30 de agosto de 2012
30.08.2012

Un edén de hierbas medicinales

Galicia encierra todo un potencial en el cultivo de plantas tradicionales. Este jardín botánico galaico resucita de la mano de emprendedores que vuelven al campo

30.08.2012 | 18:42
En la imagen superior, José Vilas en su plantación de Casteláns, en Covelo.

El sector se vislumbra lleno de futuro y ellos han optado por el campo como medio de vida. Dicen los expertos además que Galicia es una excelente reserva de plantas medicinales. Se trata de un edén verde con grandes perspectivas de mercado que, en tierra de menciñeiros con siglos de tradición y de monjes boticarios, empieza a resurgir nuevamente, salvaguardando así un patrimonio cultural que estaba cayendo en el olvido. Las primeras experiencias empezaron en Palas de Rei, con Milhulloa como la única empresa gallega dedicada a la producción ecológica de plantas aromáticas y medicinales, realizando todo el proceso de elaboración, desde el cultivo hasta la transformación para su venta. Los huertos naturales también se han asentado en la provincia pontevedresa, especialmente en la comarca de O Condado-Paradanta, donde varios emprendedores compaginan la agricultura ecológica con el cultivo de especies aromáticas y medicinales.

A raíz de un máster de 500 horas organizado por la consellería de Familia para la creación de empresas realizado en el año 2000 surgió Milhulloa, una cooperativa formada por tres socias -Carmela, Chusa y Anxos- que se inclinaron por un proyecto de cultivo ecológico en el que vieron su futuro. En 2001 nacía la que es empresa pionera en la transformación y la comercialización de plantas medicinales y aromáticas. La fitoterapia es la protagonista de una iniciativa con éxito y varias veces premiada pero también han puesto en el mercado otros productos innovadores como los grelos deshidratados e imparten talleres en los que forman a los interesados en técnicas de producción ecológica y en cultivo de variedades tradicionales. Aparte de en Galicia, venden en Asturias, Madrid y Cataluña y su clientela abarca desde herboristerías a tiendas delicatessen, asociaciones de consumidores, bares, teterías, restaurantes, casas de turismo rural y el propio público que se acerca a su pequeña tienda ubicada en las instalaciones, en las que de paso "explicamos nuestro ciclo productivo", dice la bióloga Carmela Valiña, una de las socias.

En total, son unas doce hectáreas en terrenos de Palas de Rei donde crecen la salvia y la caléndula, a las que se suman la artemisa, melisa, distintas mentas, milenrama, orégano, tomillo, romero o perejil entre las hierbas más destacadas. "Nuestra comunidad posee una gran riqueza de plantas medicinales, no hay más que volver la mirada a nuestra cultura donde las menciñeiras tuvieron siempre una gran relevancia. Lo que sí hay que tener en cuenta es la necesidad de domesticar y recuperar las variedades autóctonas y no llegar a esquilmar las distintas especies como ya pasó con el árnica o la genciana", explica Valiño. La iniciativa las hizo volver al rural para apostar por la agricultura ecológica como sector de futuro. "Diversificamos la actividad y llegamos al consumidor final porque teniendo como dedicación exclusiva el cultivo de plantas medicinales no sería rentable dedicarse a esto", aseguran.

Las hierbas pueden suponer un complemento importante en un ámbito -el ecológico- que goza de una enorme proyección. Según el informe realizado por el Consello Regulador de la Agricultura Ecolóxica de Galicia (Craega) la facturación del sector en 2010 se situó próxima a los 17,14 millones de euros, lo que representa un crecimiento del 21,4% en relación con el año 2009. El incremento es del 1,4% en cuanto a la superficie inscrita, con más de 14.000 hectáreas dedicadas a esta actividad en la comunidad.

La agricultura más natural se está asentando con raíz y con ella la recuperación de especies que forman parte del acervo cultural, tanto en su vertiente culinaria como medicinal. Además el concepto de local se afianza, al igual que la preferencia por productos ecológicos. "No cubrimos la demanda,que es mucha",afirma Hermindo Álvarez, propietario junto a Sara Cifuentes, de Biochousa, un surtido huerto en la parroquia de Gargamala, en Mondariz. Son más de 1.500 metros de invernadero y otros tantos al aire libre que producen "un poco de todo", desde las hortalizas conocidas a plantas aromáticas que ellos venden en verde para uso culinario. La idea de ofrecer este tipo de hierbas surgió "porque un día escuchamos en la radio a Pepe Solla que le era difícil conseguir aromática fresca, que la tenía que pedir lejos y como nosotros teníamos algo de aromática para autoconsumo y como nicho ecológico en el invernadero, decidimos empezar a ofrecerla y poco a poco fuimos ampliando la oferta con las peticiones de los cocineros", cuenta Sara.Fresca y al peso en ramilletes de 100 o 200 gramos, sus clientes son restaurantes, tiendas bio y particulares.

