Lo difícil no es llegar, sino mantenerse. La Unesco ha declarado la Torre de Hércules patrimonio de la humanidad, una distinción que obligará a partir de ahora a las administraciones a coordinarse como nunca y a comprometerse a conservar el monumento. Sus técnicos visitarán A Coruña en 2011 y comprobarán que los deberes que han quedado pendientes se han realizado, como desarrollar el plan de gestión para una mayor coordinación entre las administraciones implicadas y construir un centro de interpretación. Además, cada seis años habrá que entregar un informe sobre el estado del faro coruñés y sobre las actuaciones realizadas para demostrar, como advierte esta organización internacional responsable de velar por el mantenimiento de las grandes joyas del planeta, que tiene el mismo "valor excepcional universal" que el día en que se incluyó en la lista de patrimonios mundiales. La Unesco es muy rigurosa en cuanto a la conservación de los bienes naturales y patrimoniales, y tiene tratados de todo tipo: para la protección de patrimonio subacuático, inmaterial, de museos... hasta para aquellos monumentos que puedan correr el peligro de desaparecer por encontrarse en un lugar en guerra. En 1972, cuando la Unesco aprobó el tratado para la identificación, protección y preservación de los bienes ya dejó claro sus objetivos: "Cada uno de los estados parte procurará dentro de lo posible instruir en su territorio, si no existen, uno o varios servicios de protección, conservación y revalorización del patrimonio cultural y natural, dotados de un personal adecuado que disponga de medios que le permitan llevar a cabo las tareas que le incumban".
El Comité del Patrimonio Mundial –encargado de decir qué espacios naturales o artísticos incluye en su prestigiosa lista– cuenta con dos organizaciones consultivas: la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y sus Recursos (UICN); y el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos). Este último se ha encargado de examinar el estado de conservación de la Torre de Hércules y su informe ha sido clave para que la Unesco diese su visto bueno. Pero el expediente de Icomos determinó una serie de fallos que la candidatura coruñesa ha calificado de puntos "residuales". Según el Concello coruñés, tres de los problemas ya están resueltos: la reparación de grietas en juntas y fachadas provocadas por culpa de las filtraciones de agua –una actuación que se corrigió con el lavado de imagen que le hizo la Autoridad Portuaria, como propietaria del monumento–; la creación de un centro de recepción de visitantes –que se construye en el aparcamiento de la Torre a través de los Fondos Estatales de Inversión Local (FEIL)–; y garantizar el respeto urbanístico del entorno –el ayuntamiento defiende que esta medida se incluye dentro del nuevo planeamiento general, encargado a Joan Busquets–.
Sin embargo, queda un cuarto punto sin resolver: la Unesco exige a la candidatura coruñesa detallar y desarrollar un plan de gestión, es decir, que exista una mayor coordinación entre las instituciones para el cuidado del faro y de su entorno. Como ejemplo, los técnicos de la Unesco piden una mejor coordinación entre los usos de la Torre como faro y su desarrollo turístico. El monumento pertenece a la Autoridad Portuaria, dependiente de Puertos del Estado y, a su vez, del Ministerio de Fomento; pero la gestión comercial del inmueble es del Consorcio de Turismo de A Coruña, dependiente del Gobierno municipal. La Unesco también pone especial énfasis en la conservación de los restos romanos del monumento coruñés. La candidatura coruñesa no puede hacer oídos sordos a todas estas recomendaciones, pues los técnicos de la Unesco regresarán de visita oficial a la Torre en 2011 para comprobar que se han subsanado.