07 de octubre de 2009
07.10.2009

La joya oculta de Nostián

Surfistas coruñeses destacan la extraordinaria potencia de la ola "La Tóxica"

07.10.2009 | 03:25
Un surfista, en plena acción disfrutando de las espectaculares olas herculinas

La elección por los franceses Eric Rebiere y Naum Ildefonse, dos de los más afamados surfistas del mundo, de la ola conocida como "La Tóxica" para efectuar una espectacular cabalgada marina el pasado lunes no sorprende a los aficionados coruñeses a este deporte, quienes conocen su extraordinaria potencia y han tratado de conservar el secreto durante años desde que la descubrieron hace aproximadamente una década.
"Es una joya sin explotar, en el futuro se harán campeonatos extremos con gente buena de verdad y será un espectáculo seguro", explica Óscar Vales, uno de los responsables de la iniciativa CAV Surfing Project. Este surfista asegura que los seguidores de esta especialidad siempre han tenido "mucho cariño" por esta ola y que han intentado que no fuese "demasiado popular", aunque reconoce que también puede ser positivo que los grandes campeones sepan de sus peculiaridades.
Quienes se deslizan sobre las crestas de las olas denominan como "La Tóxica" a la que rompe frente a Nostián, en el límite entre los municipios de A Coruña y Arteixo, por la presencia en esta costa de instalaciones industriales como la fábrica de piensos Ártabra, la planta de tratamiento de basuras de la ciudad y la refinería de petróleo.
La singularidad de esta ola se encuentra en el fondo sumamente agreste sobre el que pasa en su recorrido de apenas diez metros, ya que ese relieve hace que se levante de forma brusca y con una fuerza extraordinaria, en comparación con lo que sucede con los lechos arenosos. Óscar Vales califica de "exagerada" la potencia con la que se alza "La Tóxica" sobre el nivel del mar, en el que efectúa un rebote que los surfistas denominan cuña, que hace que la ola "se ponga de lado y tenga mucha más fuerza de lo habitual". Gracias a ese movimiento, el seno que se crea al elevarse –tubo en el argot del surf– es mucho más profundo, por lo que se consigue "una descarga de adrenalina mucho más fuerte, ya que notas la fuerza de la ola en los pies a través de la tabla".
Pero estas emociones no están al alcance de cualquiera. Vales advierte de que una ola de esta dificultad y peligrosidad requiere mucha experiencia para no ser víctima de los fondos rocosos, donde algún surfista se ha llevado un buen susto. "He viajado por todo el mundo y he visto olas muy potentes, pero ésta es mucho más peligrosa por la fuerza y la dificultad que tiene enfrentarse a ella", señala este experto, que desaconseja a los no iniciados intentar el desafío a La Tóxica.
La ola sólo es abordable en primavera y verano, ya que en otras épocas rompe antes de tiempo. Siempre se surfea desde la izquierda y las condiciones óptimas son con viento flojo o casi inexistente, procedente del Sur o Sureste, mientras que la dirección del oleaje debe ser del Noroeste. Esta situación permite mantenerse de pie sólo entre 6 y 7 segundos, pero que se hacen eternos al percibir la fuerza bajo la tabla.

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