Cursos
Sara y Hermindo dan a conocer su proyecto "a cualquiera que demuestre interés por el mismo a través de cursos y numerosas charlas" y creen que el cultivo de las aromáticas frescas es una opción más dentro de la agricultura ecológica, "como el resto de los alimentos. Lo que ocurre es que no hay costumbre de comprar estas plantas en verde en los mercados y tiendas, como en otras zonas". El próximo 1 de septiembre estarán con sus fragantes hierbas en Vigo, en la Feira da Pedra.

La idea de integrarse en el sector puede surgir a cualquier edad. Como le ocurrió a José Vilas que, después de años en la automoción volvió los ojos al campo cuando ya había cumplido los cuarenta. Tiene una finca de aproximadamente una hectárea en Casteláns, en Covelo, en la que él solo realiza todo el proceso de elaboración, desde el cultivo hasta la transformación para la venta de las plantas aromáticas y medicinales (PAM). José es uno de los pocos productores que ha apostado por rastrear y recuperar hierbas de la amplia farmacopea galaica. "Tenía ganas de dedicarme a la agricultura", explica, "y lo de las plantas aromáticas y medicinales fue a raíz de observar que en Galicia, prácticamente todo el mundo se dedicaba a la huerta salvo una empresa que, como yo ahora, realizaba todo el proceso de las PAM de forma industrial, es decir, con condiciones de secado controladas". Tras seleccionar semillas o esquejes, Jose cosecha las variedades de forma ecológica (tiene certificación, como los demás, del Craega), escoge después aquellas que no presentan defectos ("sobre todo de aspecto") y se pasan al secado en condiciones controladas de humedad y temperatura en un secadero industrial dentro de la propia explotación. Herbas da Ouxariza, que así se llamará el producto en grandes superficies, herboristerías o tiendas de consumo ecológico, estará muy pronto en el mercado tras obtener el registro sanitario para embolsar y vender.

Este emprendedor cree que la comunidad tiene potencial en este ámbito, todavía por explotar. Hierba luisa, Crataegus monogina, Aquilea, salvia, tomillos, mentas varias, tila, romero u orégano tienen demanda y la idea de Jose es ir abriendo mercado a medida que la producción sea suficiente. De momento vende en la provincia pero sus pasos se encaminan a explorar otras plazas.

El proceso de producción ecológica es un mercado todavía con un gran recorrido. En el lugar de O Castro, también en Covelo, la joven Lourdes Enes cuida sus invernaderos dedicados principalmente a los productos de huerta, en los que ha introducido plantas aromáticas como método natural de control de insectos y como pequeño complemento de las cestas semanales que reparte a sus clientes. Albahaca, perejil, apio, cilantro, caléndula, salvia, hinojo y manzanilla forman parte de la cosecha de esta emprendedora que cree que el mercado de las hierbas autóctonas está por explotar, al igual que "todo el sector de la producción ecológica. Es importante concienciar a la gente que la mejor medicina que hay es la comida, sobre todo comida que ayuda a sentirte bien".

En Moreira, en Ponteareas, Carlos Rodríguez cultiva bajo el criterio de "orgánico natural". Cuando era niño respiraba la fragancia de las plantas que su madre utilizaba para condimentar y que ya despertaban su curiosidad. Un accidente en el mar a los 20 años le dejó en una silla de ruedas y a partir de ahí "comencé a estudiar las propiedades de las plantas, frutas y verduras que pudiesen mejorar mi salud" . Hace ocho años consiguió su sueño de tener su casa en el rural y su finca. "Comencé a adaptarla -refiere- y a buscar los espacios más idóneos para cada planta". Carlos cultiva de forma orgánica, respetando los ciclos biológicos, riega con agua de lluvia y de manantial y por sus productos se interesan numerosos particulares, extranjeros a través de internet y restaurantes vegetarianos. En su blog carlostienefloresparacomer habla de las propiedades gastronómicas tanto de las plantas medicinales como de otras especies y a las variedades más conocidas como tomillo, mentas o romero suma otras como boldo argentino, Jiaogulan chino, kalanchoe, anís verde, albahaca morada o perilla. Y muchos otros vegetales de diversas partes del mundo que en Galicia encontrarían, opina Carlos, una perfecta adaptación. "Simplemente requieren unos cuidados más permanentes y una materia orgánica específica", aclara. Este agricultor de nutrido huerto ha conseguido ser autosuficiente y sus productos llegan a alcanzar tamaños de récord. "El campo es factible como medio de vida", dice, "siempre que su dedicación sea constante durante todo el año".

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