13 de julio de 2008
13.07.2008

Juicio a la corbata

13.07.2008 | 02:00
Luis Muiños ayuda a colocarse la corbata a un cliente. / j.a. rodríguez

El ministro Sebastián reabre la polémica sobre el uso de esta prenda en actos oficiales

En verano comienzan a surgir las dudas sobre el uso de las corbatas. La utilización o no de este trocito de tela gira en torno a dos ideas fundamentales: la formalidad o el ahorro energético.
El debate sobre la cuestión arrecia incluso entre los políticos. El 2 de julio se desató la polémica en el Pleno del Congreso de los Diputados. Todo se inició cuando el presidente del mismo, José Bono le regaló una corbata al ministro de Industria,Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, tras percatarse de que era el único miembro varón del Gobierno que no vestía esa prenda. A través de un ujier le hizo llegar una corbata, que él mismo había adquirido en la tienda del Congreso. Sebastián la rechazó recordando que su departamento había dado permiso para despojarse de la prenda cuando no se tratara de actos oficiales. Además de negarse a ponerla, le envió un termómetro para que pudiera seguir con las recomendaciones de su ministerio sobre el ahorro energético y el uso responsable del aire condicionado.
La polémica se agudizó porque el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, también se ha quitado la corbata en señal de solidaridad. Argumentó que "se apunta" a esta medida y que no llevará corbata ni cuando acuda al Congreso, pese a que tiene muchas y le "encantan". En su opinión, no hay que hacer de la corbata una "especie de dogma", al que están obligados también los políticos. En un principio había anunciado que la semana que viene colgaría la corbata, pero cuando se le acercaron los periodistas para hacerle unas preguntas decidió quitarse la prenda en el mismo instante. Corbacho afirmó que confía que el presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero " no le riña" por su decisión.
Esta controversia está muy relacionada con los miembros del Gobierno japonés, cuando en el año 2005 se presentaron en sus despachos sin chaqueta y sin corbata, con la intención de cumplir el protocolo de Kyoto de ahorro de energía. Este cambio de vestimenta para una sociedad tan conservadora como la japonesa fue un gran paso, ya que va más allá de un simple cambio de moda o estilo. Lo que se intentó conseguir fue evitar el uso desmesurado del aire acondicionado, permitiendo un gran ahorro de energía.
¿Elegancia o un incordio?
La historia de la corbata se remonta a unos cientos de años. Algunos consideran que es una prenda obligatoria en el trabajo y otros sin ella no conciben la elegancia o la formalidad. Sin embargo, hay quien la detesta o quien la ve como un simple accesorio sin importancia. Muchos diseñadores son partidarios del uso de la corbata, ya que afirman que es una prenda que realza el uso de la camisa y la verticalidad del cuerpo. La elegancia y el estilo son dos de sus principales características, que para algunos se convierten en incomodidad.
Hoy se suele pensar que el uso de la corbata es cada vez menor. Sin embargo, los comerciantes afirman que no se han notado descenso en la venta de este tipo de prendas y advierten que cada vez son más los jóvenes a los que les interesa y les fascina.
El diseñador gallego Florentino Cacheda resalta que es "una prenda muy interesante. Al igual que las mujeres utilizan accesorios para el cuello tan vistosos como los collares o los fulares, para los hombres la corbata es esencial. Adorna una parte del cuerpo muy importante, que tiene una fuerte capacidad de impacto". Aunque es un elemento imprescindible para los hombres, Florentino afirma que lo esencial es "saber llevarla, y tener presente en todo momento que lo que funciona es "el coco" y no la corbata".

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