08 de julio de 2008
08.07.2008

Un Goya bate récords al subastarse por 2,86 millones de euros

'Bajar riñendo' forma parte de los dibujos perdidos del genio español redescubiertos de 130 años en una colección privada suiza

08.07.2008 | 16:12

La obra "Bajar riñendo", de Francisco de Goya, se convirtió hoy en el dibujo más caro del pintor español al venderse por 2,28 millones de libras (unos 2,86 millones de euros, 4,49 millones de dólares) en una subasta celebrada en la casa Christie's de Londres.

"Es un récord del artista para un trabajo sobre papel", confirmó a Efe un portavoz de Christie's.

La obra, también titulada "Visión de bajar riñendo", pulverizó la anterior marca de Goya (1746-1828), fijada en 1,46 millones de libras (2,16 millones de euros, casi 3,4 millones de dólares) pagados en diciembre de 2006 en la sede londinense de Christie's por el Ministerio de Cultura de España.

"Bajan riñendo" forma parte de los llamados "dibujos perdidos" del genio español, que son tres redescubiertos después de 130 años en una colección privada suiza y que se ofrecieron hoy al mejor postor.

Un segundo dibujo, "Arrepentimiento", se adjudicó por 959.650 libras (1,2 millones de euros, 1,8 millones de dólares), en tanto que el tercero, "El alguacil Lampiños, al que metieron en el cuerpo de un rocín muerto", se remató en 769.250 libras (965.400 euros, 1,5 millones de dólares).

Según Christie's, la última vez que aparecieron registradas esa obras fue en una subasta de 105 dibujos del artista español celebrada en París en 1877.

Los dibujos, que se consideraban perdidos desde entonces y se encuentran en excelente estado de conservación, constituyen el grupo más importante de ese artista en salir a subasta en los últimos treinta años.

Sus propietarios se pusieron recientemente en contacto con los expertos de la casa de subastas, quienes confirmaron la autenticidad.

Los dibujos conservan las monturas elaboradas específicamente para aquella subasta y pueden verse los pequeños agujeros que se hicieron en la parte superior de cada montura para colgarlos en el Hotel Drouot parisino.

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