Cuando se menciona la palabra 'dieta' lo que viene a la cabeza de muchos es un régimen pensado para perder peso. Pero el concepto de dieta va mucho más allá de la pretensión de adelgazar. Casi inevitablemente, y de manera especial con el buen tiempo asomando y el verano a la vuelta de la esquina, no falta quien busca el mejor método para perder peso, a poder ser de manera rápida, fácil, sin pasar hambre y sin efecto rebote.

Pero, quien todavía no lo haya hecho, tiene que, definitivamente, convencerse: los milagros no existen. Además, lo verdaderamente importante de una dieta es mantenerse sano por dentro, y eso se reflejará por fuera. Pocas cosas son más ciertas que eso de que somos lo que comemos.

Dicho esto, la búsqueda de una dieta debería centrarse en los beneficios para nuestro salud. Bajo esta premisa surge la dieta de la longevidad. El científico italiano Valter Longo es una autoridad mundial en envejecimiento, mejor dicho, en cómo tener una vida más larga y más sana. En 2017 publicó su libro  'La dieta de la longevidad. Comer bien para vivir hasta los 110 años', donde defiende los menús a base de verduras, principalmente.

A su entender, el secreto para ser centenario reside en las cantidades que le echamos al plato. Hacer ejercicio, no comer grasas ni azúcares. Ah, y practicar el ayuno periódicamente

Básicamente, su método consiste en combinar una dieta cotidiana con otra en la que se ayuna, una vez cada cuatro o cinco meses y durante cinco días. El primer día se consumirían 1.100 calorías y los siguientes, 750.

Lo ideal, según Longo, es eliminar la carne roja y limitar la blanca. También defiende bajar el consumo de proteínas (0,8 gramos por kilo de peso hasta los 65 años y después de esa edad se puede aumentar gradualmente. Por ejemplo, una persona que pese 59 kilos debería consumir cada día entre 45 y 50 gramos de proteína por día, preferentemente de origen vegetal, como las legumbres); reducir al máximo el azúcares y féculas, comer pescado al menos dos veces por semana y comer mucha verdura y legumbres.

Otros placeres permitidos en la dieta de la longevidad

Longo permite beber una copa de vino al día, dos o tres tazas de café y agua. Y acompañar la dieta con ejercicio moderado: basta con caminar rápido o subir escaleras.

En 'La dieta de la longevidad' también es clave el ayuno. "Lo que empezamos a notar, tanto en los animales como en los humanos, fue que bajaba el número de glóbulos blancos durante el ayuno prolongado", apunta Longo. "Luego, cuando se vuelve a comer, las células de la sangre se recuperan".