07 de diciembre de 2008
07.12.2008
Adicción tecnológica

Los vídeo-juegos: Del entretenimiento a la "enganchabilidad"

07.12.2008 | 12:21
Los vídeo-juegos: Del entretenimiento a la "enganchabilidad"

¿Su hijo pasa la mayor parte de su tiempo libre jugando con vídeo-juegos?, ¿pierde horas de sueño?, ¿cuándo se le interrumpe una partida es agresivo y, además, su rendimiento académico ha caído?. Si es así, consulte con centros especializados.

El diagnóstico: El niño o el joven hace un uso "desadaptativo" de los vídeo-juegos y presenta síntomas de "enganchabilidad".

Así define esta adicción tecnológica el psicólogo Antonio Castaños, quien ha creado en Alicante un centro para la prevención y la asistencia a los afectados por este trastorno.

Los vídeo-juegos han "teletransportado" a niños y jóvenes a un mundo virtual, cuyo uso excesivo o indebido genera problemas educativos, de sociabilidad y, en algunos casos, de adicción, pues se calcula que el doce por ciento de la población infantil o juvenil presenta síntomas de "enganchabilidad".

En declaraciones a EFE, Castaños ha subrayado el aumento de la demanda de atención psicológica por adicciones tecnológicas y ha advertido de que el uso "desadaptativo" o problemático de estos juegos está por encima del número de personas afectadas por cualquier otro tipo de adicción, excepto la del tabaco.

Y la solución, según afirma, no está en prohibir, sino en "educar para un buen uso", por lo que los padres "desempeñan realmente un papel fundamental".

El potencial adictivo de los vídeo-juegos radica en su "gran poder de entretenimiento, con el valor añadido de la acción que ofrecen y los gráficos "espectaculares", su facilidad de uso y de acceso y, para algunos padres, "el hecho de que los hijos están en casa jugando y no están en la calle, que es donde está el peligro".

"Pero el peligro pueda estar en casa", según Castaños, quien sostiene que utilizar los vídeo-juegos de manera rutinaria o prioritaria y ofrecerlos a nuestros hijos como compensación a una buena acción del menor genera "riesgos".

A este potencial adictivo se añade otro "peligro": jugar en red -a través de Internet-, pues "la rivalidad" o la búsqueda del reconocimiento público en el seno del foro como "el mejor" provoca que los niños dediquen más tiempo al juego y, por ende, reduzcan su atención a las relaciones "reales y personales" o al estudio.

En su opinión, "la enganchabilidad" puede estar detrás de la pérdida de sueño de nuestro hijos, de su bajo rendimiento escolar, de la pérdida de interés por otras actividades de ocio, como el deporte, de la falta de noción del tiempo y de las discusiones familiares.

Esta situación también se observa cuando el menor o el joven centra sus lecturas, conversaciones y aficiones en torno a los vídeo-juegos, "parece en trance cuando juega, se muestra agresivo cuando se le interrumpe" y se "comporta de manera más impulsiva y verbalmente agresiva".

Castaños recomienda a los padres que no prohíban estos juegos pero que sí eduquen a sus hijos para su correcto uso, como permitir su disfrute cuando el niño haya cumplido con las actividades necesarias para su desarrollo "y nunca de manera rutinaria o prioritaria".

Asimismo, insiste en que el niño debe saber que la consola y el ordenador son "propiedad de toda la familia", y su lugar de ubicación debe ser un espacio común, como el salón o el comedor.

También aconseja a los padres conocer y seleccionar, antes de la compra, los contenidos de los vídeo-juegos y estar "atentos" al intercambio de vídeo-juegos, pues "muchos son inadecuados".

"Y hay algo muy importante: Los padres son el modelo de los hijos pequeños, por lo que deben ser los primeros en hacer un correcto uso de la tecnologías", recalca Castaños.

En este sentido, se pregunta cuál es la percepción de un niño sobre el uso de las nuevas tecnologías cuando ve que sus padres "están todo el día con el móvil y delante del ordenador o de la televisión".

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