09 de junio de 2019
09.06.2019

Antonio de la Peña: "Más de la mitad de las piezas que por decencia tendría que exponer el Museo están en el almacén"

"Hemos pasado en esta institución de ser un referente de la cultura en Galicia a la irrelevancia que somos hoy"

09.06.2019 | 03:20
Antonio de la Peña Santos. // Gustavo Santos

El arqueólogo Antonio de la Peña inaugurará el próximo día 12 el Congreso sobre Patrimonio Cultural con una conferencia sobre la historia más reciente del Museo de Pontevedra, un devenir en el que ha habido inversiones (y subvenciones) millonarias, ocurrencias y no siempre criterios inteligentes sobre cómo capitanear una institución cultural con este peso específico. Un ejemplo es la imagen que ilustra el programa del simposio: las piedras que cubrían desde el siglo XVII los huecos del claustro del Edificio Sarmiento, retiradas en 2012.

- ¿Qué le sucedió al Museo de Pontevedra en el cambio de siglo?

-Coincide con un cambió político que tuvo mucha trascendencia en el devenir del Museo, que fue el cambio en el Concello. A partir de ese momento el Museo empezó a ser entendido como un instrumento de lucha política y eso se ha notado en todos los acontecimientos que ocurrieron a partir de ese momento. Y casi ninguno bueno, por cierto.

- ¿Cómo empezó todo?

-El problema es que esta casa siempre, de toda la vida, se rigió por medio de un Patronato en el que la Diputación tenía su parte correspondiente pero además había una serie de personajes de reconocido prestigio que eran los encargados de moderar, matizar, reconducir las ideas que se podían tener más o menos "originales". Y siempre la cosa funcionó muy bien porque el Patronato actuaba como una especie de colchón amortiguador, de elemento moderador para evitar ocurrencias políticas. Cuando desaparece ese colchón las ocurrencias campan a sus anchas.

- A partir de ese momento la institución cultural queda al arbitrio de criterios políticos

-Si, antes existía la auctoritas y la potestas ( en la antigua Roma auctoritas era el poder moral basado en el prestigio y potestas el poder político capaz de imponerse por la fuerza), que estaban reguladas mediante el Patronato. Desaparece la auctoritas y queda la potestas, si se me permite la comparación. De modo que cuando desapareció el Patronato todas las decisiones del Museo que antes tomaba un grupo de gente con un bagaje cultural y conocimientos reconocidos, y que cometieron errores como todo el mundo, ahora quedan al arbitrio, si, de las ocurrencias del político de turno. Y, claro, es que en este país la política suele asociarse a la soberbia y determinados políticos no tiene a bien rodearse de gente con conocimientos porque parece que así pierden autoridad. Pues eso lo hemos padecido.

- ¿Cómo afectó la pérdida de autonomía al devenir del Museo? -

-Es una secuencia muy larga. A partir de esa pérdida de autonomía se pasa de ser un referente de la cultura en Galicia a la irrelevancia que somos hoy. Y eso tiene que tener una explicación, tuvo que pasar algo, pues ese algo es lo que quiero analizar en la conferencia, en la que no quiero dar opiniones, solo exponer una serie de hechos que puede ver cualquiera que lea el periódico.

- Empecemos por los hechos: dos edificios cerrados desde hace años

-Se cerraron cuando se empezó a musealizar este edificio ( el Sexto, donde tiene lugar la entrevista) y parte del Sarmiento. Lo que sucedió es que la serie de interferencias a partir de ese momento han provocado que no haya, o por lo menos nadie del museo lo conoce, un plan museográfico, museológico, definido sobre el futuro de los edificios. Y creo que se cerraron ya ¿en 2005? No existe un plan museológico definido que implique una organización de los espacios.

- ¿Cuál diría que es el mayor fracaso?

-Este edificio, el Sexto Edificio. Primero, y ahora voy a dar mi opinión, rompe con la arquitectura tradicional de Galicia, es una especie de incrustación en un espacio tan definido como el centro histórico, pero independientemente de las cuestiones estéticas, que son subjetivas, el problema es que no cumple con las más mínimas condiciones dentro del mundo de la museología.

