25 de abril de 2019
25.04.2019

Sí recuerdan que fueron maniatadas y las amenazaron

25.04.2019 | 01:52

La cuando menos extraña falta de memoria de las dos presuntas víctimas de un secuestro exprés en Vilagarcía de Arousa en el año 2013 acabó por poner en jaque la acusación que mantenía la Fiscalía de Pontevedra contra dos acusados de haber maniatado y trasladado a una nave industrial a estas dos mujeres, que son la esposa del narcotraficante José Ramón Dorgambide, alias "el Panadero", y su empleada de hogar. Tanto es así que el Ministerio Público se vió obligado a retirar la acusación contra uno de los procesados y reconoció que la prueba de cargo existente contra el segundo encausado quedó ciertamente debilitada.

El propio fiscal Augusto Santaló explicó las dificultades con las que se encontró en la segunda sesión del juicio celebrado ayer ante la declaración de las dos presuntas víctimas, a la "defensiva", sin recordar los puntos claves de lo sucedido y con grandes "reticencias", según el propio fiscal, a concretar el lugar en el que supuestamente los secuestradores las retuvieron tras sacarlas por la fuerza y maniatadas con bridas de la vivienda de O Rial en la que residía la mujer del "Panadero".

"Nunca los vi delante", explicó la mujer de Dorgambide,quien al igual que su empleada de hogar aseguran que no reconocen en los dos acusados a las personas que, vestidos de guardias civiles, entraron aquel día en su casa de O Rial. Esto llevó al fiscal a retirar directamente la acusación contra el proecesado Raúl J. R. Un reconocimiento fotográfico inicial por parte de las víctimas en sede policial era el único hilo que relacionaba a esta persona con el caso. Meses después, las dos víctimas remitieron un escrito al juzgado en el que se retractaban y se descedían de aquel reconocimiento fotográfico. Más tarde, tampoco identificaron a ninguno de los dos acusados en una rueda de reconocimiento presencial, al igual que ocurrió ayer en la Audiencia, como sus secuestradores. Así las cosas, el acusado Raúl J. R. abandonó de inmediato el banquillo de los acusados y resultará absuelto.

Sí que mantuvo el fiscal su acusación contra Manuel S. M. La sangre hallada en la nave industrial de Rubiáns a la que llegó la Policía como supuesto lugar en el que retuvieron a las víctimas es la única prueba de cargo contra él, dado que el ADN de esas muestras de sangre coinciden con su perfil genético y lo sitúan en el lugar de los hechos.

Con todo, el fiscal también reconoce que será "complicado" obtener una sentencia condenatoria. La razón es que las dos víctimas demostraron tener un enorme lapso de memoria extrañamente explicable y tampoco pudieron aportar datos para identificar el edificio en el que fueron retenidas una vez que las sacaron de casa. "No me acuerdo, estaba todo oscuro"; explicó la mujer de Dorgambide al juez. Se le llegó a advertir de que podría incurrir en un delito de falso testimonio si mentía.

En el caso de su asistenta, fue incluso necesario parar la declaración al romper a llorar cuando el tribunal le indicó a que tenía que contestar a la fuerza a las preguntas del fiscal,ante las dudas y reticencias a contestar que mostraba. Es decir, que ninguna de las dos llegó a confirmar que esa nave de Rubiáns fue el sitio en el que efectivamente los secuestradores las retuvieron durante horas exigiéndoles que les dijeran donde estaba el dinero.

"Se me quedó borrado"

Tampoco nadie aclaró, si quiera los propios agentes, como la Policía Nacional llegó a dar con la citada nave como lugar en el que se produjeron los hechos. Una de las testigos se limitó a decir que fue a través "de rumores" o testimonios de "terceros". "Es algo que quise olvidar y se me quedó borrado", explicó la asistenta del hogar que sufrió este secuestro.

El fiscal mantuvo la acusación dado que sí existe una diligencia policial en el que se señala que durante la investigación, la esposa de Dorgambide, acompañada por su abogado, fue llevada a la nave y allí sí reconoció aquel sótano y aquellas sillas como el lugar en el que estuvieron secuestradas. La esposa del "Panadero" ayer tampoco fue capaz de recordar esta visita y el reconocimiento que supuestamente había hecho del lugar en el que fue amenazada por los secuestradores. Esta situación la aprovechó la defensa de Manuel S. M. para pedir la absolución al señalar que no hay ni una sola prueba que indique que en esa nave, en la que se halló sangre del acusado, sea la misma en la que se produjo el secuestro.

Tampoco ningún policía llegó a concretar en el juicio como se llegó a identificar y localizar esta nave. Manuel S. M. se enfrenta a una petición de condena de 12 años de prisión, petición que calificó de "desproporcionada", atendiendo a la falta "absoluta" de prueba.

Las dos víctimas también rechazaron ejercer la acusación particular en este oscuro episodio que es muy probable que quede sin esclarecer.

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