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El maestro y los maestros

Alberto Breccia, el titán uruguayo que transformó el cómic en los 60 y 70, entregó espléndidas reconstrucciones tanto de la obra de Poe como de los cuentos clásicos. Pequeños relatos que vuelven a editarse ahora en España

Portada de uno de los dos cómics de Alberto Breccia editados ahora en España.

Portada de uno de los dos cómics de Alberto Breccia editados ahora en España.

Si hay un maestro de maestros del cómic latinoamericano, con permiso de Oesterheald y Solano López, es Alberto Breccia. Su aproximación al noveno arte fue la de un inconformista que no pensó los tebeos como clichés sino como espacios abiertos, libres de corsés, donde poder experimentar. Esta experimentación gráfica, deudora del expresionismo y de varios “ismos” pictóricos más, reflejó un tormento interior que aportaba capas y más capas de lecturas.

Durante mucho tiempo fue difícil leer un Breccia en castellano. Esto ha cambiado y tanto ECC Cómics como Astiberri están rescatando un catálogo del que aún merecemos más obras. De momento nos alegramos de tener un excelente “Mort Cinder” (cima del cómic mundial), las recreaciones de Lovecraft, en breve una parodia de Drácula, o “Un tal Danieri” (donde el estilo angustioso de Breccia viste relatos de “noir” más o menos ortodoxos, convirtiéndolos a golpe de collages y raspados en algo completamente heterodoxo). Y ahora, ECC ha editado “Había otra vez… El lado oscuro de los cuentos infantiles”; y Astiberri ha recopilado todas las adaptaciones de Edgar Allan Poe en “El corazón delator y otros relatos extraordinarios de E. A. Poe”. Titulo prosaico para un torbellino de sensaciones gráficas apabullante (no menos que la recopilación de cuentos de ECC, ojo).

Hay diferencias de matices sin embargo entre ambos libros. Con Poe el dibujante parece querer reflejar con su estilo, sus colores fauves y de muralismo mejicano, el pesadillesco universo del escritor estadounidense. Le sienta bien a Poe esta expresividad casi atronadora, de colores poderosos y líneas blandas. Y además ojo, incluye el tomo ese “Corazón delator” del título que siendo el original obra maestra del relato breve de horror, lo ha sido también del cómic breve de terror. Un trabajo portentoso de ritmo y quietud tensa con el que Breccia deja clara su maestría con el blanco y negro. Un libro digno de un Halloween confinado.

En “Había otra vez...” no hay ejemplos de tinta china y sí mucho guache, pasteles, acuarelas, salvajes cromatismos casi onanistas, collages que en su día eran rotundamente novedosos… Breccia jugaba con sus manos, haciéndose para dibujar con cualquier cosa que alcanzasen. Tampoco se busca el terror o la angustia sino una suerte de parodia deformante, salvaje, muchas veces política incluso. Escribe para esta ocasión el escritor Carlos Trillo, y juntos tratan de teorizar sobre el cuento popular. Lo convierten en una argamasa que, desde su esencia primigenia, es capaz de adaptarse a cualquier tiempo y contexto.

Y hay que reconocerlo: Alberto Breccia a veces es confuso. A veces es ilegible incluso. En sus momentos menos acertados olvida la naturaleza narrativa de sus historias pero quizá no tanto. Quizá su espíritu busca imponer una anti-narración, una búsqueda de sensaciones brutales y puras sugeridas a través de sus paletas de colores encendidos, sus corta-pega, su empleo de la cuchilla sobre la materia fresca de sus pinturas o sus tintas…

Hablábamos de heterodoxia. Desde luego si Alberto Breccia no ha sido capaz de trascender las normas y lógicas de un medio, no sé quién podría hacerlo. Estos dos libros aún son, en 2020, un reto para el lector.

Portada de uno de los dos cómics de Alberto Breccia editados ahora en España.

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