22 de noviembre de 2018
22.11.2018

El tiroteo en el hospital no fue intento de homicidio porque "decidieron poner fin"

La Audiencia impone 5 años a un padre y dos hijos, cuando la Fiscalía pedía de 10 a 13 para seis encausados -Se vivió "una situación de pánico generalizado" con 11 disparos "indiscriminados"

22.11.2018 | 03:39

Antonio G.M., de 47 años, y sus hijos Daniel y Moisés, de 26 y 25, son los responsables del tiroteo contra dos hombres a las puertas del hospital CHUO de Ourense la noche del 15 de mayo de 2016, "una situación de pánico generalizado" por el enfrentamiento entre dos clanes con parentesco que se agravó con la relación repudiada que unió a la hija de Antonio con un joven del entonces otro bando. La Audiencia Provincial impone 5 años de prisión a estos tres acusados y absuelve por falta de pruebas a otros tres familiares. La Fiscalía solicitaba entre 10 y 13 años de cárcel para los seis, pero el tribunal descarta que quisieran matar a tiros a sus rivales. "Pese a la idoneidad de los medios empleados", dos escopetas y un rifle, el "fatal resultado" no llegó a producirse porque los autores decidieron "poner fin a su acción". "Los acusados voluntariamente decidieron no culminar la agresión que hubiera determinado un desenlace mortal, un aspecto con el que coinciden todos los testigos cuando afirman que de repente cesaron los disparos y se marcharon", subrayan los magistrados.

Los clanes llegaron al juicio unidos. Tras el tiroteo se produjo la mediación del Consejo Gitano de Ancianos de Galicia y las familias se reconciliaron. Actualmente vuelven a vivir en el mismo asentamiento de Maside. Los acusados y las víctimas dijeron a los magistrados que las rencillas que motivaron el tiroteo quedaron aparcadas. De haber querido matar al jefe del clan rival, los acusados lo habrían hecho antes, "y no en un hospital", llegaron a manifestar en la vista. Las víctimas, por su parte, se desdijeron: "Disparaban al aire, no nos querían matar". La Audiencia pide que se investigue si faltaron a la verdad.

Solo dos de los imputados admitieron los disparos que, en todo caso, se realizaron "al aire", según ellos, y con intención de "asustar". El altercado tuvo lugar ese día en el CHUO porque la hija del acusado Antonio G. M, que vivía con el otro clan, estaba ingresada en el centro y a punto de dar a luz. La Fiscalía pedía una condena para los seis reprochando que se hubieran tomado "la justicia por su mano". Además veía acreditado que planearon "acabar con la vida" de dos miembros del otro clan.

La sala limita la responsabilidad por el tiroteo a esos dos hombres en Antonio, Daniel y Moisés. El tribunal, que ha tenido en cuenta la atenuante de reparación del daño, le ha impuesto a cada uno de los tres acusados cuatro años de prisión por cometer dos delitos de lesiones agravadas por uso de armas; seis meses por un delito de tenencia ilícita de armas; y medio año por un delito de desórdenes públicos. También fueron castigados como autores de un delito continuado de daños, por el que deberán abonar una multa de 540 euros.

Riesgo para personal y visitas

La Audiencia considera acreditado que los tres autores se desplazaron en un vehículo a la zona y, al llegar, comenzaron a disparar balas, perdigones y postas "de modo indiscriminado" contra la puerta del complejo hospitalario, lugar donde se encontraban los lesionados. El tribunal provincial reconoce que en el centro sanitario se encontraba esa noche "un número no determinado de personal sanitario y de familiares de pacientes, que podrían haber resultado alcanzados". El personal del CHUO, ante la situación de "temor", colocó un dispensador de bebidas en la puerta "a modo de escudo protector".

Los once disparos que realizaron los condenados provocaron desperfectos en los dos turismos estacionados tras los que se protegieron las dos víctimas, así como en la fachada y en la puerta del edificio Cristal. La Audiencia subraya que se produjo "una situación de pánico generalizado". Uno de los afectados fue alcanzado por los perdigones en la cabeza, el cuello y el hombro derecho. El segundo, en la espalda y en la pierna derecha.

La Audiencia justifica la absolución de los otros tres acusados, un hombre y sus dos hijos defendidos por el abogado Luciano Prado del Río, al no quedar acreditado que hubieran portado armas de fuego reales ni tampoco efectuado disparos, descartando el testimonio de un vigilante de seguridad al que restan credibilidad. El tribunal basa su decisión con respecto a estos encausados en las declaraciones de los testigos y en el de un agente fuera de servicio que presenció los hechos desde la ventana de su casa. Los tres sospechosos salen absueltos así de los delitos de homicidio intentado, desordenes públicos, tenencia ilícita de armas, atentado y amenazas que sí les imputaba la Fiscalía.

La defensa estudia recurrir

La sentencia, de 20 de noviembre y notificada a las partes ayer, no es firme. La resolución de la Audiencia Provincial de Ourense admite recurso de apelación ante la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), antes de una hipotética segunda instancia en casación ante el Tribunal Supremo. La defensa que representa a los tres condenados estudia la posibilidad de recurrir, según las fuentes consultadas. Es posible que la Fiscalía también dé el paso tras ver rebajadas sus expectativas de condena a la mitad de los encausados, y por delitos menos graves que el intento de homicidio con el que calificó el tiroteo.

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