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Los colores de la "Islandia negra"

Nieve, noche invernal y sangre derramada

La sombra del miedo - Ragnar Jonasson - Seix Barral, 380 páginas

La sombra del miedo - Ragnar Jonasson - Seix Barral, 380 páginas

En Islandia hay, en los fiordos del norte, un pueblo de unos mil habitantes, Siglufjördur, al que sólo se llega por mar o a través de un doble túnel de 11 kms. de largo, que queda bloqueado por la nieve varias veces al año. La vieja carretera a través de las montañas, la más alta en toda Islandia, sólo es practicable en verano. Siglufjördur fue, en las décadas de 1940 y 1950 "la capital del arenque", pero con el declive de la pesca vio emigrar a más de la mitad de su población, que sólo se recupera algo en los meses veraniegos.

A esta localidad llega un joven policía, Ari Thór Arason, a desempeñar su primer trabajo en un lugar "donde nunca pasa nada", donde el papel policial es meramente asistencial, "atender un pequeño choque, abrir coches cerrados o llevar a casa a personas que han bebido más de lo aconsejable". Ari Thór, que se convertirá en el eje de la serie de novelas policíacas de Ragnar Jonasson, deja a su novia y su futuro en común en Reykjavik y se dispone a aburrirse soberanamente a cambio de un sueldo mensual fijo.

Siglufjördur, pueblo natal del padre y del abuelo de Ragnar Jonasson, es descrito como un lugar hermético, donde siempre se es forastero por muchos años que se lleve allí, pero un lugar donde no se cierran las casas con llave porque ya "todos saben todo de todos". Jonasson sigue una característica esencial de la novela negra islandesa y es que aprovecha la trama argumental para hablar de la geografía cultural de la isla, de sus costumbres cotidianas, de sus sagas? quizás para utilizar sus obras como vehículo de presentación de un país poco conocido a su masa creciente de lectores.

Instalado Ari Thór y sus lectores en la rutina, empiezan a pasar cosas. En el grupo de teatro local, el espacio más social y variado de todo el pueblo, aparece un cadáver en el descanso entre dos ensayos. Los necesarios interrogatorios y las inevitables habladurías desestabilizan el equilibrio de Siglufjördur y descubren secretos, viejos y nuevos. Sabíamos del presente y del pasado inmediato de muchos de los habitantes, pero el miedo a "ser el siguiente" y la sombra de la sospecha destapan intrigas e inquinas que parecían olvidadas.

Amores frustrados, robos ignorados, accidentes provocados, violencia de género y silencios culpables se desatan de una manera inexorable y llegan a un punto álgido y amenazador cuando aparece, sobre la nieve, un cuerpo casi exangüe. Jonasson aprovecha muy bien la paleta de colores de su país para resaltar la violencia. La novela comienza con la siguiente frase: "El color rojo era como un penetrante grito en el silencio", y muchas páginas después el autor nos recuerda "el atronador silencio de la nevada"; el blanco de la nieve y la negrura de la persistente noche invernal representan el silencio comunal rasgado por la sangre de las víctimas.

Ari Thór, posiblemente por su condición de forastero, es capaz de penetrar en el silencio terco de las personas y de "leer" gestos y circunstancias que a los nativos se les escapan por cotidianos o por la necesidad aprendida de ignorarlos. Así, Thór se convierte en un sabueso amable, inteligente y pertinaz que restaura el orden después de haber revuelto las aguas aparentemente tranquilas de un buen refugio para malhechores.

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