13 de junio de 2019
13.06.2019
Cáritas culpa a una administración pública "fría, distante y enlentecida"

El perfil de la pobreza en Ourense tiene rostro de varón, joven y con ingresos medios de 283 euros/mes

Cáritas atendió el pasado año a 8.072 personas, ochocientas más que en ejercicio anterior, según su informe anual -El otro usuario habitual que pide ayuda urgente son familias en paro o con empleo precario y con hijos

13.06.2019 | 01:57
Beatriz Justo, María Tabarés y José Ángel Feijóo Mirón presentaron la memoria 2018. // Carlos Peteiro

La pobreza se cronifica en Ourense y provincia, con más de 8.000 personas atendidas por Cáritas el pasado año que reclamaron ayuda urgente a esta asociación diocesana para poder comer, vestirse o pagar el recibo de su vivienda. Además, el rostro de estos pobres del siglo XXI tiene un doble perfil que se repite. Por un lado el de un hombre joven, que vive solo, con escasa formación y vivienda insegura. El otro patrón habitual es el de una familia con hijos menores, con empleo temporal o en situación de desempleo. El ingreso medio que tienen todas estas personas es de 283 euros mensuales.

Son datos del informe anual de Cáritas correspondientes a 2018, que muestran, según su directora María Tabarés, que "la desigualdad está instalada en esta sociedad, pues esos perfiles combinan desempleo o salarios bajos, jornadas parciales indeseadas y empleos temporales", indica, lo que unido a otros lastres que arrastran esas personas, "que esa pobreza se enquiste y lo peor que la hereden sus hijos".

Acompañaban ayer a María Tabarés en la presentación de este balance anual que, por primera vez en los últimos tres años arroja un crecimiento de personas atendidas, el delegado diocesano de Cáritas en Ourense, José Ángel Feijóo Mirón, y Beatriz Justo, responsable de programas de esa entidad.

Jóvenes de 18 a 35 años

En el caso de ese perfil dominante entre las personas que solicitaron ayuda está ese creciente número de jóvenes, mayoritariamente de países de la UE, y dentro de esta, una mayoría de españoles, que supusieron el 85% del total. Los beneficiarios con edades entre 18 y 35 años representan el 27 % de la muestra y la otra nacionalidad mayoritaria que ha pedido ayuda el pasado fue de personas de Venezuela.

La pobreza de todas estas personas en riesgo de exclusión se cronifica entre el caso de estos varones jóvenes, pues en muchos casos proceden de familias desestructuradas, con pasado ligado al sistema de protección de menores, desarraigo, "y tienen falta de redes de apoyo social y familiar o problemáticas sanitarias como enfermedad dual, mental, drogodependencia, que no logran ser amortiguadas por la protección social", indica el informe de Cáritas.

Además solo perciben ingresos procedentes de Risga, el 6.30% del total. Este patrón de perfil que se ha repetido entre los usuarios el pasado año hace que "tengan dificultad de incorporación y luego de permanencia en el mercado laboral, y cuando participan en taller de empleo, al finalizar su período como alumno, permanecen en el mercado laboral volviendo a la situación previa de desempleo", indica Cáritas, por lo que "sus escasos o inexistentes apoyos familiares les abocan a vivir en situación de vulnerabilidad". Suelen suelen residir en habitaciones o pisos con un coste mensual medio de 180 euros. El 9% de ellos no tienen hogar.

Familias en situación precaria

Otro 52% de la muestra observada de usuarios de programas y ayudas de Cáritas son familias, y de ellas el 38% parejas y el 14%, familias monoparentales con hijos.

Más de la mitad vive en una vivienda de alquiler que se lleva el 65% de sus ingresos mensuales, "lo que coloca continuamente a estas familias en situación de inseguridad, porque la fuente de ingresos no es fija a lo largo del año", puntualizaron ayer los responsables de Cáritas.

Atendiendo conjuntamente a la distribución por sexo y tramos de edad, las familias que se acercaron a hacer alguna solicitud de ayuda están encabezadas por una mujer con edad comprendida entre los 30 y 44 años, destacando especialmente el rango de 35 a 39 años.

Conclusiones

El informe de Cáritas 2018 incluye entre sus conclusiones finales que el 69% de los peticionarios de ayudas están en paro, con trabajo de baja intensidad, de baja calidad o precario en el 18% de casos. Los indicadores de desempleo analizados muestran una recuperación muy débil "y el desempleo o empleo de baja calidad sigue siendo el desencadenante más fuerte de las situaciones de vulnerabilidad social" unidos a la nula o muy baja formación.

Casi el 90% de los beneficiarios de ayudas aportaron ese dato de ingresos económicos. La media de sus ingresos se sitúa en 283 euros/mes y los ingresos de los hogares "han caído espectacularmente, de ahí que, aunque pretendan estrategias de contención de gasto, necesitaron recurrir a apoyos externos como nuestra entidad", indica el informe de Cáritas

"Nos preocupa y nos ocupa la situación en la que se encuentran muchos jóvenes (sobre todo, hombres) sin red familiar ni social de apoyo, con formación escasa, y desajustada con respecto a las exigencias del empleo; también nos preocupa la fría, distante y enlentecida respuesta de las administraciones públicas ante la complejidad y cronicidad de muchas situaciones de desprotección" señala Cáritas.

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