06 de marzo de 2010
06.03.2010

Condenado a dos años por partirle tres dientes a un amigo por celos en Tomeza

Le propinó dos puñetazos, uno en la cara que le fracturó la mandíbula y otro en el abdomen del que tuvo que ser operado

06.03.2010 | 07:30

La Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Pontevedra condenó a dos años de prisión a un vecino de Tomeza, Pablo P. L., por un delito de lesiones. Según la sentencia, este hombre propinó dos puñetazos al denunciante, el primero en la cara, que le produjo una fractura mandibular izquierda y de tres dientes (así como la rotura parcial de un cuarto); y un segundo golpe en el abdomen que le provocó lesiones por las que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente.
Al parecer, los hechos se produjeron debido a un ataque de celos por parte del acusado. Según el fallo, el 17 de junio de 2007 el acusado se encontraba en su casa, en el lugar de Rial en Tomeza, junto con su novia y un amigo, A. G. G, cuando, en un momento dado, la víctima decidió salir a comprar tabaco en compañía de la pareja sentimental del procesado y "como tardaron tiempo", este hecho enfureció a Pablo P. P. quien, nada más llegar su amigo a casa con su novia, salió a su encuentro en la carretera y le propinó los dos puñetazos.
La víctima manifestó durante el juicio que el acusado debió "sospechar que pasó algo" entre él y su pareja, lo que motivó la agresión. Sin embargo, él declaró que sólo se entretuvieron algo más de la cuenta tomando unas copas. Por su parte, el procesado negó que fuera el autor de la agresión sino que fue su amigo quien se provocó las heridas cuando a su regreso intentó entrar en la casa escalando el muro exterior y se cayó. Además, aseguró que la mujer no era su compañera sentimental, por lo que no pudo ser víctima de ningún ataque de celos.
El tribunal considera que la versión ofrecida por el acusado no es creíble en confrontación con la que dio su amigo. Un relato de los hechos, el de la víctima, que se ve corroborado por las afirmaciones de un testigo "imparcial" y por los informes de los médicos forenses que señalan que las heridas difícilmente eran compatibles con una caída fortuita.
Además de los dos años de prisión, Pablo P. L. deberá indemnizar a A. G. G. con 1.200 euros por las lesiones y con otros 6.000 por las secuelas ocasionadas.
No es la primera vez que el acusado agrede a A. G. G. ya que a finales del pasado año la Audiencia condenaba a Pablo P. P. a otra pena de dos años de prisión de nuevo por delito de lesiones contra el que era su amigo.
Este incidente se produjo meses más tarde de este supuesto ataque de celos, en marzo de 2008. En aquella ocasión ambos protagonizaron otro altercado cuando A. G. G. acudió provisto de un cuchillo a su domicilio, al parecer para reclamar una deuda al acusado, y tras un forcejeo Pablo P. L. lanzó a A. G. G. desde una terraza causándole lesiones de gravedad.

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