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Y Hitler se topó con Rusia

hristian Hartmann despliega en Operación Barbarroja (La Esfera de los Libros) una espléndida labor de síntesis y precisión a la hora de abordar uno de los episodios más complejos de la II Guerra Mundial. Son 150 páginas en las que no sobra ni falta una línea: no se trata de desarrollar una visión amplia y pormenorizada sino de esbozar las claves con lucidez y ofrecer una mirada general, nunca superficial, de unos hechos fundamentales en el devenir de un conflicto germano-soviético que el autor considera muy especial: "Todo en ella fue grande: el número de combatientes, el escenario y, no menos importante, el número de los que cayeron víctimas de la misma. Pero no solo en sus dimensiones, sino también en sus consecuencias, este conflicto armado no tiene semejantes", asegura Hartmann. La Wehrmacht se desangró en suelo ruso "hasta la muerte, allí se hizo evidente por primera vez que Hitler había fracasado en su pretensión, tan absurda como criminal, de una dominación nacionalsocialista del mundo. Los efectos que esto produjo fueron tan enormes que no terminaron en 1945; la Operación Barbarroja transformó por completo el mapa de Europa".

La "Gran Guerra Patria", recordemos, "hizo posible que la Unión Soviética se convirtiera en una potencia mundial". Tanto la Alemania nacionalsocialista como la Unión Soviética estalinista "lideraron esta lucha como una cruzada. (...) Pero lo decisivo fue que aquí se desarrolló un nuevo tipo de guerra, una guerra total, cada vez más ideologizada, que pronto encontró su camino hacia sus orígenes atávicos". La "Operación Barbarroja" fue "una guerra de agresión que el Tercer Reich había iniciado sin ningún problema y, lo que resultó aún más funesto, diseñada desde el principio como una guerra de exterminio ideológico y racial. Esto no significa que la Unión Soviética fuera completamente inocente respecto a la radicalización de esta guerra. También allí gobernaba un régimen totalitario y profundamente criminal que actuó en consecuencia, sobre todo cuando se encontró entre la espada y la pared. Sin embargo, el factor decisivo sigue siendo que la iniciativa de esta guerra partió únicamente de Alemania. Y, en general, los crímenes alemanes pesan mucho más que los soviéticos".

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