07 de julio de 2013
07.07.2013

¿Unas vacaciones demasiado largas?

Padres y profesores de los escolares gallegos mantienen posiciones contradictorias sobre los tres meses de descanso de los que disfrutan los niños cada verano

07.07.2013 | 17:14
Niños asistentes a un campamento de día en Cangas do Morrazo.

Los escolares en España disfrutan de casi tres meses de vacaciones estivales. Padres y profesores mantienen posiciones diferentes sobre esta realidad que, año tras año, se convierte en debate. Los primeros reclaman centros públicos para facilitar la conciliación entre trabajo y cuidado de los pequeños. Los segundos aseguran que los alumnos necesitan descansar después de cada curso y que en nuestro país, debido a la climatología, el verano resulta una época que perjudica gravemente la concentración y atención que los estudiantes ponen en sus tareas. ¿Cuál es la solución?

Libros, mochilas y lápices están guardados hasta el mes de septiembre. Los niños españoles han dicho "adiós" a las aulas la última semana del pasado mes de junio. En el caso de Galicia, los colegios se vaciaban el día 25 y no se volverán a ocupar hasta el 11 de septiembre en el caso de Educación Infantil, Educación Especial y Educación Primaria, o el día 16 en el de Educación Secundaria. Casi tres meses en los que los escolares disfrutan de mucho tiempo libre, demasiado para algunos y necesario para otros. Después de un curso escolar intenso, los niños necesitan desconectar y descansar. Esto es algo en lo que todo el mundo concuerda. El problema surge cuando se plantea si deberían de descansar más durante el curso escolar, gracias al reparto del período vacacional durante todo el año, en vez del sistema implantado actualmente con pocas vacaciones los meses de invierno y demasiadas los de verano. Sistema que ya lleva implantado en nuestro país desde que en el año 1887 se cambiase la Ley estableciendo las primeras vacaciones entre el 24 de julio y el 6 de septiembre.

Conciliación

El colectivo de los padres de los alumnos ve demasiado larga la pausa escolar en estos meses de verano. El principal problema que declaran padecer las familias es el intento por conciliar trabajo y atención de los pequeños. Algunos de ellos recurren a los abuelos, que se disponen a hacer de niñeros durante los meses calurosos. Otros, en cambio, no tienen esta posibilidad y acaban echando mano de campamentos, diferentes actividades, viajes programados o ludotecas, en la mayor parte de los casos soluciones que acarrean gastos para las familias. Por esta razón, padres como Francisco Rodríguez, presidente de la Asociación de Padres de Centros Concertados, reclama la necesidad de centros públicos creados para garantizar la ocupación de los escolares. "Educación y concellos deberían de ayudar a las familias con la creación de centros públicos o con el uso de algunos ya existentes para la realización de diferentes actividades monitorizadas", declara Rodríguez.

Bertila Fernández, portavoz de la Federación Olívica de Asociaciones de Padres y Madres (FOANPAS), abunda en que este es un debate que se lleva planteando desde hace mucho tiempo y que se solucionaría con un profundo cambio educativo realizado por profesionales. Admite que, a pesar de que los niños se merecen descansar después de un curso intenso, conciliar vida familiar y laboral resulta complicado para los padres durante el verano.

Otro de los problemas con los que se encuentran los padres es que ven que el mes de junio no se aprovecha, ya que en algunos centros se termina el temario la primera semana de junio.

Francisco Rodríguez cree que la mejor solución para niños y padres sería "recortar algunas semanas el período vacacional en verano y repartir los descansos durante el resto del curso, como hacen en otros países con la llamada "Semana blanca", un período invernal gracias al cual los alumnos pueden descansar más también durante los meses de invierno ".

En otros países el calendario escolar es muy diferente al de España. En Alemania por ejemplo, hay varias paradas escolares durante el curso; en otoño los alumnos tienen de 2 a 14 días libres y en Carnaval hasta 12, además de varios días de vacaciones entre mediados de mayo y principios de junio. En otro país europeo, Francia, el recién acabado curso empezó los primeros días de septiembre, y acabó más tarde que en nuestro país: la primera semana de julio. En el calendario escolar francés también se incluyen dos semanas de pausa escolar para el Carnaval de invierno, haciendo así que el curso académico sea más llevadero para los alumnos.

Altas temperaturas

Por otra parte, profesores de los centros mantienen diferentes posturas. Por un lado reconocen a los niños el derecho a las vacaciones de verano, período muy negativo para que los estudiantes estén en el colegio debido a las altas temperaturas, y además añaden la importancia de dedicar una época al aprendizaje fuera de las aulas, un tiempo escolar propio en el que los niños puedan disfrutar al tiempo que aprenden de otra manera diferente a como lo hacen en las aulas. El presidente de la Asociación de pedagogos de Galicia, José Manuel Suárez, afirma que la educación no solo se adquiere en la escuela y que es necesario ese período, aunque también existiría la posibilidad de repartir las vacaciones.

Además, los profesores afirman que ellos no están de vacaciones tres meses. Se dedican a preparar las clases durante el mes de julio y a comienzos de septiembre ya vuelven a los centros para organizarlo todo.

Ana María Ulloa es la vicepresidenta de la sección de psicología educativa del Colegio Oficial de Psicólogos de Galicia. Esta psicóloga de educación comenta que el período de verano no resulta tan largo como lo plantean desde otras partes. "Los niños necesitan su tiempo para hacer actividades con sus padres, pasar ratos con el resto de la familia y amigos y llevar a cabo actividades lúdicas que contribuyan a su educación al tiempo que se divierten", asegura la psicóloga. María del Carmen Lorenzo es otra de las psicólogas del Colegio Oficial de Psicólogos de nuestra comunidad autónoma. Para ella tres meses de descanso escolar no perjudica a los niños, sino que les beneficia por varias razones. Una de ellas tiene que ver con la necesidad de que el alumno entre en contacto con lo social y lleve a cabo un aprendizaje desde el punto de vista infomal, lejos del académico que ya realiza durante los meses anteriores. "Estamos en una sociedad que valora únicamente el aprendizaje académico olvidándose de la educación que los niños reciben en su día a día", asegura la psicóloga.

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