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«Me dolerá no estar en Eurovisión, pero me duele más lo que pasa en el mundo»

Tony Aguilar, locutor de «El gran musical» y, desde hace ocho años, voz de Eurovisión en España. | PAU GRACIÀ

Tony Aguilar, locutor de «El gran musical» y, desde hace ocho años, voz de Eurovisión en España. | PAU GRACIÀ

Marisa de Dios

Barcelona

¿Qué representa presentar El gran musical?

Para mí es un sueño cumplido, porque yo era oyente de El gran musical. Antes de trabajar en Los40, los domingos por la mañana lo escuchaba con mi madre. Y fíjate qué bonito el círculo: la primera vez que mi voz se escuchó en Los40 para toda España fue precisamente en El gran musical. Me presenté a un concurso de DJ que presentaba José Antonio Abellán, que era entonces el conductor del programa, y lo emitieron un domingo por la mañana dentro de El gran musical. Recuperar el programa es rescatar la marca más histórica de la radio musical en España, porque incluso es anterior al nacimiento de la lista de Los40. Lo han presentado figuras como Tomás Martín Blanco, Pepe Domingo Castaño, Pepe Cañaveras, Abellán, Constantino Romero, Joaquí Prat o Joaquín Luqui, que fue colaborador. Unirte a esa lista de históricos de la radio musical emociona.

El programa hace un viaje por 60 años de música. ¿Cómo van a plantear ese recorrido?

Con programas tematizados. El primero está dedicado a la lista de Los40: curiosidades, cuál fue el primer número uno, el primero en castellano, cuántos idiomas han llegado al número uno, quién ha estado más semanas en lo más alto o quién ha conseguido más números uno. El segundo lo dedicamos a los grandes debuts. Después tendremos programas sobre baladas, rock, el fenómeno fan, los one hit wonders, esos artistas que tuvieron un único gran éxito y nunca más se supo de ellos, o la canción del verano. Vamos saltando épocas y así no te esperas dónde vamos a ir.

¿También se mostrará la gran evolución que ha vivido la música y, con ella, la sociedad, a través de todo este tiempo?

Por supuesto, porque la evolución de la música está totalmente ligada a la de la sociedad. Cuando nacen Los40 hace 60 años, por ejemplo, el programa tenía que enviarse primero a censura. Estamos hablando de la España del franquismo, donde todo lo que se emitía en la radio debía ser revisado. A Rafael Revert, el creador de Los 40 Principales, le pidieron que hiciera un programa para los yeyés, que eran los modernos de la época. ¡Imagínate! La evolución tecnológica también es impresionante. Cuando yo entré en Radio Barcelona pinchaba singles de vinilo.

Al preparar El gran musical, ¿ha descubierto algún dato curioso que le haya sorprendido?

Hay un cosa que me ha llamado mucho la atención: antes las canciones permanecían mucho más tiempo en el número uno. Hubo años en los que solo hubo nueve números uno en 52 semanas. ‘Un rayo de sol’ de Los Diablos estuvo 15 semanas en lo más alto, igual que ‘Delilah’ de Tom Jones. Hoy es impensable. El año pasado hubo una canción de los venezolanos Alleh y Yorghak, ‘Capaz (Merenguetón)’, que estuvo cinco semanas en el número uno y ya fue todo un récord. Otra cosa que me ha sorprendido es que hasta casi 10 años después de empezar Los 40 Principales no hubo ninguna colaboración en el número uno. Hoy todo el mundo colabora con todo el mundo.

¿Cree entonces que la música actual es más efímera que antes?

No toda. Creo que todavía hay canciones que dentro de 30 años sonarán en Los40 Classic. Igual que hay otras que veo que durarán 10 minutos. Hoy hay mucha más música porque es más fácil grabarla y publicarla. Antes necesitabas el apoyo de una discográfica y un estudio profesional. Hoy puedes grabar en casa con un ordenador y un micrófono. Eso hace que haya más música buena... y también más música mala.

La radio musical siempre ha sido prescriptora de artistas. ¿Cómo cambia eso con las plataformas de streaming?

Las plataformas son maravillosas porque te permiten tener millones de canciones en el bolsillo. Pero funcionan con algoritmos que te recomiendan cosas parecidas a lo que ya escuchas. Si no investigas por tu cuenta, te quedas dentro de tu mismo círculo musical. La radio todavía tiene la capacidad de sorprender. Un DJ puede decirte: «Escucha esta canción porque te va a encantar». Esa emoción y esa naturalidad no te lo da una máquina. Ese toque humano nunca lo va a tener un algoritmo.

Lleva ocho años siendo la voz de Eurovisión en España. Este año España no estará en el festival. ¿Era necesario dar ese paso?

Es la decisión que ha tomado RTVE. Yo no me arrepiento de nada de lo que hicimos en el anterior festival, cuando no atacamos a ningún país, sino que dimos datos de lo que estaba ocurriendo. Primero dijimos que la representante de Israel era una superviviente de un ataque terrorista de Hamás. Luego explicamos lo que estaba ocurriendo en Gaza, que por desgracia las cifras han ido después a más. Recordamos que Eurovisión había nacido como un canal de unión en plena Guerra Fría, y que esto no era contra ningún país, sino que era un alegato por la paz y por los valores que se había creado el festival. Y finalmente presentamos al artista con su canción, su compositora y su intérprete. El problema es cuando se recorta un vídeo y se saca de contexto. Eso fue lo que me dolió. Evidentemente fue una postura coordinada en todo momento con la presidencia de RTVE, esto no salió ni de mí ni de Julia [Varela] porque sí y lo que hicimos fue exponer lo que estaba ocurriendo y la postura de la corporación. Me encanta Eurovisión y me va a doler no estar allí, pero más me duele que ocurran esas cosas en el mundo.

¿Le preocupó cuando la UER les amenazó con represalias si se volvía a producir algo similar en la retransmisión de la final?

Sí. Cuando nos enteramos de que la televisión israelí se había quejado a la UER de lo que habíamos hecho, me preocupó ver hasta dónde podían llegar las consecuencias. Lo vivimos con mucha tensión. Nunca olvidaré ese viernes. Fue muy difícil trabajar. Además, explotó en todos los informativos de Europa. Para mí ha sido muy difícil, en las redes he recibido amenazas personales contra mí y mi familia.

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