27 de noviembre de 2008
27.11.2008

Historia en 8 milímetros

Cultura recupera 150 horas de cine aficionado para el fondo del patrimonio audiovisual

27.11.2008 | 09:29
Proyector casero de los años 70

"Yo invito a que se hagan actividades dedicadas a cuidar y preservar las películas de 8 mm, para que la gente sepa cómo el cine de paso estrecho ayudó a capturar la historia del siglo XX", señaló en su día el director de cine Martin Scorsese para quien "las películas de cine amateur son documentos históricos y culturales".

Coincidiendo con este alegato, desde la Axencia Audiovisual Galega -de la Consellería de Cultura- iniciaron en 2007 una campaña de recuperación de cine amateur "Cine de 8 mm, memoria do século XX", en la que se han seguido las directrices marcadas por la UNESCO de recuperación del patrimonio histórico audiovisual.

"Tuvimos que cerrar la primera edición de la campaña porque había más demanda que posibilidades de atender las peticiones. Tuvimos más éxito del pensado recuperando obras de 40 personas" y unas 150 horas de metraje rehabilitado, explica Manolo González, coordinador de la Axencia Audiovisual.

"La mayor parte de estos filmes son de particulares, basados en la vida privada de muchas personas", explica. El valor etnográfico de todas las obras es enorme. "Verlas es como viajar en el tiempo, estas películas dan mucha información de la época que puede ser utilizada, por ejemplo, para ambientar películas u obras de teatro", añade.

Entre el cine aficionado ya recuperado, se encuentran verdaderas joyas del tiempo como Mi vida, una película en 8 mm de un emigrante gallego en Suiza.

Fotogramas de emigración

En ella, el hombre inicia el rodaje de su film en Galicia grabando su viaje al país de los Alpes. Una vez allí, nos lleva a través de las imágenes a su puesto de trabajo, su casa, la ciudad de Lucerna a donde va de escapada... y varios meses después a la casa de la aldea en Galicia para las fiestas de Navidad. En otra película, se nos muestra la reconstrucción de campanas en Pontevedra; o el rito de los fiadeiros en los años 70 en O Deza.

"Son piezas que corren el riesgo de desaparecer. Cada vez que se pierde un trozo de super 8, se pierde un trozo de vida que es irrecuperable", apunta González.

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