10 de noviembre de 2010
10.11.2010

El arte del teatro a ciegas

Tito Asorey dirige a un grupo de invidentes que hoy representan su cuarta obra en Ourense

10.11.2010 | 09:03
Tito Asorey, ayer en la Escola Municipal de Teatro. // Iñaki Osorio

Tito Asorey clava sus ojos en los alumnos cuando les dirige pero ellos no le ven. Acota espacios en el escenario y les guía diseñando estrategias no clasificadas en los libros de teatro. Ellos aprenden a expresar con el cuerpo lo que no pueden con la mirada y vuelan por las tablas interpretando a personas que ven. En cada ensayo liberan parte de su riqueza interior renovadora y Asorey la absorbe para sí. El todo se llama Teatro Muxicas, un grupo integrado por siete actores ciegos o con problemas graves de visión que hoy representan para 165 adolescentes su obra "Baby boom".

Un grupo de teatro formado por personas ciegas no existe sólo con finalidad integradora, sino que tiene su propio objetivo artístico. Los invidentes aprenden a expresar de forma dramática y canalizan su pasión pero también quieren ser actores, representar una obra en la que su condición de ciegos quede en segundo plano y prime la naturaleza artística de la interpretación sobre un escenario.
Teatro Muxicas nació dentro de la ONCE hace diez años bajo la dirección de Sabela Gago y desde hace cuatro está al mando de Tito Asorey, integrante del grupo profesional Sarabela. Componen el grupo siete actores ciegos y discapacitados visuales graves de entre 28 y 80 años que hoy estrenan su cuarto montaje con Asorey, una obra titulada "Baby boom" que reflexiona sobre el embarazo y los derechos de la mujer gestante.
Enseñar a una persona ciega a interpretar un papel requiere un "trabajo especializado", según el director de Muxicas, donde el "espacio escénico cobra una importancia especial". Los alumnos invidentes llegan a desenvolverse con soltura en el escenario en el que ensayan pero pueden desorientarse fácilmente en aquellos en los que representan ante el público y que les resultan desconocidos. Para ello es obligado acotar bien los espacios y evitar cambios bruscos de elementos escénicos.
Tito Asorey explica que en los tres primeros montajes que dirigió con este grupo la acción se desarrollaba en el mismo lugar, si bien esta vez "entran y salen elementos que representan distintos lugares", lo cual genera una situación de inseguridad para los actores que se resuelve delimitando bien los espacios y "diseñando estrategias" para que se sientan cómodos.
Tito Asorey destaca de su experiencia la increíble "riqueza interior" que descubre en cada uno de sus alumnos y se sorprende de sus ganas de aprender y sus enormes posibilidades a la hora de expresar: "La base del teatro está en la vista pero ellos no ven nada o tienen problemas graves de visión. Es alucinante lo que se puede hacer...".
Insiste en el objetivo que persigue de lograr una dramaturgia artística que guste al espectador como función sin que la condición de los actores trascienda: "El público queda siempre encantado", y destaca la actuación ante un grupo de rectores de Universidad de todo el país "sorprendidos por la parte artística".
Otro de los objetivos de Teatro Muxicas es formar a los actores como espectadores y que vayan al teatro por sí mismos: "Suelen ir a ver las obras de la Miteu o el Fito y después comentan lo que sienten. Son espectadores de excepción y muy buenos críticos". Aunque no cualquier obra es apta para ciegos, Asorey recomienda funciones "más textuales y musicales".

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