03 de noviembre de 2012
03.11.2012

Escuelas infantiles de Vigo enseñan a bebés a comunicarse con signos antes de hablar

La técnica, pionera en EE UU, es promovida por un gabinete psicológico en colaboración con un departamento de la Universidad de Vigo - Se practica entre los 6 y los 18 meses

03.11.2012 | 01:00

Javier aún no ha aprendido a hablar pero ya es capaz de comunicarse con su madre a través de signos. Acercar su manito a la oreja significa que quiere dormir; pasar un dedo por el pecho y la barriga que requiere ir al baño y acercar el puño a la boca, que el apetito le está acechando.

Hambre, sed, sueño y aquellas cuestiones básicas que en ocasiones traen de cabeza a los padres al no poder interpretar los lloros del bebé son fácilmente comunicables -por extraño que parezca- desde los 6 o los 9 meses. En eso se basan expertos y estudiosos de esta nueva técnica -pionera en Estados Unidos- que ya se practica en dos escuelas infantiles de Vigo: el centro concertado escuela infantil Panxoliñas en Coia y la escuela privada Abrente, en la calle Julia Minguillón. El proyecto arrancó en abril de este año y se instauró definitivamente durante este curso.

La tesis es aplicar la lengua de signos para que se comuniquen el bebé y sus padres, pero sin códigos complejos. El psicólogo José Cardama -del centro Gabinete de Psicología Arca- en colaboración con la Universidad de Vigo, con el Grupo de Investigación de Lenguas signadas (Griles) de la facultad de Traducción e Interpretación son los impulsores de esta técnica. "Los niños entre 6 y 18 meses tienen capacidad y deseo de comunicarse pero su desarrollo físico no se lo permite", explica el experto, "y buscamos un sistema que sea compatible con sus habilidades motoras". Las profesoras Báez Montero e Inmaculada Concepción son las coordinadoras por la parte universitaria. Desde hace algunos años se utiliza la lengua de signos dirigidos a bebés (6 a 20 meses) sin problemas de sordera para comunicarse con su entorno, con su padres y educadores.

"El agua, la leche...", explican unos padres en un vídeo sobre la introducción en España de esta técnica, que aseguran que no retrasa el aprendizaje del habla, sino al contrario, favorece el lenguaje. En otras páginas, se asegura que ayuda a controlar las rabietas y favorece el bienestar del pequeño y los bebés aprenden mientras escuchan música o cuentos. Pero, ¿qué pasa cuando llega la edad de hablar? Los especialistas que promueven esta tendencia afirman que la lengua de signos no sólo sirve para mejorar la relación entre padres e hijos, sino que prepara el terreno para el habla e incluso favorece el desarrollo intelectual. Aprender a comunicarse con señas desde bebés hará que los pequeños estructuren mejor su lenguaje oral, incluso antes que otros niños, aseguran.

La estrategia que se sigue en Vigo es idéntica: "Basándonos en una enseñanza 'normalizada' se introducen los signos en el día a día de la actividad del centro y se pretende combinar con el uso en el hogar de cada alumno", explica Cardama. "La educadora interactúa con los alumnos y utiliza las señas junto con la palabra hablada". Así y de manera paulatina, se van introduciendo más signos.

Además, han creado una especie de "plataforma" digital donde se suben vídeos de los signos que van introduciendo para que los padres puedan consultarlos. Estos vídeos son los realizados por el Grupo Griles.

Hay una época de la vida de los bebés y niños pequeños que en la que tienen el deseo de comunicar sus necesidades y deseos, pero carecen de la capacidad para hacerlo con claridad porque la producción de expresión se queda detrás de la capacidad cognitiva en los primeros meses y años de vida, explican los manuales. Los defensores de la lengua por señas en bebés dicen que esta brecha entre el deseo y la capacidad de comunicarse a menudo conduce a la frustración y rabietas.

Sin embargo, desde la coordinación entre la mano y la vista se desarrolla mas pronto que la adquisición de las habilidades verbales, los niños pueden aprender los signos simples de palabras comunes como "comer", "espera", "más", "abrazo", "jugar", "galleta ", "osito de peluche", antes de que sean capaces de producir un discurso comprensible.

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