- No será por falta de inversiones: unos 30 millones si se suman la construcción del Sexto Edificio y la rehabilitación del Sarmiento

-Es lo más triste: el Museo creció en espacio, en edificios, en todos los aspectos, y especialmente en categoría, precisamente cuando apenas había dinero. Lo que había era mucha ilusión, ayudas de organismos, muchas relaciones y era una institución cultural en el sentido literal de la palabra. Tenía sus fallos, sus defectos, que ahora precisamente los minimizamos porque viendo lo que hay ahora fallos que antes nos llamaban tanto la atención ahora decimos válgame Dios, si nos hubiésemos quedado como estábamos. Pero el problema es que cuando con esa inversión diseñas un edificio de esta categoría no puede ser que, más allá de su mayor o menor gusto, no cumpla con la finalidad para la que fue concebido. Porque no cumple ni en los acabados ni en la propia estructura ni en? En nada, absolutamente en nada, siempre dije ( risas) que si alguien alguna vez quiere hacer un congreso sobre lo que nunca debe hacerse en un edificio destinado a museo que vengan al Sexto. Es el mejor en todos los sentidos.

- ¿Cómo es posible que varias de las principales joyas de la colección no se expongan?

-Es que, claro, partimos de la toma de decisiones por parte de autoridades políticas sin contar para nada, ya no digo con los técnicos del Museo, sino tan siquiera con el director. No me dirá que no es sorprendente que el director se entere por terceras personas de que había sido ya concedida la renovación de unas salas a una empresa, y que se entere porque alguien de esa empresa le llama por teléfono para darle instrucciones y él tenga que pasar el bochorno de decirle de qué me está hablando ( sonríe). Pues bien, en todo esto se gastó un millón de euros.

- ¿Quién asumió la renovación de esas salas?

-Una institución diferente al Museo, que es Turismo Rías Baixas, se encarga por orden directa de la presidencia de la Diputación ( entonces encabezada por Rafael Louzán). Turismo Rías Baixas pasa olímpicamente del director y de los técnicos del Museo, que a partir de ese momento se convierte en un depositario de objetos y un suministrador de esos objetos para que los técnicos o quienes fuesen contratados por Turismo Rías Baixas rematerialicen esas salas.

- ¿Una entidad ajena al Museo organiza el Museo?

-Lo sé, ya sé que es imposible que la gente lo entienda, a nadie se le ocurre pero sí, es una institución de fuera quien organiza y lleva a cabo la remodelación de las salas, en concreto las de Arqueología y la alta Edad Media. Nosotros como técnicos actuamos desde un punto de vista profesional, suministrando esas piezas para que otros técnicos de fueras estableciesen sus criterios museológicos, museográficos y demás. Todo estaría muy bien si eso no conllevase errores, pero, claro, se hace una exposición con más errores que aciertos, errores cronológicos, conceptuales, de todo tipo. Y uno entra por un lado y sale por otro sin enterarse de nada, porque no hay una coherencia expositiva, no se sabe qué están enseñando.

- ¿Qué fue del grueso de la colección arqueológica?

-La mayor parte pasa a los almacenes. Se quedan con unas cuantas piezas nada más escogidas no sé sabe muy bien con qué criterio. Es una humillación para el propio Museo pero es que en estos momentos está transmitiendo información falsa con respecto a la Prehistoria y Antigüedad. Más grave todavía es que toda la colección de la Edad Media, incluyendo los famosos Profetas del Pórtico de la Gloria, sencillamente se desmontó y se trasladó al almacén, simplemente porque el claustro (ese claustro desaparecido) había que dedicarlo a eventos sociales.

- No pueden verse los Profetas, tampoco el tímpano de Palmou o la más importante colección de miliarios del Noroeste.

-Los miliarios están donde estaban, en el Edificio Sarmiento, lo que sucede es que quedaron aislados. Es otra historia que nos hace preguntarnos cómo es posible que ocurran estas cosas, cómo es posible que alguien prefiera destinar las salas más nobles de un edificio histórico y las más espectaculares desde el punto de vista arquitectónico a un restaurante y no a exhibir los fondos del Museo. Cómo es posible que se decida que el Museo de Pontevedra se retire de esas salas para montar un restaurante.

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