05 de julio de 2013
05.07.2013

Una vía para la humanidad

La Vía XVIII busca un reconocimiento de la Unesco que garantice su conservación y sirva para divulgar una ruta de gran riqueza patrimonial y paisajística

05.07.2013 | 19:15
Campamento romano Aquis Querquennis. / FdV

Tiene más de 300 kilómetros de longitud, un ancho mínimo de cinco metros y su inclinación no supera nunca el 8%. Recorre parajes espectaculares y es una de las calzadas romanas mejor conservadas y con mayor número de miliarios de toda Europa. Méritos suficientes para pedir a la Unesco que declare a la Via Nova Patrimonio de la Humanidad, como ha solicitado hace unos días el Congreso español.

La Vía XVIII o Via Nova del Itinerario de Antonino fue una obra de ingeniería fundamental para articular la romanización en el norte de la Gallaecia. Como señala José María Eguileta, jefe del Departamento de Arqueoloxía del Concello de Ourense, ya existía otra calzada que comunicaba Braga y Astorga por Chaves, la Vía XVII edificada bajo el mandato de Augusto, "pero la XVIII, que se construyó una vez iniciada la segunda mitad del siglo I dC., durante la dinastía Flavia, supuso la consolidación de una ruta entre estas dos mismas ciudades avanzando hacia el límite norte de la Gallaecia Bracarense".

Al interés histórico y patrimonial, la calzada suma también el atractivo paisajístico, pues atraviesa el Parque Natural Peneda Gêres-Xurés, reserva de la Biosfera declarada por la Unesco, y el Parque Natural da Serra da Enciña da Lastra, donde la Via Nova se encuentra mejor conservada. También transcurre por las Limias Baixa y Alta o las tierras del Sil, Valdeorras y el Bierzo. Además, a lo largo del recorrido se encuentran monumentos de enorme importancia, como las grandes concentraciones de megalitos de la Baixa Limia, Santa Comba de Bande, así como Aquis Querquennis.

Muchos de los tramos de la calzada están enlosados, aunque, en algunas ocasiones, la capa de rodadura era de grava o tierra. Muchos de los tramos están enlosados, aunque en diversos lugares la calzada era de grava o tierra. A lo largo de la Via Nova se han encontrado un total de 281 miliarios, el mayor número de las calzadas romanas que se conocen. Los miliarios son una gran fuente de información, pues aparecen fechas y nombres de emperadores. En esta Via XVIII se encuentra el único miliario que existe en la península dedicado al impulsor de la Vía Nova, Vespasiano. Hay otros quince dedicados a sus hijos, Tito y Domiciano. Gracias a otro de ellos se puede conocer la fecha exacta de su apertura, el año 79 de nuestra Era.

A lo largo del recorrido se conservan un total de cinco puentes, algo que destacan los expertos pues de toda la Hispania romana solo se mantienen en pie un total de 30. "La conservación de la calzada es desigual por zonas, no sólo porque en ocasiones otros caminos se superpusieron a su trazado, sino también por ser cruzada por infraestructuras recientes, como puede ser el caso de las carreteras.", explica José María Eguileta. En opinión del arqueólogo ourensano, no sólo se debería proteger la calzada, sino también su sección y sus elementos complementarios, como los puentes, destierros e incluso rellenos, como los "lombos" de A Limia, una especie de plataforma continua para salvar zonas pantanosas.

Once mansiones

La A-18 del Itinerario Antonino cruzaba la actual provincia de Ourense siguiendo una diagonal de sudoeste a noreste, y -al igual que las modernas autopistas- disponía de varias áreas de servicio, la mansio romanas. En total eran once los lugares de descanso y hospedaje que formaban parte de la Via Nova. Partiendo de Bracara Augusta eran las siguientes: Salaniana (curso alto del río Homen, Portugal), Aquis Originis (Baños de Riocaldo, Lobios, Ourense), Aquis Querquennis (Bande), Geminas (Sandiás), Salientibus (Xinzo da Costa, Maceda), Praesidio (O Burgo), Nemetobriga (entre A Pobra de Trives y Laroco), Foro (A Pobra de Valdeorras), Gemestario (Portela de Aguiar, El Bierzo, León), Castro Bergidum (Cacabelos) e Interamnium Flavium (San Román de Bembibre).

El campamento romano de Bande, Aquis Querquennis, es el más grande de los existentes en Galicia y tiene una curiosa particularidad, pues durante varios meses al año queda sumergido por la crecida del embalse hidroeléctrico de As Conchas. En la actualidad cuenta con un centro de interpretación que explica el recinto y la vía romana junto a la que nació. El campamento militar estuvo activo entre el año 75 a.C. y el 30 d.C., en que fue abandonado. Sin embargo, la mansión viaria, la posada oficial para viajeros y cambio de cabalgaduras, y la población que surgió a su alrededor se mantuvieron en activo hasta la época medieval.

Las edificaciones de las mansiones disponían de un ingenioso sistema de calefacción llamado hypocaustum, como se puede comprobar en las ruinas de la mansio de Aquis Originis (Lobios). Se trataba de una cámara de aire construida bajo el solado y sostenida por pilastras de ladrillo; un sistema muy similar a los actuales suelos radiantes.

Explotaciones de oro

La declaración de la calzada como Patrimonio de la Humanidad con el respaldo de la Unesco serviría para " darla a conocer a nivel mundial y situarla en pie de igualdad con patrimonios universales, lo que siempre es positivo", señala Eguileta. En su opinión, también contribuiría a potenciar el patrimonio histórico en el que se inscribe, como la Torre de Hércules o la explotación aurífera de Las Médulas. Y es que la Via Nova estuvo estrechamente relacionada con las numerosas minas de oro que se explotaban en la época.

El inventario que recoge los elementos asociados a la Vía Nova ha prestado una especial atención al conjunto de las minas que responde al enorme impacto que tuvo la extracción de oro durante los dos primeros siglos del Imperio romano en el noroeste peninsular. En este sentido, se han estudiado zonas mineras muy relevantes, como Las Médulas (León), Os Milagres de Monte Medo y Os Biocos (ambas en Ourense).

En cuanto al futuro de esta singular calzada, José María Eguileta apunta que una vez que esté catalogada como Patrimonio de la Humanidad "no debería ser sometida a agresiones "legales", dado que estaría protegida en cada término municipal por donde pasa por los respectivos planes de Ordenación Municipal tutelados en este aspecto por la Ley de Patrimonio Cultural de Galicia de 1995 y otras normativas patrimoniales".

Mayor protección

En todo caso, añade el arqueólogo municipal ourensano, para que estas medidas sean efectivas es necesario cartografiar fidedignamente su trazado y, por supuesto, aplicar las protecciones correspondientes. La cuestión es evitar o limitar actuaciones potencialmente dañinas para esta calzada romana, como obras o repoblaciones forestales.

La candidatura de la Via Nova tiene a su favor que transcurre por dos países, España y Portugal, lo que favorece su posición frente a otros países. La declaración de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco lleva consigo la protección y la divulgación del sitio protegido, lo que significaría un incremento turístico en zonas eminentemente rurales de las provincias de Ourense y León. Además de la financiación de las administraciones públicas españolas y portuguesas, un lugar declarado Patrimonio de la humanidad conlleva la financiación para su conservación del Fondo para la conservación del Patrimonio de la Humanidad.

Los diputados del PP de las provincias de Ourense y León que han promovido la iniciativa confían en que finalmente la Via XVIII alcance finalmente el reconocimiento internacional que sin duda se merece.

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