09 de octubre de 2013
09.10.2013

Cinco nuevas beatificaciones sitúan a Ourense a la cabeza en el número de santos en Galicia

La ceremonia se realiza el domingo en Tarragona, como reconocimiento a 522 mártires

09.10.2013 | 07:36

La beatificación de cinco nuevos religiosos el próximo domingo en Tarragona -siete en el conjunto de esta diócesis- sitúa a Ourense a la cabeza de Galicia en el número de santos. Los nuevos mártires de la Guerra Civil española son el mercedario Antonio González Penín, nacido en San Salvador de Rabal, el 1 de marzo de 1864 -fue sacrificado en Barcelona, el 10 de agosto de 1936-, la hija de la Caridad Carmen Rodríguez Barazal, nacida en San Cristovo de Cea, el 26 de marzo de 1877 -la mataron en Paterna-Valencia, el 9 de diciembre de 1936-, el carmelita Ramón María Pérez Sousa, nacido en San Miguel de Feás, el 1 de agosto de 1903 -muerto en Montoro-Córdoba, el 22 de julio de 1936-, el paúl Ricardo Atanes Castro, nacido en Cualedro, en 1875 -sacrificado en Gijón, el 14 de agosto de 1936- y el hermano paúl Narciso Pascual Pascual, nacido en Sarreaus, en 1917, muerto en Guadalajara, el 6 de diciembre de 1936.

En estos momentos reciben veneración en esta provincia San Rosendo y San Francisco Blanco, los beatos Pedro Vázquez, Juan Jacobo Fernández, Sebastián de Aparicio y Faustino Míguez; los salesianos Sergio Cid Pazo y Gil Rodicio Rodicio, beatificados por el beato Juan Pablo II, el 11 de marzo de 2001; y los también salesianos Victoriano Fernández Reinoso, Manuel Borrajo Míguez, Pío Conde Conde, Antonio Cid Rodríguez, Francisco Míguez Fernández, Manuel Fernández Ferro y José Blanco Salgado, y los agustinos Manuel Formigo Giráldez y José López Piteira, beatificados el 28 de octubre de 2007, en tiempos del papa Benedicto XVI. En total, la provincia cuenta dos santos y quince beatos.

El delegado de las Causas de los Santos de la diócesis, José Ramón Hernández Figueiredo, anuncia que se celebrará una misa solemne de acción de gracias en la catedral de Ourense el sábado, día 26, a las once y media, presidida por el obispo Leonardo Lemos Montanet. Los curas de las parroquias de las que son originarios los nuevos beatos acudirán con alba y estola roja.

El beato mercedario Antonio González Penín nació en San Salvador de Rabal, el 1 de marzo de 1864. Sus padres, Ramón y Josefa, le bautizaron al día siguiente. Vistió el hábito de mercedario descalzo en Toro, el 30 de enero de 1887, pasando por El Olivar, Lérida, Mallorca y Barcelona. "Hondamente piadoso, obediente, humilde, extraordinariamente mortificado, severo consigo mismo, pero afable y servicial con los demás; buen fraile, tan edificante que corregía con su modestia y compostura", destaca el delegado de las Causas de los Santos de la diócesis.

Sirvió como portero, sacristán, sastre?, pero, sobre todo, como cocinero. Asumía este servicio como "su medio de santificación", y con tanta nimiedad que no permitía que nada se desperdiciara ni se comiera fuera de hora.

Hasta el final de sus días, con 72 años, anciano y achacoso, hacía la compra, preparaba la comida para todos y era el primero en acudir a la oración de la mañana, a la eucaristía y a los demás actos comunitarios. Al deshacerse la comunidad durante la persecución religiosa, se refugió en casa de una familia cristiana y del sacerdote mosén José Tolosa. El 9 de agosto de 1936, sobre las diez de la noche, se presentaron los milicianos y otras personas buscando a dos curas. Obligaron al hermano Antonio González Penín a levantarse de la cama. Preguntado sobre quién era, afirmó ser religioso mercedario. Finalmente se lo llevaron junto al sacerdote en un vehículo, siendo entre la una y las dos de la madrugada. Al día siguiente aparecieron los dos cadáveres en el depósito del Clínico, irreconocibles.

La beata hija de la Caridad Carmen Rodríguez Barazal nació en la parroquia de San Cristóbal de Cea el 26 de marzo de 1877. Su padre, Francisco, era guardia civil y su madre, Rosa, ama de casa. En su niñez peregrinó al santuario de Os Milagros y conoció a las Hijas de la Caridad. Ingresó en Astorga, haciendo su postulantado en el Hospital de hombres incurables de Nuestra Señora del Carmen de Madrid. Entró en la compañía el 16 de agosto de 1897. Terminada su etapa de formación, fue destinada en 1898 al Hospital Psiquiátrico de Santiago de Compostela. A los pocos meses, sor Carmen se resintió de su salud y volvió a casa.

Destinada al Colegio-Asilo de Bétera, en Valencia, ejerció su ministerio como maestra de párvulos durante 34 años. Durante la epidemia de 1918, atendió a las familias más afectadas. Dirigía el obrador de costura. "Tenía buena voz y oído, por lo que fue nombrada organista del colegio", destaca Hernández Figueiredo.

El beato paúl Narciso Pascual Pascual nació el 11 de agosto de 1917 en Sarreaus de Tioira. Sus padres, Juan Antonio y Pilar, le llevaron a bautizar al día siguiente. A los 14 años, pide entrar en la Escuela Apostólica de los Milagros. Después de realizar los dos primeros cursos de Humanidades, decide ir a Guadalajara para ser Hermano Paúl, donde le confiaron la cocina, el comedor y la atención a la portería.

Años más tarde se dirige a la casa central de Madrid, y de allí a Valdemoro y Guadalajara, donde cayó prisionero con sus compañeros de comunidad y muere fusilado el 6 de diciembre de 1936. Tenía 19 años.

El beato paúl Ricardo Atanes Castro nació en Cualedro, el 5 de agosto de 1875. A una edad temprana se dirigió al colegio Os Milagros. En la casa central de Madrid, hizo los estudios de Filosofía y Teología, donde se ordenó el 27 de mayo de 1899. Cinco meses después fue enviado a Mérida de Yucatán (México), donde permaneció diez años enseñando en el Seminario Diocesano. En 1909 se dedica solo a dar catequesis sencillas a los indios mayas, hasta que en 1914 se dirige a Estados Unidos como misionero en Fort Worth, Texas.

El 14 de agosto, víspera de la fiesta de Nuestra Señora de Begoña, fue trasladado en camión con trescientas personas más, sacerdotes y seglares, al lugar llamado de Llantones, "donde sufrió martirio con arma de fuego", destaca Hernández Figueiredo.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
En estas fiestas, sobran los motivos para beber elaboraciones de vino gallego. En 2018, Galicia firmó la segunda mejor cosecha de su historiay nuestras bodegas despiden el año con un buen balance en todos los sectores