29 de mayo de 2018
29.05.2018
Historia del folclore en Pontevedra

Os Alegres, a sus 80 años, ya es la agrupación folk más longeva de Galicia

Desde el año 1938 ha formado a cientos de pontevedreses y recuperado miles de partituras del patrimonio inmaterial

29.05.2018 | 03:53

Alejo Aboal Pérez, gaiteiro de Mourente, creaba en 1938, hace ahora 80 años, la agrupación que, con el tiempo, se llamaría Os alegres. No darían su primera actuación con cartel hasta el año siguiente, pero ya estaban construidos los cimientos del que actualmente es el grupo folclórico más longevo de toda Galicia, "y creo que de España también, aunque esto es más difícil de demostrar", según Dionisio Aboal, hijo del fundador y presidente del colectivo tradicional pontevedrés.

"A mi padre, el que le metió el vicio de la música fue su abuelo. Mi padre era conserje en los antiguos bajos de los sindicatos de Franco, en la calle Andrés Muruais. Allí ensayábamos. Él empezó como gaiteiro y cuando había algún acto con Franco le obligaban a ir, no podía decir que no. También tocaba en el Coro de la Artística de Pontevedra", recuerda.

Este fue el primer nombre que recibió la agrupación. Con ella los componentes viajaron a Inglaterra, Grecia, América... "También animando en muchos barcos de recreo que recorrían la costa portuguesa". El de América duró tres meses en el año 1967 y tuvo lugar en los diferentes centros gallegos de la emigración.

Entonces comenzó una de sus funciones más importantes: la de recuperación de tradición gallega, desde bailes, música, y recetas de cocina hasta ropa. "Yo recuerdo ir de niño a algunas parroquias de Pontevedra porque se estaban perdiendo danzas al morir los bailarines y los gaiteiros en la guerra civil", se lamenta.

El siguiente nombre fue Alejo y Muchachos. "Dependiendo del nombre que le pusieras a un grupo podías tener problemas", apunta Aboal.

En función del acto al que se acudiese, se utilizaba un nombre u otro. El de Los Alegres, todo en castellano, surgió tras una romería, aún durante la dictadura de Franco. El definitivo, que se conserva hoy, Os Alegres, no sería posible hasta años después. "Los agentes con los que trabajábamos no nos recomendaban el cambio de nombre porque decían que el público estaba ya acostumbrado, de ahí que solo cambiásemos el artículo", informa.

Os Alegres está compuesta por varios grupos de gaitas, cantareiras y el propio folk, con integrantes de todos ellos con distintos instrumentos. Son cerca de una treintena, pero ya fueron muchos más. "La mayoría están fuera, los que estamos aquí, de plantilla fija, somos unos veinte", dice Dionisio Aboal.

"Lo que ya no tenemos es grupo de baile, que llegamos a tener de mayores, medianos y pequeños. Ahora la gente ya no se interesa tanto por esto y está más de moda el canto de taberna y las pandereteiras. La juventud deja muy de lado estos temas", puntualiza, para subrayar que "lo fuerte nuestro son las gaitas".

En su caso particular, está centrado en la percusión: pandereta, tamboril, bombo, charrasco, cucharas, tarrañolas... "lo que me venga a mano".

Tantos años de historia dan para muchas anécdotas. Su actual presidente recuerda que su miedo a los aviones le impidió viajar para las primeras actuaciones internacionales del grupo. "Al final, me animé cuando fuimos a Canarias, pero ese pánico a volar no se me ha quitado nunca. Son cosas de la vida", bromea.

Como era de esperar, habiendo nacido en plena guerra civil, Os Alegres tuvieron que tocar en numerosas ocasiones ante el mismo Franco y los Reyes de España.

El relevo, en 1974

En el año 1974 fallece Alejo Aboal,por lo que Dionisio, cumpliendo la promesa que le hizo en su lecho de muerte, se queda al frente de la agrupación. "Él me dijo que no la dejase, y así lo he hecho", dice orgulloso.

Su mayor miedo es que no continúe el relevo generacional para una labor que él mismo, al igual que su padre y su bisabuelo en su momento, consideraron "fundamental" para mantener viva la tradición del patrimonio inmaterial.

"Esperemos que sigamos muchos años más y que entre más gente en el tema. Porque si esto se muere, se muere la música, el traje, el baile... Esto es como una cocina, si tú no cocinas, los platos desaparecen. Si a mí después de una exposición me sale un crío ya la considero un éxito, porque tal y como están las cosas ahora, los niños solo se interesan por lo electrónico", reconoce. "Esto es algo que hay que trabajar día a día. Los veteranos no escatimamos en ensayos".

Los niños y jóvenes que comenzaron en el grupo con Dionisio Aboal en el año 1974 son los que continúan hoy día. "Están mis hijos, sobrinos, nietos... Así vamos tirando del carro. Mientras yo viva, el grupo seguirá. Espero que después también", desea.

El hecho de que muchos de ellos se dediquen a la fabricación de instrumentos, entre ellos el propio presidente de Os Alegres, garantiza la continuidad del colectivo folk. El taller de instrumentos tradicionales se creó en el año 1974, hace ahora cuatro décadas, para autoabastecer al grupo. Son más de cuatro décadas dando forma a panderos, panderetas, tamboriles, zanfoñas... Muchos de ellos ven la luz en exposiciones tradicionales en las que, además de ser vendidos, tienen la capacidad de transmitir la tradición folklórica a la sociedad. Destacan la pandeira (un pandero redondo de origen medieval) y el pandeiro de doble piel, denominado adufe en portugués.

Premio Cidade de Pontevedra

Durante sus 80 años de existencia, Os Alegres ha recuperado miles de partituras tradicionales, la mayoría de ellas en sus inicios. Actualmente se sostiene con el dinero que reciben por las actuaciones. El reconocimiento a este importante trabajo llegó en el año 2008 con el Premio Cidade de Pontevedra por su labor divulgativa y de recuperación a través de sus escuelas y su taller.

La celebración del 80 aniversario, si nada se tuerce, se realizará a finales de este año por cuestiones organizativas.

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