05 de diciembre de 2019
05.12.2019
Faro de Vigo

Acusa a su marido de intento de asesinato: "Me dijo: '¡No puede ser, no estás muerta!'"

"Me arrastré y le supliqué que me llevara al hospital; dijo que no vería más a mis hijos" -Él afirma que su mujer se cayó y que no tiene fuerza por su esclerosis, pero una médica lo rebate

05.12.2019 | 02:27
El presunto agresor machista, antes de declarar. // Iñaki Osorio

Denunció a su marido en Portugal por violencia machista en varias ocasiones, ella buscaba refugio con su hijo pero después retiraba las denuncias, y volvía, "porque me decía que iba a cambiar, íbamos a ser amigos y viviríamos bien". La noche del 2 de enero de 2017 en Castrelo do Val, donde el matrimonio luso llevaba desde el día de Navidad, en una casa comprada por el marido sin que ella lo supiera, Joao O. A. propinó presuntamente una brutal paliza a su esposa, que terminó gravemente herida. El individuo atribuye las lesiones a un resbalón y a una caída de la víctima. Ella relata golpes contra el fregadero, sartenazos en la cara y la cabeza, así como un intento de que no respirara colocándose sobre sus costillas, con ella boca abajo. La mujer asegura que no la dejó ir al hospital hasta el día siguiente. "Me cerró los ojos con los dedos y cuando los abrí me dijo: '¡No puede ser, con toda la sangre que hay y no estás muerta! ¿Qué voy a hacer con mi vida? Ahora no puedo huir".

La fiscal, Isabel Cortés, solicita una condena de 10 años de prisión por un delito de homicidio en grado de tentativa. La acusación particular, que ejerce Carlos Pérez, pide 13 años al calificar los hechos como un intento de asesinato. La defensa pretende una libre absolución o, en caso de condena, que el delito sea lesiones, con atenuantes de arrebato, obcecación y dilaciones indebidas. El letrado José Luis Carnicero propone una pena máxima de entre 2 y 5 años. Joao O. A. permanece en prisión provisional desde el 4 de enero de 2017.

El hombre llegó de prisión con dos muletas. Se escuda en que con su esclerosis sufre dolores y no tiene fuerza. Dice que se encontró a la mujer tirada en el suelo y que no fue capaz de levantarla solo. Una médica lo rebate: su fortaleza en los brazos es "normal". La víctima también: "Tenía una fuerza loca".

"Es mentira, ella miente"

El presunto agresor machista repitió varias veces "eso es mentira, ella miente" cuando las acusaciones le preguntaban por la paliza que relató la víctima. Al inicio de su interrogatorio tuvo que intervenir una traductora de portugués y aseguraba no oír el tono de varias preguntas. A medida que fue transcurriendo ya se manejaba en castellano. El acusado mantiene que la mujer se cayó y que él se la encontró en el suelo cuando salió del dormitorio. "Me tumbé a ver si la levantaba y no pude. Yo no tenía fuerza, ella se levantó antes que yo". Dice, además, que esa misma noche la llevó al hospital y que tenía "algo pequeño" en la frente. Pero la víctima sufrió politraumatismos, un traumatismo craneoencefálico frontal, heridas incisocontusas que requirieron sutura en la región frontal, así como una herida en el cuarto dedo de la mano izquierda y también una fractura de los huesos propios de la nariz. Recibió 20 puntos, no "4", como él aseguró ayer.

"No sé qué la lleva a mentir tanto", respondió en un par de ocasiones el acusado, braceando. Sostuvo que, como la mujer toma medicación por problemas de salud, quizás se mareó y se cayó. "Ya la había encontrado caída más veces", fue su versión. La víctima y las acusaciones indican que el acusado accedió a llevarla en coche al hospital de Verín para que recibiera asistencia médica, pero tras exigirle: "Tú vas a decir que saliste a tomar la medicación, que te caíste, que te levantaste y te volviste a caer, y que yo no te vi sino que te encontré", recordó la denunciante en su declaración de ayer. "Le dije que sí y que aún podíamos ser felices porque yo me quería salvar", añadió.

Tras ajustarse primero a la versión que quería el acusado, profesionales sanitarios sospecharon: "Hija mía, tú no te caíste. Cuenta la verdad". Lo hizo y se activó el protocolo de violencia machista. La Guardia Civil actuó. El 2 de enero, la mujer fue a la farmacia a por su medicación, que se había terminado. "Le dije si también quería que trajera la suya y respondió: ¡No!" Cuando regresó a la casa, le llevó el desayuno a la cama y él lo arrojó al suelo. Después la insultó, según la víctima. "Eres una puta, quieres andar por la calle para que te vean los hombres".

A sartenazos

Sobre las 20 horas, mientras preparaba una sopa, "me cogió por detrás por los pelos, no lo oí llegar y me golpeó la cabeza contra el fregadero. Le pedí que me dejara pero me tiró al suelo, se echó encima, conmigo boca abajo y yo hice fuerza para girar la cara. Me dijo: 'Te voy a matar", relató la víctima a los magistrados de la Audiencia. Después el marido presuntamente "abrió el horno, cogió una sartén y me dio unas 7 u 8 veces. Solo pude poner las manos. Yo me quedé como muerta, no tenía fuerza y sangraba por toda la cabeza. Él se fue a la cama". La víctima dice que el hombre cerró las puertas y guardó la llave bajo la almohada. "Me arrastré, tenía frío y quería tumbarme en la cama. Le supliqué varias veces que me llevara al hospital y que no me dejara morir, pero él me decía que no iba a ver más a mis hijos". Cuando finalmente accedió le quitó el móvil. El juicio finaliza hoy.

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