VERANO SEGURO
Cómo prevenir ahogamientos en niños: consejos esenciales para disfrutar del verano sin riesgos
En el último año, en nuestro país se produjeron 27 fallecimientos de niños entre 0 y 17 años por ahogamientos
El único sistema que previene el ahogamiento infantil son los brazos, por lo que no deberíamos estar a más distancia, especialmente, en el caso de menores

Cómo prevenir ahogamientos en niños: consejos esenciales para disfrutar del verano sin riesgos / Freepik
Todos los veranos tenemos que lamentar el fallecimiento de niños por ahogamiento en piscinas y playas de todo el país. La frecuencia de estos accidentes es tal que, según los datos que aporta la Asociación Española de Pediatría (AEP) los ahogamientos en España son la segunda causa de fallecimiento accidental en menores de 14 años, tras los accidentes de tráfico.
En el último año, en nuestro país hubo 27 decesos de niños entre 0 y 17 años por este motivo. Y no solo fallecimientos, los pediatras advierten de que, por cada muerte de ahogamiento puede haber de uno a cuatro ahogamientos no mortales que requieren hospitalización y pueden dejar secuelas con distintos grados de daño neurológico.
Aunque se disponga de socorrista, los adultos no deben dejar de supervisar activamente a los niños
Y para remediarlo la única solución es la alerta permanente de padres y cuidadores. “Aunque se disponga de socorrista, los adultos no deben dejar de supervisar activamente a los niños, incluso si están usando sistemas de flotación”, explica el doctor Ignacio Manrique, coordinador del Comité de Soporte Vital de la AEP. “El único sistema que previene el ahogamiento infantil son los brazos, por lo que no deberíamos estar a más distancia, especialmente, en el caso de menores”, añade.
Además, los especialistas en pediatría recuerdan que los ahogamientos no son solo afectan a los de menos edad, sino que también se registran muchos accidentes de este tipo entre la población adolescente. De hecho, se registran dos picos de incidencia de ahogamientos, el de los niños por debajo de 4 años y el de los adolescentes, normalmente varones (duplicando el índice de mortalidad de las niñas).
Y si incidentes entre los más pequeños suelen producirse en agua dulce, fundamentalmente piscinas privadas, los ahogamientos entre los adolescentes ocurren en el mar, ríos, lagos, “asociándose el alcohol y las drogas como causas desencadenantes”, señalan desde la AEP.
Los bulos más comunes sobre el ahogamiento
Teniendo claro que la mejor manera de evitar los ahogamientos es estar en permanente alerta con los niños, los pediatras de la AEP explican que entre la población se han extendido algunos bulos que, lejos de ayudar a evitar ahogamientos, pueden facilitarlos o empeorar la situación. Por ello, y con el fin de mejorar la seguridad de los menores en playas y piscinas, desde la AEP desmienten algunos de los más extendidos.
1. La bandera roja no afecta a todos los bañistas. El sistema de alerta sobre el estado de la mar (las banderas) afectan a cualquiera que vaya hacer uso de la playa, para la actividad que sea. Esta advertencia tan obvia viene dada porque “a través de las redes sociales se ha extendido la idea de que la bandera roja no afecta a los deportistas, ya que para el desarrollo de su actividad necesitan unas condiciones en las que haya olas y/o viento que en muchas playas indican el izado de esta bandera”.
Tener un alto conocimiento de un deporte náutico, practicar surf, ser nadador de aguas abiertas o cualquier modalidad acuática no exime del cumplimiento de las normativas
Pues bien, los especialistas alertan de que “tener un alto conocimiento de un deporte náutico, practicar surf, ser nadador de aguas abiertas o cualquier modalidad acuática no exime del cumplimiento de las normativas y no implica inmunidad ante los incidentes acuáticos. A mayor práctica, más exposición y, por tanto, mayor riesgo”.
2. Los manguitos y flotadores previenen el ahogamiento. Probablemente este sea el mito que más extendido está y más peligroso es. Y es que tanto las colchonetas, como los flotadores con forma de aro o los manguitos, se suelen usar con niños que prácticamente no saben nada, pero hay que ser conscientes de que “estos dispositivos por sí solos no previenen el ahogamiento, ya que no garantizan que las vías respiratorias queden fuera del agua en todo momento”. En otras palabras, dan a padres y cuidadores una sensación de falsa seguridad.
Por eso, los pediatras señalan que el único elemento realmente efectivo para evitar ahogamientos son los chalecos salvavidas, “que debe usarse siempre que se navegue en un bote, tabla de pádel surf o se esté en cualquier superficie sobre agua”.
3. La persona que se ahoga pide ayuda. “Una persona que se ahoga frecuentemente lo hace en silencio, no grita y no pide ayuda, trata de sacar la cabeza y concentra todos sus esfuerzos en respirar”, advierten los expertos. Además, el ahogamiento se puede producir en tan solo unos segundos, por eso siempre hay que estar pendiente de los más pequeños.
4. Ante un ahogamiento hay que lanzarse a socorrer. El lanzarse al agua ante un ahogamiento puede comprometer la vida del que se tira a rescatar. Por eso, la recomendación es alertar inmediatamente a los servicios de socorro y, si es posible, acercar o lanzar un objeto flotante al que la víctima pueda agarrarse o al menos que pueda mantenerse a flote hasta la llegada de ayuda especializada.
5. Hay que colocar la víctima ahogada boca abajo para vaciar el agua de los pulmones. Existe la creencia histórica de que, para poder reanimar a un ahogado, en algún momento debería vaciarse el agua de sus pulmones. “Estas maniobras, además de ser inútiles, suponen una pérdida del tiempo esencial para revertir la hipoxia de la víctima”. Realizar las maniobras de reanimación cardiopulmonar hasta que lleguen los servicios de emergencia es lo más indicado.
6. El bulo de los ‘cortes de digestión’ tras las comidas. Los que ya tienen una edad recuerdan a padres y abuelos prohibiendo el baño después de comer hasta pasadas dos horas, para evitar un ‘corte de digestión’. Pues bien, desde la AEP también aclaran este mito tan extendido.
“Este término se refiere a la interrupción del proceso digestivo y puede ocurrir tanto en el agua como fuera de ella, pero en realidad lo que debemos evitar es el choque térmico que tiene que ver con la circulación sanguínea y que se denomina correctamente síncope por hidrocución. Para prevenirlo, se recomienda la aclimatación gradual, mantener una hidratación adecuada, evitar comidas copiosas y la exposición excesiva al calor, así como prestar atención a cualquier señal de malestar, mareo o debilidad”.
Es imprescindible que los responsables de menores conozcan esta información, pues, como explica la doctora Sara Pons Morales, miembro del Comité de Soporte Vital de la AEP, “el estrés y la suma de otras coyunturas suele ser más acuciado en situaciones donde hay niños”. Si se cumplen las recomendaciones, “seguro que conseguiremos reducir las cifras de ahogamientos este verano”.
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