04 de diciembre de 2008
04.12.2008

El 50% de los niños españoles presenta un nivel medio o bajo de nutrición

Expertos alertan de que el desarrollo emocional y psicológico de los pequeños se encuentra en riesgo por comer mal

04.12.2008 | 09:42
Niños del Colegio García Barbón de Vigo en una campaña a favor de comer fruta.

El desarrollo emocional y psicológico de los niños españoles está en riesgo porque la mitad de la población infantil de este país come mal y cerca del 90 por ciento presenta un índice de actividad física muy bajo, según un estudio realizado por pediatras de Atención Primaria.

Hasta un 50 por ciento de los pequeños españoles se encuentran en un nivel medio o bajo de nutrición y tan sólo de un veinte por ciento se puede decir que sus costumbres en este ámbito son muy buenas. De hecho, en torno a un diez por ciento confiesa que es habitual en su dieta la denominada "comida rápida" y la mitad de los menores no ingiere verdura ni siquiera una vez al día.

Javier Aranceta, presidente de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, ha esgrimido que el 8% de los niños no desayuna, lo que deriva en "sospechas de retraso" en áreas tan importantes como la motricidad y la socialización, junto con su rendimiento físico e intelectual.

Cereales, lácteos y fruta serían la elección correcta, pero el 20% de la población infantil desayuna habitualmente bollería industrial y el 73% tan sólo consume galletas, pan y, en algunos casos, cereales.

Situación preocupante

Los expertos han achacado gran parte de esta situación preocupante a que los españoles están olvidando que la alimentación es un "acto social", acechados por las muchas presiones del trabajo y el estudio, que lleva a las personas a comer solas en lugar de con la familia.

El doctor Francisco Rodríguez, profesor de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid, a claró que comer con los seres queridos produce una activación cerebral donde se aumenta la liberación de neurotransmisores que dan lugar a una sensación placentera.

Ha aludido también a que el mero hecho de tomar alimentos en un ambiente de socialización puede lograr que se cambien los hábitos alimenticios, especialmente, en los más pequeños de la familia.

Esos efectos positivos, según el doctor Lluis Serra, director del Centro de Investigación en Nutrición Comunitaria del Parque Científico de la Universidad de Barcelona, quedan "totalmente enmascarados" si se come frente al televisor, sin compartir mantel con la familia.

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