30 de agosto de 2009
30.08.2009
Mercadillo

Un rastro donde "comprar" sin dinero

El mercadillo "Vigotroca" apuesta por el reciclaje e intercambio de objetos todos los sábados de fin de mes

30.08.2009 | 06:13
Varios puestos del mercadillo "Vigotroca", ayer, en el barrio vigués de O Calvario

Camisas pasadas de moda, vaqueros que ya no le caben, los juguetes de sus hijos –no tan niños ya –, libros viejos, cedés, un jarrón que no le gusta, lo último que le regaló la suegra en navidades... todo eso y más está guardando polvo en algún armario de su casa. "Vigotroca" le ofrece una alternativa razonable: recicle intercambiando. Sus pantalones por mi pañoleta; ese libro de Shakespeare por el ratón que me sobra del ordenador. Así de simple, sin gastar un duro y con cierta garantía de buen estado. El intercambio, una de las artes de comercio más antiguas, resucita en el barrio vigués de O Calvario.

En una mesa, un montón de pañuelos, camisetas, chaquetas y una bolsa con ropa de bebé. En la otra (la contigua) cintas de vídeo y agendas de oficina. Un poco más a la derecha se visualiza un montón de ya olvidados discos de vinilo, viejas revistas de viaje, cuadernos Santillana, novelas y juguetes. Una pareja se acerca, van cargados con dos bolsas de plástico, son las colecciones – completas – de Érase una vez el hombre y Érase una vez la vida "mi hijo ya se las vio todas hace tiempo, ahora les toca a otros".
Esto es el Vigotroca, un mercadillo mensual creado por y para ciudadanos, con el apoyo de organizaciones como Amarante, Árbore, Caleidskopio, Verdegaia y el Centro Social do Calvario. Su mensaje es sencillo: extender por la ciudad el consumo consciente, la reutilización y el reciclaje.
"Todos tenemos en nuestras casas un montón de trastos o ropa que ya no utilizamos. Lo que intentamos hacer es reeducar a la gente para que se desprendan de éstos y puedan darlos a otras personas que también los necesitan", explica Matilde, quien afirma practicar el préstamo desde siempre y haberse unido hace un año a la iniciativa.
En Vigotroca no hay compradores ni vendedores y no existe otra forma de pago que el trueque. Es un intercambio justo: lo que tú necesitas por lo que yo necesito. Sencillo, sin problemas de cuentas o de falta de efectivo.
La organización del "tinglado" es bastante simple, cada uno trae sus objetos y su mesa. Si no tienes, no pasa nada, que te la prestan. A mayores, el mercadillo se organiza por secciones: está el "área de cesión", donde se despliegan los objetos que la gente entrega a los encargados para que los intercambien y la sección "de particulares", donde cada uno expone sus bártulos y hace sus propios "trapicheos" atendiendo a lo que más le convenga.
"Llevamos haciendo esto unos quince meses, aunque antes ya habíamos organizado trueques unas dos o tres veces", explica Laura, que comenzó a venir, sobre todo, para echar una mano con la organización de cada puesto y traer algún que otro objeto de oficina que ha ido acumulando durante los años de trabajo.
"Es la primera vez que vengo aquí y estoy realmente impresionado, es increíblemente admirable el tiempo y esfuerzo que esta gente dedica a los demás. La próxima vez que venga, traeré algo para intercambiar", declara Jose Mari.
Este grupo de vecinos y comerciantes "altruistas" se da cita el último sábado de cada mes, entre las once y la una del mediodía, frente al mercado del barrio de O Calvario o en el antiguo Centro Cultural de la calle Numancia, si llueve".

Oferta y demanda en la red

"La gente también acude a nuestra web para hacer los intercambios, allí puedes encontrar de todo, aunque abundan los objetos más grandes como sofás o bicicletas", indica Matilde.
El portal de trueque vigués se llama www.vigotroca.arkipelagos.net y sus dominios abarcan todo tipo de productos. Los hay que intercambian una Wii por un ordenador, o los que canjean impresoras, cuadros, puzzles y plantas. Entre tantos bienes materiales también existe una sección exclusiva para la oferta y demanda de servicios: un masaje terapéutico reiki, un coche para soportes publicitarios, reparaciones y restauraciones, etc. Aquí lo normal es que se utilicen los unos a los otros, no obstante sorprendente ver cómo algunos van más allá; no negocian, regalan.
"Cambio dos lavabos nuevos por... no sé. Si no tenéis nada para intercambiar los regalo", anuncia Fabri.

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