30 de julio de 2008
30.07.2008
Control de Calidad

Soria pone a prueba flotadores, manguitos y gafas de sol

30.07.2008 | 18:57

Cómo un flotador aguanta el peso de un niño, no se pincha con facilidad o el tapón es resistente son algunas de las pruebas que debe pasar este artículo para certificar su seguridad en el Centro de Investigación y Control de Calidad (CICC) que hoy ha visitado el ministro de Sanidad, Bernat Soria.

En las instalaciones del CICC, perteneciente al Instituto Nacional de Consumo, el ministro ha asistido a varias demostraciones técnicas que permiten garantizar la seguridad de flotadores, manguitos, cuerdas de escalada o gafas de sol.

Así, con una aguja de 0,5 milímetros y una fuerza de cinco newton durante varios segundos, un manguito no ha pasado el control y se ha desinflado y un mosquetón de escalada se ha roto tras aplicarle la fuerza que debería aguantar para que una persona adulta pueda sujetar su cuerpo con garantías de seguridad.

"No ha pasado la prueba", ha dicho el ministro que no ha dudado en ponerse unas gafas de sol, otro de los artículos que con la llegada del verano se exponen a controles de absorción de los rayos ultravioleta.

El ministro también ha comprobado los peligros para la seguridad de los niños de los juguetes magnéticos, formados por algún imán, y que desde la semana pasada no pueden comercializarse si en su etiquetado no advierten de los riesgos.

Soria ha señalado que estos imanes, que deben cumplir con la normativa que publica hoy el Boletín Oficial del Estado, tienen un gran fuerza magnética y si un niño los traga pueden provocar obstrucción intestinal.

Para Soria el caso de los juguetes magnéticos es un ejemplo de que "los controles y alertas europeas funcionan" y de que el proceso de certificación de artículos tiene que ser "breve y continuo".

También los objetos decorativos como velas que parecen bombones o pasteles o frutas de plástico que cuentan con el artificio de simular que estén a medio pelar son certificados porque pueden ser también peligrosos para los menores por su gran parecido con un alimento.

Soria ha destacado que el año pasado el CICC efectuó más de medio millón de análisis a las 8.081 muestras de productos llegadas al laboratorio, en su mayoría procedentes de peticiones de las comunidades autónomas (77%).

De esta cantidad, 4.934 correspondieron a productos industriales y 3.147 alimenticios.

Los motivos de análisis más comunes fueron los controles oficiales (57%) y solo un siete por ciento se efectuaron como consecuencia de una denuncia previa.

El etiquetado y la presentación acapararon los principales defectos detectados (63%), por delante de los factores de calidad (31%) y problemas de seguridad (6%).

Soria ha subrayado que estos controles no solo protegen a los ciudadanos sino también "a las empresas españolas que trabajan garantizando un producto de calidad", tras lo cual ha insistido en que muchos de los artículos que no pasan las pruebas "no tienen las garantías de seguridad que dicen que tienen, son baratos y están fabricados en otros países, algunos fuera de la UE".

Con todo, ha asegurado que el porcentaje de productos defectuoso es "muy bajo" y que se exige un factor de seguridad muy alto por lo que el producto que se vende en España "es seguro", ha concluido.

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