08 de junio de 2008
08.06.2008
Arte

La coreógrafa Helena Waldmann reivindica el teatro como fiesta en su último montaje

08.06.2008 | 17:04

La coreógrafa alemana estrenará mañana en España, dentro del IV Festival de las Artes de Castilla y León, la obra "Feierabend!-Das Gegengift-", con la que pretende convertir el escenario en "una fiesta, un banquete, en el que el público decidirá si quiere participar o no".

Waldmann ha explicado hoy en Salamanca, en una rueda de prensa, que en los últimos años ha viajado a distintos países, que en "muchos de ellos el sentido de la hospitalidad era muy importante y que cuando regresaba a Alemania "sentía que algo no funcionaba" en su país y probablemente en el resto de Europa.

"La gente sólo se preocupa en trabajar, en ganar dinero y no se pregunta ¿quiénes somos?, aunque todos hablamos y pensamos en el mí, en quién soy yo y en qué me interesa a mí", ha dicho la coreógrafa, y por ese motivo la obra "pretende unir a las personas para hacer lo contrario al trabajo", que para ella, "puede ser la fiesta".

El objetivo de Waldmann es "conseguir que el público participe en el escenario" en la fiesta teatral" y "cambiar las normas habituales del teatro", porque en la actualidad, además de "comprar la entrada, sentarte y sentir cosas, no hace nada más", y ella quiere que "el espectador participe y haga sus aportaciones".

Ha explicado que lo primero que hay que hacer para cambiar las normas es preguntarse si se tiene el valor para hacerlo, porque cuando la gente esta acostumbrada a algo y no se cumplen las expectativas, se entra "en un terreno peligroso".

Por ese motivo, la compañía de Waldmann le preguntará a los espectadores "nada más entrar en el teatro si tienen valor para cambiar", según ha explicado, y repartirá unas máscaras de animales para ayudar al público "a participar, a romper fronteras" desde el anonimato, según ha asegurado la directora teatral.

La experiencia le indica que "el público se quita esa máscara y canta en grupo, haciéndolo mal, cuando ya no siente vergüenza o cuando deja de pensar en que los demás le están juzgando o valorando".

Para conseguir que el público participe en el espectáculo, la compañía ha analizado los hábitos de siete países diferentes, de los que han sacado conclusiones que ponen en escena, como son la invitación para entrar en el teatro, la pregunta sobre el valor, la entrega de las máscaras para formar grupos, comer juntos o realizar una piñata.

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