Se define como dieta proteica aquella en la que las proteínas cubren una mayor proporción de calorías del día respecto a una dieta habitual. Dentro de este grupo se encuentran dietas bajas en hidratos en las cuales las proteínas se incrementan para cubrir las calorías del día, y también, dietas cetogénicas o dietas keto.

Es un plan de alimentación muy sencillo de seguir con respecto a otras dietas más exigentes. Puede integrarse fácilmente en la vida cotidiana y no se pasa hambre. Los efectos se pueden ver muy rápido. Con esta dieta puedes llegar a perder hasta 2 kilos a la semana.

Es importante recordar que antes de empezar cualquier dieta se recomienda consultar con un especialista para que diseñe un plan acorde con nuestra salud y expectativas.

Qué se puede comer en una dieta hiperproteica

El menú de cualquier dieta hiperproteica está formado por los siguientes alimentos:

  • Carnes magras. Procedentes de pescados como el atún y el salmón y de aves como el pavo o el pollo.
  • Huevos. Generalmente, solo la clara ya que contiene la mayor parte de sus proteínas. La yema está más cargada de ácidos grasos.
  • Lácteos desnatados. Como el queso blanco, la leche o el yogur natural. Deben carecer de azúcares añadidos.
  • Vegetales. De todo tipo. Espinacas, zanahorias, acelgas, tomates... Se utilizan para las guarniciones de los platos de carne.
  • Legumbres. Suponen la única fuente de carbohidratos dentro de la dieta. Sin embargo, se incluyen en pequeñas cantidades porque son ricas en proteínas de origen vegetal.
  • Aceite de oliva. Es el principal aporte de grasas saludables.

A la hora de seguir una dieta proteica se recomienda disminuir el consumo de otros grupos de alimentos pero sin basar nuestra alimentación solo en proteínas. Debemos moderar el consumo de hidratos de carbono y grasas y, sobre todo, asegurarnos que estos hidratos y grasas proceden de alimentos nutritivamente interesantes.

Una de las principales claves de esta dieta es que las proteínas tardan más en digerirse en digerirse que los hidratos, por lo que te ayudan a sentirte saciada y evitar que comas más de la cuenta. También favorecen que tu cuerpo sintetice el péptido que reduce el hambre y ayuda a controlar los antojos.

Se recomienda incorporar la mayor ingesta de proteínas en el desayuno ya que consumirás menos calorías a lo largo del día y perderás más grasa. Eso ocurre porque tomar gran parte de las proteínas diarias durante el desayuno o comida hace que te sientas más saciada y previene el picoteo de la tarde y de antes de cenar.

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Para adelgazar de forma efectiva se sugiere disminuir moderadamente las calorías ingeridas en el día, pero sin caer en excesos. Lo recomendable es reducir un promedio de 500 Kcal a las necesidades energéticas que tenemos cada día.

Como cualquier otra dieta, siempre que se acompañe este plan de alimentación con la práctica deportiva, sus efectos serán mucho mayores.