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Sandra Moñino, nutricionista: «Si asamos la patata y nos la comemos al día siguiente, es el alimento perfecto para...»

La experta explica los poderes antiinflamatorios de este alimento

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Las patatas, al igual que los boniatos, son una buena fuente de hidratos de carbono y, por ese mismo motivo, suelen eliminarse en muchos tipos de dietas. Sin embargo, este alimento fundamental en nuestra gastronomía no es un enemigo (ni mucho menos) y su aporte nutricional es amplio, así como sus beneficios.

La nutricionista Sandra Moñino, autora del libro Adiós a la inflamación, divulgadora en redes y especialista en antiinflamación, explica que las patatas y los boniatos pueden ser «proinflamatorios o antiinflamatorios dependiendo del método de cocción».

Tal y como detalla, la mejor táctica para aprovechar los beneficios antiinflamatorios de este tubérculo es cocinarla al horno. Para ello, debemos precalentarlo a 200 grados y trocear las patatas y los boniatos en pedazos del mismo tamaño.

«No sé si lo sabéis, pero si asamos la patata y luego nos la comemos al día siguiente, el almidón de la patata se convierte en resistente y acaba siendo el alimento perfecto para las bacterias que tenemos en el colon», cuenta la nutricionista, «estas bacterias producen ácido butírico, que es un antiinflamatorio natural. ¡Y eso que muchas veces nos quitan la patata cuando hemos hecho dieta!».

Una vez hayamos cortado en trozos finos y alargados las patatas, las especiamos al gusto. Moñino recuerda que ciertas especias contribuyen al poder antiinflamatorio del plato, como la cúrcuma, la pimienta o el jengibre.

Después, echamos un chorrito de aceite por encima y llevamos la bandeja al horno a 230 grados, con calor arriba y abajo, durante 15 minutos.

Aporte nutricional de las patatas

La Fundación Española del Corazón recoge las características nutricionales de la patata: por un lado, «está formada por un 75-80 por ciento de agua, es rica en potasio (unos 570 miligramos por cada 100 gramos), vitamina A, B1 y B3 y ácido fólico, proporciona pequeñas cantidades de zinc y magnesio, y además, apenas aporta grasas (dos gramos por cada 100)».

«Su contenido de potasio otorga a su consumo propiedades positivas sobre la salud cardiovascular, gracias al efecto vasodilatador y diurético que contribuye en la reducción de la hipertensión y a mantener la función cardiovascular. Sus amplias propiedades y su precio convierten a la patata en un alimento con gran presencia en la dieta española. Por todo ello, no hay razón para descuidar su consumo», apunta la fundación.

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