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Carlos Prego: "Hay científicas sobresalientes desconocidas"

"Científicas que conducían ambulancias en la guerra y otras mujeres de la historia" da título al libro de Carlos Prego que rescata el papel de un centenar de féminas en el avance de la ciencia

Carlos Prego con su libro recién publicado. // Marta G. Brea

El periodista de FARO DE VIGO Carlos Prego, especializado en Periodismo y Comunicación Científica por la UNED y colaborador de varios canales y medios de divulgación científica, contribuye con su libro recién publicado por la editorial Libros.com a dar a conocer la labor de grandes científicas olvidadas por la historia o, en el mejor de los casos, relegadas a un segundo plano. Ellas pusieron su granito de arena para que hoy disfrutemos de inernet, eficaces tratamientos médicos o la comprensión del firmamento.

- El título del libro es "Científicas que conducían ambulancias en la Guerra y otras mujeres de la ciencia", ¿quiénes fueron las primeras y quiénes las segundas?

- El título hace referencia a Marie Curie y su hija, Irène, ambas Premio Nobel y protagonistas de una de las iniciativas más apasionantes que dejó la Europa de la primera mitad del siglo XX: las Petites Curie, una flota de ambulancias promovida por la propia Marie para llevar al frente unidades de rayos X. Su intención era prestar asistencia a los soldados franceses de la Primera Guerra Mundial. Es un episodio maravilloso porque Marie logró sacar la iniciativa adelante a pesar del recelo de las autoridades, de la desconfianza inicial de los militares y obviando que solo unos años antes, a raíz del "escándalo Langevin", fue vituperada por la sociedad francesa. Los restantes capítulos del libro relatan historias de otras científicas, de tiempos y países distintos, pero con una determinación similar a la de Marie y su hija.

- Habla de un centenar de ellas, la mayoría desconocidas para el gran público, ¿cuáles han sido las más injustamente olvidadas?

- La mayoría no lo tuvo fácil, pero logró labrarse una carrera por méritos propios. A menudo echando mano de un arrojo considerable. El primer capítulo, por ejemplo, trata de científicas que tuvieron que ocultar su identidad y hacerse pasar por hombres para poder entrar en las universidades, iniciar una carrera, ser tratadas de tú a tú por sus colegas varones... Un ejemplo más o menos cercano es el de Concepción Arenal, que se vistió de hombre para estudiar en Madrid. Ella dedicó su vida a las letras y las leyes, pero hay botánicas, médicas, matemáticas... que se vieron en una situación similar. Por citar solo un par, serían los casos de Jeanne Baret, James Miranda Barry o Enriqueta Favez, cada una con sus peculiaridades.

- Otras, sin embargo, sí han obtenido cierto reconocimiento, como Marie Curie o Hedy Lamar, Wangari Muta o Jane Goodall.

- Cuando yo estudiaba en el colegio una de las lecturas recomendadas era "Momentos Estelares de la Ciencia", de Isaac Asimov. El libro es maravilloso, una delicia que recomiendo a todo el mundo, pero si te fijas solo hay un capítulo que se centre en una mujer: Marie Curie, que aparece junto a su marido, Pierre. Ocurre en otros muchos manuales. Con este libro quiero contribuir a otra mirada que toma fuerza desde hace años, una visión más integradora y justa que tenga en cuenta también el papel de grandes mujeres. Aunque parezca increíble, hay muchas figuras sobresalientes que no son tan conocidas. Quizás Curie sea una excepción, pero hay otras grandes historias con menos resonancia, como la de Maria Sibylla Merian o Hildegarda de Bingen, que son igual de fascinantes y relevantes. Con este libro busco contribuir a que sean más conocidas.

-¿Puede decirse que un elemento común en la mayoría de ellas fue estar a la sombra de un hombre o tener que ocultar si identidad?

- El denominador común es que han tenido que luchar para alcanzar sus objetivos. Algunas de ellas han tenido que ocultar su identidad y otras, como Carolina Herschel, han visto cómo sus contribuciones quedaban ensombrecidas por la figura de sus maridos, hermanos, esposos... No todas se han visto en esa tesitura, sin embargo. Creo que lo que tienen en común es el arrojo. Un ejemplo: cualquier europeo del siglo XVII que se embarcara rumbo a América tenía que reunir un valor considerable. Pero si aún por encima la viajera era una mujer que se había lanzado a una empresa en la que se jugaba su prestigio, economía y salud, el arrojo es doble porque a menudo batallaban también contra la incomprensión. Le ocurrió a Sibylla Merian

- Comienza con Hipatia, en la época de Alejandría, y termina con Wangari Muta, en el siglo XX ¿A lo largo de todos esos años la mujer vio cómo se le iban salvando escollos o hubo regresiones?

- Una de las últimas mujeres de las que se habla en el libro es de la primatóloga Jane Goodall, que aún sigue en activo y se mantiene como un referente internacional en la defensa de los primates y el medio ambiente. Pues bien, cuando en el siglo XX Goodall se quiso instalar en Tanzania se encontró con que las autoridades locales se echaban las manos a la cabeza: ¿Cómo iban a dejar a una mujer sola, en aquel escenario? Solo unas décadas antes Emmy Noether, una de las grandes físicas del siglo pasado, que llegó a ganarse los elogios académicos de Albert Einstein, tuvo que ver cómo se le privaba de la misma retribución que sus colegas varones. Son situaciones que se vivieron prácticamente anteayer. Supongo que ha habido un progreso positivo a lo largo de los siglos, llega con ver las facultades de ciencias hoy en día y la presencia de mujeres en las aulas, pero es conveniente repasar lo que ocurría hace apenas una generación para comprender que no debemos bajar la guardia

- ¿Qué les debe la ciencia a estas profesionales y qué hubiera ocurrido si pudiesen haber desarrollado su labor sin obstáculos?

- Aquí al lado, en Ferrol, tuvimos el siglo pasado a una auténtica emprendedora y visionaria: Ángela Ruiz Robles, que batalló durante buena parte de su vida para desarrollar sus ideas sobre enciclopedias electrónicas. ¿Quién sabe? Si hubiera contado con más apoyo y financiación hoy en día Galicia quizás sería un referente en desarrollo tecnológico. No lo sabemos. Tampoco sabemos qué nos hemos perdido a lo largo de los siglos por ponerles palos en las ruedas a las mujeres que sentían una vocación científica. Desde luego una cosa está clara: renunciar al talento del 50% de la población no parece ni justo ni, desde luego, muy inteligente.

- ¿Cómo fue el proceso de crowfunding para editar este libro?

- La editorial Libros.com me ayudó a sar la campaña adelante. Es un proceso exigente, pero también muy bonito. Cada mecenas es un futuro lector que te está dando un voto de confizanza. Espero que el libro les guste y estar a la altura.

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