28 de julio de 2008
28.07.2008

Festa do Carneiro ó Espeto climatizada

28.07.2008 | 11:37
Un cocinero prepara el asado en la carballeira de Santa Lucía de Moraña.

El balance de la fiesta se compone de 170 carneros asados y tres mil comensales.

Cuando a las dos de la tarde se iniciaba el reparto de los 170 carneros asados en la fiesta de Moraña, una ligera llovizna caía sobre la carballeira de Santa Lucía. En ese momento las tres mil personas que ansiaban degustar los platos de "carneiro ó espeto" en la histórica fiesta morañesa, temían un banquete pasado por agua. Pero el tiempo fue benévolo con el certamen gastronómico más antiguo de Galicia. Al poco paró de llover y la comida se desarrolló, esta vez sí, con una temperatura idónea para sentarse a la mesa.

Los poco más de veinte grados de temperatura ambiente -lejos de las brasas- fueron agradecidos también por los doce cocineros y ayudantes que este año colaboraron con el "mestre asador", Xesús García Ruibal. El responsable del gigantesco asado, con treinta años de experiencia al frente de estas brasas, explicaba que el buen tiempo para los comensales no lo fue sin embargo para el producto: "O día está bo para comelo, pero non para cociñalo. Canto máis calor faga mellor para o asado, faise mellor e non se enfría tan rápido ao sair das brasas", explicaba el jefe de cocineros.

Alrededor del fuego, de leña de carballo seca, 170 rumiantes abiertos en canal se asaban para abastecer los 139 lotes previamente reservados, a un precio de 275 euros, y una treintena de raciones que se sirvieron de forma individual en cuartos, medios y carneros enteros.

La fiesta gastronómica, que ya va por su 39 edición, reunió ayer en Moraña a tres mil comensales.

A las siete de la mañana comenzó la faena

Para que todo estuviese dispuesto a las dos de la tarde, el "mestre asador" y sus doce colaboradores empezaron la faena a las siete de la mañana. Primero se hicieron las brasas y luego se situaron cuidadosamente las 170 piezas, para ser cocinadas durante siete largas horas.

El esfuerzo de los voluntarios hizo posible que unas tres mil personas disfrutaran un año más de la fiesta gastronómica más conocida de Galicia, declarada por ello de Interés Turístico.

Entre los asistentes, un testigo de excepción: Vari Caramés, el prestigioso fotógrafo ferrolano, tomaba instantáneas de algunas de las escenas de la carballeira. Quizás la 39 edición del certamen haya sido recogida en un álbum por la intuitiva visión del respetado retratista.

Lotes

Los 139 lotes incluían, además del animal de unos 15 kilos de peso, empanada de bacalao, otra de zorza, pan, vino tinto, agua, cafés y aguardiente para unas 20 personas. Como novedad, este año no se hizo el tradicional sorteo de los lotes. Ruibal afirmó que se trataron de "bos exemplares, como sempre mentres estea aquí".

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