23 de marzo de 2013
23.03.2013

Las principales ciudades gallegas se oscurecen durante La Hora del Planeta

WWF invita a instituciones y particulares a apagar las luces contra el cambio climático

23.03.2013 | 00:00

Los monumentos y edificios más emblemáticos de Vigo, Tui, Pontevedra, Santiago, Ourense, Lugo, Monforte de Lemos, Oleiros y A Coruña se quedarán hoy, de 20.30 a 21.30 horas, a oscuras. De esta manera, Galicia se suma a la Hora del Planeta, acción internacional que impulsa WWF en contra del cambio climático y que en su séptima edición da un paso más allá y pide a los ayuntamientos la adopción de medidas para ganar en eficiencia energética y reducir las emisiones de CO2.

Entre los monumentos gallegos que se oscurecerán durante esta hora se encuentran la fachada del antiguo Rectorado y su entorno, la plaza del Rey, la fuente de la plaza de España, la fuente y la pérgola de la calle Aragón y la fuente de la calle Gran Vía, todos en Vigo; las catedrales de Santiago y de Tui; la iglesia de la Peregrina, la basílica de Santa María, el monasterio de San Francisco y la fachada del ayuntamiento de Pontevedra; el castillo de Santa Cruz de Oleiros; la plaza Mayor de Ourense; la muralla romana de Lugo, y la Torre de Hércules, y la plaza de María Pita, en A Coruña.

Junto a estas ciudades gallegas, otras doscientas en toda España apagarán sus luces durante estos sesenta minutos, al igual que lo harán las principales urbes del planeta, desde París a la Isla Chatham (Nueva Zelanda), punto donde comenzará a apagarse progresivamente el planeta cuando las agujas del reloj marquen las ocho y media. También lo harán más de 500 empresas y 160 instituciones educativas en España y más de 1.000 millones de personas en todo el mundo. Los establecimientos de El Corte Inglés en Galicia y los institutos del CSIC son algunas de las entidades que participarán en la campaña.

Antón Lois, portavoz de Amigos de la Tierra, una de las asociaciones que apoya la Hora del Planeta, anima a todos los gallegos a sumarse a la convocatoria para demostrar a los gobiernos que la ciudadanía está concienciada de la gravedad del cambio climático y presionar para que se den pasos decididos para combatirlo. "Es un acto simbólico que no resuelve el problema, pero que demuestra que asumimos que el cambio climático es el principal problema medioambiental al que nos enfrentamos", explica Lois, quien recuerda que el calentamiento global es ya un diagnóstico inapelable. "Ya nadie duda de que es una realidad, consecuencia de la actividad humana. Por ahora solo estamos viendo los indicios, pero tendrá unas consecuencias catastróficas. Sin ir más lejos, tener una media de tres temporales al mes era algo inaudito en Galicia hace treinta años", apunta el ecologista, quien añade que invertir el futuro poco halagüeño del planeta es responsabilidad de todos y que la solución pasa por gestos individuales, como el de hoy, y por el compromiso firme de los gobiernos de atajar el problema.

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