25 de julio de 2008
25.07.2008

Los vecinos rechazan el acuerdo y trasladarán sus protestas al pleno

25.07.2008 | 02:00
Carmen Esperón, en la asamblea vecinal celebrada esta semana. / junior

Carmen Esperón tilda de paripé la comisión de integración y no descarta involucrar a la Xunta en sus denuncias

Como un búmeran, el conflicto sobre los realojos de las familias desahuciadas del poblado gitano vuelve al lugar del que salió. Cuando Xunta, Concello de Poio y Pueblo Gitano dan por zanjada polémica, las hogueras continúan ardiendo en O Vao. La asociación de vecinos que preside Carmen Esperón utilizará todos los medios a su alcance para evitar que los afectados por las órdenes de derribo se instalen en las viviendas compradas por la consellería a escasos metros del asentamiento marginal.
A la denuncia presentada en el consistorio por infracción urbanística seguirán sutiles medidas de presión. El próximo martes, una representación del colectivo acudirá al pleno, pero Luciano Sobral puede estar tranquilo. "Somos personas educadas, solamente vamos a escuchar lo que los políticos tengan que decir". Con estas palabras, la dirigente vecinal quiere dejar claro que no habrá intentos de agresión ni actos vandálicos. "No vamos a montar un espectáculo como el que dieron los vecinos de Monte Porreiro y Caritel. No es nuestro estilo". En efecto, Carmen Esperón acostumbra actuar por otra vía, la de los tribunales.
En su cruzada, no descarta llevarse por delante a la Consellería de Vivenda. "Emprenderemos acciones contra los responsables de la situación, sean quienes sean. Con la razón se puede ir a todas partes", apunta.
La dirigente vecinal dice sentirse "desprotegida" y "engañada" por las administraciones y así lo manifestó en la reunión de la comisión de integración celebrada ayer en Vigo. "Aquello fue un paripé", afirma. Según le explicaron los representantes de la consellería, los dueños de las viviendas de O Vao se pusieron en contacto con el Concello para proponerles la venta. "Fue el gobierno local quien informó a Vivenda de esta posibilidad. Entonces se acordó la compra y posterior permuta por los pisos de Monte Porreiro", expone.
Esperón defendió ante la comisión los mismos planteamientos que argumenta en la denuncia presentada por la reforma de los inmuebles de O Vao. "Ustedes dicen que han comprado tres casas pero es mentira. Ustedes han comprado una casa y unas ruinas", espetó.

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