15 de noviembre de 2018
15.11.2018

Mayor producción en el inicio de la campaña de recogida del kiwi

-Se confirma una mayor calidad y cantidad -Pesar entre los recolectores por el bajo precio

15.11.2018 | 04:05

Las previsiones de los agricultores de O Salnés respecto a una mayor producción de kiwi este año se constataron ayer durante la primera jornada de recolección de este fruto. Los optimistas cálculos no solo se quedaron en el número de kilos recolectados sino también en la calidad, tamaño y sabor del producto.

La ausencia de lluvia durante la jornada de ayer facilitó las labores de recogida, desarrollada prácticamente en todos los casos en condiciones de escasos efectivos reduciéndose a miembros de la unidad familiar prácticamente en todos los casos. Es el caso de la plantación de Sandra Gómez, que vende a la cooperativa Horsal, la jornada inaugural se saldó con aproximadamente 1.800 kilos de producto repartidos entre las seis personas que participaron de la faena.

De lo que no le cabe ninguna duda a Sandra Gómez es de que el fruto presenta mejores trazas que el año pasado, "está muy bueno y con mucho más tamaño que el año pasado. El calibre es más mediano y con un contenido de azúcares óptimo entre el 6% y el 8% para empezar a recoger".

Una cuestión que también queda de manifiesto en la recogida del kiwi es la relativa a lo poco valorado que está el trabajo de campo. Son muchos los productores que se quejan del escaso precio que reciben, lo que unido al sacrificio empleado en su recolecta, lleve a muchos incluso a plantearse su producción.

En esa situación se encuentra Rubén Vila, "se paga muy poco por el kiwi. Con estos precios lo que se va a conseguir que se abandone el trabajo en el campo, ya sea el kiwi o cualquier cosa", dejando claro que la calidad del kiwi está muy lejos de verse correspondida a nivel económico.

A esta cuestión cabe añadirle el escaso número de efectivos con el que cuenta cada explotación de kiwi para su recolecta. Sandra Gómez reconocía a última hora de la tarde, y tras una agotadora jornada, que "todavía estamos cargando todo lo recogido. Tuvimos que parar porque se hacía de noche, pero fueron muchos kilos y entre muy pocos".

Al contrario de lo que sucede en la vendimia, cada una de las superficies dedicadas al kiwi, tiene una explotación reducida únicamente al núcleo familiar. Entre padres e hijos se realiza toda la recolección, unas labores que han retrasado su inicio respecto a otras temporadas por cuestiones meteorológicas.

El propio Rubén Vila reconoce que también en su plantación el trabajo tendrá una proporción mayor por lo bueno de la cosecha. Sus previsiones apuntan a que se superarán los 7.000 kilos en un tiempo que puede alcanzar perfectamente una semana.

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