03 de mayo de 2012
03.05.2012
Antón Sobral - Profesor de la Escuela de Restauración y artista

"A partir de los 50 hay que decir la verdad y, sobre todo, hacer lo que te guste"

El artista y profesor de Restauración se despide de la docencia tras más de 35 años de actividad

03.05.2012 | 10:17
El artista Antón Sobral se despide este mes como profesor de la Escuela de Restauración. // Rafa Vázquez

El próximo día 12 se celebrará un almuerzo muy especial en el hotel Galicia Palace de Pontevedra. El gaiteiro Óscar Ibáñez, la arpista Marta Quintana o poetas como Lucía Aldao y María Lado acompañarán a Antón Sobral en su despedida de la docencia tras más de 35 años en las aulas. "Será una fiesta de júbilo, que no de jubilación", señala su protagonista al inaugurar un periodo de madurez artística en el que prepara un libro de poesía, exposiciones...

—¿Cómo fueron los inicios de su carrera docente?

—Comencé en los Paúles en Marín durante dos años, estuve de interino un par de año, después me presenté a las oposiciones, estuve un año en Ortigueira y después me vine a Pontevedra. Aquí estuve en el Xunqueira II, en el Xunqueira I y posteriormente he estado 20 años en la Escuela de Restauración.

—¿Qué balance hace de estos 35 años en las aulas?

—Para mi fue siempre una maravilla porque yo tengo vocación, me gusta lo que hago, me gustó siempre, daba clases de historia del arte, que también me gusta el arte como todo el mundo sabe, además me llevo bien con los alumnos, soy una persona tolerante, y también con los profesores, de hecho fui jefe de estudios durante 20 años y nunca tuve ni un problema y pasé desapercibido, que es lo más importante en estos casos, casi yo ni me enteraba de que era jefe de estudios (sonríe) con eso lo digo todo. Es gratificante porque en las primeras etapas, en los institutos Xunqueira, me acuerdo de montar talleres de pintura, de vídeo, se hacían muchas actividades y ganamos muchos concursos de vídeo, muchos de los alumnos están hoy trabajando en televisión. Y en Restauración como jefe de estudios era una frustración: tenía una tableta de chocolate por si tenía que echar una gran bronca para consolar después al alumno con el chocolate, pero nunca utilicé ni una pastilla (risas) se estropeó. Y es que la gente es maravillosa, son ya mayores y tienen vocación de restauradores y conservadores e igual los profesores, no hubo ni un problema. Y creo que esa es una de las grandes enseñanzas de la vida, que hay que ser tolerante, estamos en una época de mucho sectarismo.

—¿Nos sobran vísceras y nos falta solidaridad, compromiso y capacidad de relativizar?

—Totalmente, pero creo que eso se aprende con el tiempo, a partir de los 50 años ya dices la verdad, ya no tienes que andar diciendo mentiras, esto se lo oí por primera vez a Fortes. Yo siempre digo la verdad, no tengo por qué ocultar nada a nadie, pero sobre todo lo que si busco personalmente es la calma interior, la tranquilidad, y Pontevedra es un sitio magnífico para eso. Ayer estuve con una persona que vivió 4 años aquí y me decía que en Pontevedra caminaba despacio mirando a los árboles y a los edificios, ahora vive en Vigo y tiene que mirar para el suelo, que anda a toda prisa. Vida es lo que es Pontevedra, poder disfrutar del espacio, de las casas, de los árboles, de la gente, podía elegir irme a Canarias, a Madrid o a Barcelona, o a otros destinos interesantes, pero aquí estoy contento: entre Marín y Pontevedra tengo a mi familia, casi todos mis amigos viven en Pontevedra y tenemos que empezar a decir con claridad que para vivir, Pontevedra.

—En paralelo a la docencia ha desarrollado una intensísima carrera artística...

—Si, son muchos años de trabajo en el arte, más de 200 exposiciones en todo el mundo. Y esta nueva etapa es muy interesante para mi porque me permite ir a Nueva York, Viena o Berlín a exponer y poder desplazarme en época de trabajo, que antes no podía ser, tenía que exponer en verano que es cuando iba a Alemania, a Milán etc. Y ahora me puedo permitir el lujo de poder ir en invierno o otoño, para mi esta etapa tiene esa riqueza, yo tengo una vocación artística y cultural enorme y me va a permitir también escribir, porque próximamente sacaré un libro de poesías, de modo que estoy en una época que para mi es una nueva juventud.

—¿Qué le pide a la vida en esta nueva juventud?

—Sinceramente a la vida solo le pido salud, lo demás ya lo pongo yo. Y creo que es en la tercera edad cuando te miras al espejo, piensas que tienes 60 años y no te lo crees, yo no me lo creo, tengo una actividad constante, no paro y por primera vez puedes ir a conciertos un jueves sin pensar que tienes que levantarte al día siguiente temprano.

—También es un destacado activista cultural: los distintos ciclos del Ateneo, la organización del festival PontePoética...

—Para mi la cultura es un motor, cuando te levantas y haces algo que te gusta todo cambia. Antes le dije lo de los 50 años: a partir de esa edad hay que decir la verdad y sobre todo hacer lo que te guste, no tenemos que hacer lo que no nos guste, no hay esa necesidad, entonces desde luego todo lo que hacemos en el Ateneo me gusta, me gusta la filosofía, también apoyar a colectivos como Defensa da Ría, ahora tengo dos exposiciones previstas y procuro mantener siempre una actividad constante artística y cultural, es un motor vital.

"Hasta voy a ser pitoniso: esta historia de la crisis, dentro de poco, le tocará a los chinos, que son los ricos"

El día 7 de junio abrirá sus puertas en el Museo do Mar de Vigo la exposición del artista alemán Deffler Kappeler y del gallego Antón Sobral. "Él vive en la Costa da Morte", explica el artista pontevedrés, "y será un contraste entre el mar de esa zona y mi mar, que a veces es un poco agresivo, tiene movimiento como lo hay en las rías, pero a la vez tiene esa calma. Porque cuando pinto el mar con cierto movimiento, las olas y la espuma también producen cierta relajación. Mucha gente tiene mis cuadros en Nicaragua o Madrid y me dicen que son una ventana al mar, y eso es lo que quiero transmitir, una ventana al mar... Y es que en la vida venimos aquí a disfrutar, si ponemos los medios todos los días (sonríe) baja la bolsa, la deuda sube y todo son malas noticias, pero yo tengo confianza en que durará poco. Hasta voy a ser pitoniso: esta historia de Europa en poco tiempo le tocará a los chinos, que son los ricos y ya que conquistan el mundo tendrán su propia crisis grande, los medios y los mercados se ocuparán de ellos y todo será muy interesante".
La siguiente cita con la obra de Antón Sobral será a finales de este 2012, cuando abrirá sus puertas en el Museo do Pobo una exposición de fotografía pintada dedicada a las dornas.

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