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La «siesta del miedo»: atento a las señales que te envía tu cuerpo

Así responde nuestro organismo ante este estado emocional

Una joven durmiendo en una imagen de archivo.

Una joven durmiendo en una imagen de archivo. / FdV

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Sonambulismo, parálisis del sueño, terrores nocturnos... Las parasomnias están muy presentes en la vida de los adultos. Existen determinados trastornos del sueño especialmente vinculados a la infancia que, aunque se espera que se disipen con el paso de los años, permanecen en la edad adulta. Es más, según un estudio publicado en el marco de la 32ª Reunión Anual de la Sociedad Española de Sueño, el 70% de los adultos españoles sufre algún tipo de parasomnia.

Son muchos los factores que influyen en este tipo de síndromes, que frecuentemente no llegan a consultarse. Sin embargo, el sueño y su calidad juegan un papel clave en nuestra salud. El estrés y la ansiedad son unos de los principales enemigos del descanso. Existen diferentes técnicas para lograr conciliar el sueño, pero nuestro cuerpo también presenta un mecanismo relacionado con él para recuperarse de elevados picos de ansiedad.

La «siesta del miedo» o «siesta del estrés» es un descanso corto que actúa como mecanismo de defensa contara ese estado emocional y sus perjuicios. Se relaciona también, según explican desde el Instituto del Sueño, con la necesidad del cuerpo de reponer la glucosa que llega a niveles elevados bajo situaciones de estrés. Cuando las personas nos enfrentamos al miedo o al estrés, nuestros cuerpos entran en una especie de dicotomía: por un lado, sienten que hay que huir y por el otro, se activa el modo de lucha. En determinados momentos, antes episodios de gran ansiedad, aparece un sueño profundo. La razón, si nuestro cuerpo estuviera constantemente en este modo activo de supervivencia, los niveles de estrés nos acabarían provocando grandes consecuencias negativas para la salud. De este modo, el cuerpo responde «apagándose» y aparecen las ganas de dormir.

Dormir, aunque sea un corto intervalo de tiempo, contribuye a restaurar los aspectos metabólicos del organismo. Para que dormir cumpla el objetivo de liberarnos de la ansiedad es mejor procurar tener las mejores condiciones que permitan gestionar una siesta realmente tranquilizante.

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