04 de octubre de 2019
04.10.2019

Un nuevo apagón deja sin luz a 1.500 usuarios en pleno centro y durante más de media hora

Naturgy informa de que se debió a una incidencia en un tramo subterráneo - Los comerciantes se las ingenian para evitar paralizar su actividad usando incluso linternas

04.10.2019 | 02:35
En la droguería Arenal tuvieron que echar la reja al no disponer de luz natural en el interior. // Rafa Vázquez

Ya no les quedan palabras. Los clientes de Unión Fenosa, distribuidora de Naturgy en Pontevedra, están mucho más que indignados. Ayer por la mañana, en plena hora punta, volvieron a quedarse sin suministro eléctrico. Poco después de las 11 y media saltaban las alarmas de algunos de los negocios del centro de la ciudad. Comenzaba un nuevo apagón que, en esta ocasión, duró algo más de media hora.

Tiendas bajando las rejas, invitaciones a los clientes a salir a la calle ante la falta de visibilidad, dependientas a las puertas de los comercios enseñando el género, cafeterías sin poder servir desayunos y oficinas bancarias paralizadas es un buen resumen de la situación vivida una vez más.

La zona que se quedó a oscuras cuenta con 2.339 usuarios, tal y como informa el departamento de comunicación de Naturgy, que cifra el número de afectados en 1.500, los de un determinado tramo.

Según el mapa, se trata de buena parte del centro y el problema se debió "a una incidencia en un tramo subterráneo", en palabras de la empresa eléctrica.

De hecho, la situación fue bastante curiosa, ya que en la propia calle de la Oliva, mientras que una acera continuaba con normalidad su actividad comercial, la del margen de Correos, la de enfrente tenía que parar al no disponer de electricidad.

"Que lo hagan por la noche"

"Es la tercera vez en menos de un mes. Si es por reparaciones, como muchas veces aseguran, que aprovechen para hacer esos trabajos por la noche, que es cuando menos afectan a los usuario", aseguran desde una de los establecimientos más antiguos de la Oliva, Torrado. En este comercio ayer era imposible entrar sin utilizar una linterna que ayudase a elegir los artículos expuestos.

Del mismo modo en una perfumería cercana, Tito de la Peña, sus responsables y empleadas se ayudaban de los teléfonos móviles para poder organizar el género en el mostrador.

"Es que de este modo ya no es que no puedas atender a los clientes que tienes dentro, sino que ya no te entran a mirar porque no tiene sentido. A esto hay que añadir que no nos funcionan los datáfonos, para poder cobrar con tarjeta electrónica, y que no hay teléfono", se lamentan.

Para intentar perder el menor número de clientes posible, en muchos de los comercios del centro mantuvieron sus puertas abiertas. Fueron los más pequeños que cuentan con varios empleados, para un mejor control. En estos casos, tuvieron que echar mano de la luz natural para poder enseñar los artículos a sus clientes en la propia calle. En la tienda de ropa infantil Pili Carrrera así lo hicieron. Ayer se podía ver a clientas y empleadas a las puertas del negocio. "Puedes mostrarles, pero no cobrarles, ya que la falta de electricidad te paraliza en este sentido. Cada vez que esto pasa son pérdidas para nosotros. Y lo peor es que parece que estos apagones van a más. Llevamos no sé cuántos este año y no son precisamente breves", se quejan.

En Liberatta, tienda de ropa de mujer a la entrada de las Galerías Oliva, recuerdan, además, que estos apagones llevan consigo en muchas ocasiones averías de aparatos que necesitan del suministro eléctrico, como los modem o impresoras.

Otros negocios corrieron peor suerte. Fue el caso de la droguería Arenal, donde no hay posibilidad de continuar la actividad comercial debido a que la mayor parte de su superficie se encuentra en un sótano al que no llega la luz exterior. Durante esa media se vieron obligados a pedir amablemente a su clientela que saliese al exterior y bajaron la reja de la entrada. Fueron pérdidas económicas y no es la primera vez que les ocurre, tal y como aseguran.

Bares y oficinas bancarias

Pero no solo los comercios se vieron afectados, sino otro tipo de establecimientos, como las cafeterías y bares y aquellos en los que los ordenadores y la conexión a internet y el teléfono, que también dejaron de funcionar durante esa media hora, son imprescindibles para trabajar.

En la cafetería Skala sus clientes tuvieron que renunciar al desayuno o café de media mañana porque nada de lo que supusiese el uso de la electricidad posibilitaba tomar algo caliente.

Por su parte, en los bancos del centro se acumularon clientes haciendo cola y muchos de ellos terminaron por irse al no poder hacer las gestiones que tenían pensado realizar.

Un plan de actuaciones

Desde el gabinete de comunicación de Naturgy recuerdan que Unión Fenosa Distribuidora "está trabajando, tal y como se comprometió con el Concello y con los vecinos, en un importante plan de actuaciones en la ciudad de Pontevedra para evitar este tipo de incidencias". De hecho, subrayan las fuentes, el tramo afectado ayer está incluido en este plan. "En este último mes ya se terminaron cinco actuaciones", informa.

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