10 de octubre de 2018
10.10.2018

La 'escalera de peces' que ideó un gallego, probada en Polonia

El ingeniero Manuel Posada testa en una presa el sistema que permite a los salmones salvar escollos en sus migraciones y repoblar los ríos

10.10.2018 | 05:13
El ingeniero, junto a la ´escalera de peces´ experiimental, construida en Polonia. // Manuel Posada

Manuel Posada gritó eureka en Angola y experimenta su idea en Polonia. Pero la inspiración de este vigués afincado en su infancia en Ourense nació de la nostalgia de cuando era niño y el Miño bajaba repleto de peces. Como ingeniero industrial se le encendió la bombilla. A principios de año patentó la 'escalera de peces', un sistema que permite a los ejemplares salvar los embalses y otros obstáculos en sus migraciones a zonas de desove y cría. El mecanismo, que genera energía con la caída del agua en el descenso, y la consume en la operación de remonte, ya funciona en Polonia. Posada confía en instalar más.

En Dzierzgów, en el centro de Polonia,cerca de la capital, Varsovia, hay una fábrica de piensos en la que se experimenta desde agosto la eficacia de la I+D+i gallega. El ingeniero industrial Manuel Posada, de 70 años -nacido en Vigo y afincado de niño en Ourense-, ha podido materializar en el corazón de Europa la patente por la que fue reconocido con una medalla de oro en el 46º Salón Internacional de Invenciones de Ginebra. Su 'escalera de peces', un sistema que permite a especies como los salmones salvar los embalses y otros obstáculos, en sus migraciones a zonas de desove y cría, funciona sobre la presa de la fábrica polaca, en un afluente del Vístula "equivalente al Loña", compara.

Con una inversión de más de 100.000 euros aportando capital y con la ayuda de amigos, Posada confía en que, tras la experiencia piloto en Polonia, "que experimentalmente funciona bien", su patente se construya en más lugares. "Todos los parámetros de diseño se están cumpliendo según lo previsto. Faltan hacer pruebas en ríos salmoneros y con anguilas, pero las perspectivas son buenas", valora.

El ingeniero escogió ese país para construir la primera escalera "porque tienen experiencia en la aplicación de las turbinas de generación de energía eléctrica". En España todavía no. El experto ha mantenido reuniones con representantes de organismos de cuenca, como el presidente de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, con el que Posada dice haberse reunido el pasado día 2, y de quien destaca su talante "amable y cordial".

La intención es que el sistema pueda aplicarse en una zona de España con salmones, para demostrar la eficiencia de la patente en el paso de estas especies. Posada está en conversaciones para llegar también a Estados Unidos, Colombia o Suiza, "donde hay 2.000 ríos con obstáculos".

La expansión de presas en el desarrollismo franquista, a mediados del siglo XX, diezmó la fauna, desencadenando una disminución progresiva de salmones, lampreas, anguilas y otros tipos de peces, ausentes en muchos tramos fluviales. Según su investigación previa, con la que comenzó en el año 2012, de los 10.000 salmones que se pescaban en el año 1920 se pasó a 20 en 1998, 61 en 1999 y 58 en el 2000. Solo el 28% de la longitud total de los ríos gallegos es accesible al salmón.

Los escollos fluviales existen en numerosos lugares del mundo. En presas como la Grand Coulee, en el río Columbia, en el estado norteamericano de Washington, mueren hasta 100.000 peces al día al intentar pasar a través de las turbinas. En Colombia, el impacto de una minicentral provocó incluso violencia.

La patente es de enero

En enero, Manuel Posada consiguió patentar su 'escalera de peces'. Es un sistema que consiste en un tornillo giratorio cuya rotación es aprovechada para producir energía eléctrica y limpia, almacenable en un generador. El mecanismo es sostenible: el remonte para que los peces puedan salvar el obstáculo de forma segura es posible gracias a un motor que eleva el agua empleando la energía de la turbina.

El ingeniero sostiene que la adaptación de las presas podría amortizarse en seis años y medio. En julio manifestó a este periódico que, con una inversión de unos 160 millones de euros ,"en el Miño y el Sil podrían circular libremente los peces, aguas arriba y abajo, desde la desembocadura hasta Asturias, en los límites de Lugo y León". Y los ríos de Galicia volverían a llenarse de salmones, como en su infancia.

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