes, si localizan comida en vertederos, "pasan de ir a África porque tienen el alimento asegurado. Antes, estaban por aquí hasta que no había comida y marchaban", detalla el biólogo quien recalca que "las aves no escapan del frío, sino de la falta de comida. Ahora, estiran y estiran la permanencia lo máximo que pueden". De esta manera, algunas no llegan nunca a marcharse a África, algo muy parecido con lo que acontence con las espátulas en O Grove.
Espátulas
"Antes, las espátulas, salían de Holanda y paraban en Galicia en su viaje a Mauritania. Cuando empezaban a tener problemas por los cazadores, se marchaban y no quedaban nunca en O Grove. Ahora, puedes encontrar entre 100 y 150. Ya no van a Mauritania. Sabemos de espátulas marcadas que otros años habían bajado a Mauritania que ahora ya no bajan a África y se quedan a vivir en Galicia". La causa radica en que están más protegidas de la caza, con lo que no se ven en la obligación de marcharse de O Grove.
El urogallo ha sucumbido. "Se puede considerar una especie extinguida en Galicia", señala Serafín González, presidente de la Sociedade Galega de Historia Natural (SGHN). Ese triste destino, si no obra un milagro en la Consellería de Medio Ambiente y en la madre naturaleza, aguarda a otras especies en situación delicada. La SGHN apunta al sisón común, arao, avefría, agachadiza común, alcaraván, águila real, zarapito real y escribano palustre. De todas estas,el escribano es la única especie con el 'honor' de contar con un plan de recuperación de la Administración gallega. Fue el único que realizó en los últimos seis años.
"Es obligatorio hacer un plan de recuperación para cada una de las especies incluidas en el catálogo de especies amenazadas. En seis años, solo han hecho uno. Es una cosa muy grave", denuncia González. "Al ritmo actual, harían falta 93 años para que la Xunta los elaborase todos. Las aves no pueden esperar tanto", critica.
El presidente de la Sociedade Galega de Historia Natural asegura que cada vez que se convoca el Consello Galego de Medio Ambiente "se lo recordamos pero es como hablar con una pared".
No obstante, no todo son malas noticias. En otras especies no amenazadas, se ha registro un incremento en los últimos años, según los censos realizados por la SGHN, que lleva 40 años elaborándolos, costeándolos de su bolsillo. "Hay varias especies de invernantes en las que notamos un aumento de población", apunta Serafín González. Algunas de estas son el zampullín chico, somormujo lavanco, cormorán grande, garza real, ostrero, archidede claro, gaviota cabecinegra y cigüeña blanca.
El último censo de la SGHN fue efectuado en 2004. El próximo será en 2014, ya que los elaboran cada diez años. Por su parte, el biólogo y anillador Antonio Cordeiro recuerda que la Consellería de Medio Ambiente venía realizándolos desde el año 1987 hasta 2010.

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