14 de abril de 2011
14.04.2011

La fundición Malingre marcó la historia de la ciudad durante 113 años, a través de varias generaciones

Malingre Parmantier, natural de Souvret (Bélgica) se instaló en Ourense a los 30 años, después de vivir en Asturias

14.04.2011 | 10:00
Manuel Malingre Parmantier e Inés Ludeña con sus hijos, Casimiro, Carmen, María, Antonio y Manuel.//I.O.

Ana Malingre Rodríguez realizó un valioso trabajo sobre la Fundición Malingre, que marcó la vida de la ciudad durante 113 años, a través de varias generaciones. La historia se puede leer en la entrega número 13 de la revista Porta da Aira, editada por el grupo Francisco de Moure, con el patrocinio de la Diputación, bajo la coordinación del archivero catedralicio Miguel Ángel González y de la propia Ana Malingre.
Manuel Malingre Parmantier nació en 1834 en Souvret (Bélgica). Llegó a Ourense en 1864, a los treinta años, después de haber vivido en Asturias. Tuvo una fundición de hierro en Reza dos años. De 1867 a 1872 permaneció al frente de una fundición de hierro en cubilotes y de una industria de tubos en la rúa Santo Domingo. En 1872 montó una función en el parque de San Lázaro, donde permaneció 23 años, hasta 1896. Manuel Malingre Parmantier se retiró a los 62 años. Los hermanos Manuel y Antonio Malingre Ludeña montaron una fundición de hierro en la rúa Ervedelo, llamada La Concepción, en 1896. En 1916 falleció Manuel Malingre Parmantier, con 82 años. En esa fecha, los hermanos Antonio y Manuel separan su fundición en dos marcas comerciales, Antonio Malingre Ludeña (La Concepción) y Manuel Malingre Ludeña (Manuel Malingre Fundiciones), y aunque parece que comparten las instalaciones de la fundición, la parte de la chimenea es de Antonio y los talleres, al otro lado de Ervedelo, están a nombre de Manuel. En 1930 muere Manuel Malingre Ludeña, a los 58 años, y le suceden sus hijos Manuel y Arturo Malingre Lamas-Carvajal. Arturo Malingre Lamas-Carvajal compró a su tío Antonio en 1938 parte de la fundición (la de la chimenea) y ambos hermanos la dirigen como una sola industria. En 1949 Arturo deja su trabajo en la fundición, quedando al frente de la misma Manuel Malingre Lamas. La fundición cerró sus puertas en 1979.

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