16 de octubre de 2019
16.10.2019

La víctima del crimen de Ponte Caldelas se sentía "perseguido" por el acusado

Así lo desvelaron varios testigos, entre ellos un detective a quien el fallecido pidió que lo acompañase por "seguridad" -Dicen que no denunció porque "Sandra lo tenía controlado"

16.10.2019 | 05:34
El acusado, Marcos Vidal, es conducido al interior de la Audiencia de Pontevedra por la Policía. // G. S.

La víctima del crimen de Ponte Caldelas, Manuel Rivas Muiños, confesó a alguno de sus amigos y a un detective privado con el que contactó que se sentía "perseguido" durante las últimas semanas antes de que Marcos Vidal acabase con su vida a navajazos el 28 de noviembre de 2015. Así lo declaró ayer un amigo suyo que prestó declaración en el juicio que se sigue por este caso en la Audiencia Provincial de Pontevedra.

Este testigo subrayó que, tras un tiempo en el que Manuel vivió separado de Sandra, su esposa, parecía que ambos se habían reconciliado como cosa de un mes antes de su muerte y que "los últimos quince días" antes del crimen notó "una situación rara". Según este testigo, Manuel empezó a estar un poco nervioso". "Le rayaron el coche y le pincharon las ruedas"y "se sentía un poco perseguido". Cuando las partes le preguntaron quién creía que era la persona que le acosaba, aseguró que "Manuel me decía que era Marcos", en referencia al acusado Marcos Vidal.

Aunque parece ser que del incidente del coche sí dio parte a la Guardia Civil, cuando este amigo le preguntaba a Manuel la razón por la que no denunciaba estas amenazas, éste le respondía que no, que "Sandra lo tiene todo controlado" y que "tenía a una policía nacional atenta a eso".

Otro de los testigos que reveló la intranquilidad que sufrió Manuel Rivas los últimos días de su vida fue un detective privado con el que contactó el fallecido "para que lo acompañara por seguridad". Según indicó este profesional, en un primer lugar, constató que había una relación sentimental entre Sandra (la esposa de Manuel) y Marcos Vidal. Aseguró que inicialmente iba a realizar unas gestiones para constatar esta relación pero que finalmente el detective le dijo a Manuel que no era necesario, dado que la relación entre Sandra y Marcos parecía evidente (ella lo negó en la primera sesión del juicio) habida cuenta de la naturaleza de unos mensajes en el móvil de Sandra que había descubierto Manuel. También dijo que Manuel ya era conocedor de esta relación.

Así las cosas, el detective afirmó que lo que Manuel le pidió fue que "le acompañase por seguridad". Según le explicó el fallecido, Marcos "lo tenía amenazado". "Tenía miedo de él" , añadió, y aseguró que él tenía constancia de estas amenazas no a través de lo que le pudiera contar Sandra, sino que este testigo asegura que Manuel le dijo que eran amenazas en persona de Marcos hacia él.

Este detective afirmó que Manuel "estaba muy enamorado" de su esposa y que no quería separarse, pero aseguró que "una temporada se fue a casa de los padres porque se veía muy amenazado" por el acusado y que, por ello, "se veía a escondidas con su mujer". También dijo que el fallecido le comentó que Marcos "no quería que él estuviese con su mujer" y que es posible que el fallecido le reconociese que no denunciaba estas amenazas porque Sandra así se lo pedía.

En el juicio celebrado ayer también se pudo escuchar la declaración de una policía nacional a la que Sandra acudió para hablar de un supuesto maltrato psicológico del que era víctima por parte del acusado, quien, al parecer, no aceptaría la ruptura de la relación con ella. La agente aseguró que no recuerda que relatase ningún episodio violento o grave ni tampoco la notó angustiada o nerviosa, aunque en todo caso supone que le recomendó que denunciase, dado que ese es lo que suele hacer en estos casos.

"Ambivalencia emocional"

Por último, la sesión se cerró con la declaración de dos psicólogos que atendieron tanto a Sandra como a Marcos Vidal. La profesional atendió a Sandra M. A. entre septiembre y noviembre de 2014 (un año antes del crimen) y aseguró que la veía como una víctima de violencia de género que sufría daño psicológico por parte del acusado, que no aceptaría la ruptura de la relación con Sandra meses antes. Observó una "ambivalencia emocional" de Sandra hacia Marcos, con sentimientos de amor y odio. De hecho, cree que es esta ambivalencia la que evitó que le denunciase a pesar de que le tenía "miedo".

El acusado también recibió asistencia psicológica entre 2014 y 2015 a instancias de Sandra, que buscó a un profesional que lo atendiese. Presentaba un trastorno ansioso depresivo con situaciones que iban desde la frustración a episodios de ira que quería controlar. Tras varias sesiones, considera que el paciente mejoró y que también estaba recibiendo atención psiquiátrica en el Sergas.

El juicio por este crimen de Ponte Caldelas continuará hoy con la declaración de los forenses y otros testigos. La Fiscalía solicita una pena de 20 años de prisión por asesinato para Marcos Vidal González, condena que una de las acusaciones eleva a 25 años de cárcel. La defensa, mientras tanto, cree que no hubo alevosía ni ensañamiento y rebaja los hechos a un homicidio, alegando además que el acusado actuó bajo un estado de "arrebato" u "obcecación".

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