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Urbano Cabrera: "El mensaje llega mejor si la música es buena"

Su música combina varios estilos: desde el folk hasta el blues. Es autor de más de 500 canciones en gallego de temática social y reivindicativa. Publica nuevo disco

Urbano Cabrera, en una imagen promocional de su disco. // Cedida

Urbano Cabrera, en una imagen promocional de su disco. // Cedida

UrbanoCabrera comenzó su carrera en la música en 1970. Desde entonces, aunque siempre concidionado por su trabajo de pescadero, no ha dejado de tocar. En todos estos años, ha demostrado tener el mundo interior necesario para separar dos universos completamente diferentes.No tiene preparación académica. Dejó de ir a la escuela a los 12 años y es autodidacta. De ahí su carácter combativo, inconformista y, al mismo tiempo, perfeccionista.

- Tras Tarantela (1996), Segundo andar (2000) y Penalba (2004), han tenido que pasar 15 años para que publicase Soñarás en maio coas chuvias de abril .

- El título quiere decir que vivimos siempre pensando en lo que nos va a deparar el mañana, recordando lo que teníamos ayer y olvidándonos totalmente de vivir lo que tenemos hoy. Eso nos frustra, porque el mañana que deseamos casi nunca llega. La filosofía que encierra este disco es la gran frustación en la que vivimos la sociedad actual. Deseamos tener cosas que no tenemos e ignoramos las que sí tenemos.

- La independencia es un camino difícil. El que más, de hecho. ¿Por qué hace música?

- Es una manera de vivir, un sentimiento, siempre fui autoeditor. Aunque no sea famoso, se trata de tener el reconocimiento de la gente que viene a escucharme a los conciertos.En todos estos años tomé este camino, pero tuve opciones de poder grabar con discográfica en castellano. Pero dije que no. Hoy lo volvería a hacer. Haber grabado en castellano no me garantizaba la fama. Lo importante es que cuando te veas delante del espejo estés satisfecho y contento con tu trabajo. Ese es mi patrimonio. No estoy demasiado frustrado con mi carrera en la música.

- Esta pregunta no se la haría si sus letras fuesen en español, pero ¿por qué en gallego?

- El nexo común de mi música es la defensa y la lucha por la dignidad del idioma gallego. Está muy mal tratado y muy olvidado. Si no le ponemos remedio entre todos, si no volvemos a amarla y a respetarla, a estar orgullosos de ella, es posible que en un futuro no muy lejano acabe en el Museo do Idioma Galego. O lo que sería peor: en el Museo del Idioma Gallego.

- Las temáticas de sus canciones son variadas; en ellas refleja el mundo que le rodea. ¿Qué es lo que más le preocupa?

- Me preocupan mucho los abusos de poder. El religioso, el económico y, por supuesto, el político. Me preocupa mucho el conformismo de la gente.Ayer nos alegramos por la condena de los malnacidos de La Manada, pero esa sentencia no fue gratuita, fue debida a la gran presión que se hizo en la calle. Eso es indicativo de que se pueden hacer cosas. Somos espectadores de los que nos representan, pero la ciudadanía somos los que los ponemos ahí. Tenemos que darle una sacudida al corazón, a la conciencia y a la voluntad de la gente porque todo está en nuestra mano.

- Para un cantautor, ¿tiene más importancia la brillantez del sonido o el mensaje de las canciones?

- La misma. Siempre pensé que la música necesita, aparte de buenas letras, buena música, en definitiva. Si la música es agradable al oído, el mensaje es más fácil que llegue a la persona que lo está escuchando.

- En una época de estallido y revolución social, parece que se ha perdido la canción protesta en la música española.

- Siempre estuvo denostada. Paco Ibáñez era un cantautor que ponía voz a los poetas rebeldes, proscritos del franquismo, pero con melodías básicas. El cantautor siempre dio la sensación de ser un coñazo, un choromicas. Siempre tuve muy en cuenta esa sensación, por eso siempre quise darle mucha importancia a las músicas.Por eso fui de la onda de Cat Stevens, Neil Young, Tom Waits, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Serrat, Aute...

- No tiene malos referentes. ¿En qué se parece a ellos?

- Yo soy muy ambicioso y cada vez que hago una canción la comparo con la mejor de Dylan, Clapton, Waits o Stevens. Mi exigencia es de ese nivel, luego uno llega a donde llega. Hay similitudes: me acompaño de la guitarra acústica y la armónica, como Bruce Springsteen... Pero ya me gustaría parecerme.

- ¿Le interesa la música que se hace en la actualidad?

- Sí, se hace muy buena música. En España hay unos grupos fantásticos, con una preparación técnica impresionante. Todo empezó con Fito y Fitipaldis, un rockero con una calidad literaria muy a tener en cuenta. Él abrió el camino a los demás: M-Clan, Love of Lesbian? Toda esta gente hace muy buenas letras, no como el pop que se hacía en los 80, que eran más simplista. No hablo de cambiar el mundo, pero por qué uno no se puede romper la cabeza y hacer canciones más xeitosas...

- ¿Cómo califica el mensaje que triunfa en la música actual?

- Se puede hacer mejor música.Es muy decepcionante, lamentable, un producto que facilita que los que tienen el poder nos puedan menear mejor. La música reguetón fue precisamente prohibida en Cuba. Despacito, que tuvo un éxito extraordinario, paradójicamente, es un gran tema, el único de reguetón que no es sexista y es bailable. Lo digo sin vergüenza.

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