21 de diciembre de 2008
21.12.2008

Los sabuesos de la moda

Los diseñadores gallegos cuentan en sus equipos con cazadores de tendencias que tratan de predecir estilos

21.12.2008 | 01:00
Los oteadores pasean por las grandes ciudades y analizan el estilo de la gente.

Verano. Atardecer. Ramón González se toma un café en una terraza en la zona más concurrida y opulenta de Cannes mientras observa a la gente pasar. Aunque no lo parezca, está trabajando. Ramón González es el coordinador del equipo de diseño de Toypes y no desaprovecha ningún viaje para convertirse en cazador de tendencias. Coolhunter, trendhunter, analista, oteador o pronosticador de tendencias; distintos nombres para denominar un nuevo oficio: observar y analizar lo que viste la gente en la calle, captar la esencia de lo ´cool´ y elaborar informes que ayuden a los diseñadores a conocer las próximas tendencias obteniendo, de primera mano, las necesidades del mercado.
Las firmas internacionales cuentan, cada vez más, con profesionales que se dedican en exclusiva a esta recopilación de información. Un lujo para unos pocos. La mayoría de las marcas no prescinden de esa valiosísima información, pero son los propios equipos de diseño los que se dedican a "cazarla" como una labor más de su trabajo.
En Zara, "todo el equipo, desde las dependientas de tienda hasta los diseñadores, más de 80.000 personas en todo el mundo, se dedican a otear", asegura Raúl Estradera. "Los empleados de las tiendas son una gran fuente para los diseñadores; deben de ser capaces de percibir lo que pide la gente y transmitirlo al equipo de diseño", advierte. Más específicamente, la captura de tendencias la llevan a cabo los comerciales del producto. "Entre sus cometidos se encuentra el patear las ciudades, campus universitarios, discotecas o estadios, lugares en los que hay gente joven que se expresa a través de su indumentaria; observarles con una mirada atenta e informar a los diseñadores sobre lo que creen que va a imponerse. Sería poco realista e inmodesto por nuestra parte no mirar la calle", declara Estradera.
"La calle siempre es la demostración de que algo interesa. Sin duda, es la constatación de una tendencia y el éxito de la misma ", asegura Ana Roo, de Adolfo Domínguez. La marca del diseñador ourensano no deja cada año de "pasear" su mirada por París, Milán, Londres, Nueva York o Tokyo "que siguen siendo fuentes fundamentales de creativos y colecciones de vanguardia ya que acogen a las mejores escuelas de diseño y a las empresas más potentes del sector", explica la analista.
Pero cada vez más, "San Francisco, Canadá y Rusia se imponen a los clásicos", destacan desde Zara. "La velocidad a la que se mueven hoy en día las tendencias de la moda en tremenda", comentan.
Y también en España, Barcelona y Madrid son destinos fundamentales de los ojeadores, como apunta Ramon González, aunque, en su opinión, "Milán se lleva la palma". "Ver pasear a la gente de todas partes del mundo en una terraza de esta ciudad nos aporta muchas más ideas de las que imaginas". Lo tiene claro: "Manda más la calle que los libros de tendencias que recibimos con un año de antelación, porque la calle es más real". Por eso, cuando acuden a alguna de las ferias internacionales, "los diseñadores salen a la calle para refrescarse y traer nuevas ideas". Este método también lo usan "cuando el diseñar está bloqueado; un viaje a Londres en el cambio de temporada puede ser la solución". De vuelta a casa, esas ideas se "reinterpretan" para las creaciones de la firma lalinense.
Pero el reto para el equipo creativo está, según Adolfo Domínguez, "en anticiparse a la calle, en conseguir que el antes se transforme en un después real, con éxito y acierto, ser capaces de captar y proponer cuáles serán las más secundadas por nuestra clientela. No hay que olvidar que mayoritariamente trabajamos con un año de antelación y eso lo complica todo enormemente".
El informe de un buen oteador, según apunta Roo, "debe incluir objetos, fotos, prendas, referencias culturales y todo tipo de elementos que completen la impresión que se quiere transmitir. Simplificando mucho, los pilares fundamentales estarían en las temáticas, los colores, los volúmenes y las materias. A partir de ahí los límites los pone el profesional". Para Toypes, el cool hunter no debe olvidar los detalles de los complementos que se van a aplicar al tejido "que actualmente son variadísimos y muy importantes".

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