13 de abril de 2010
13.04.2010
Faro de Vigo
Olimpia Fernández - Madre de Montserrat Martínez

"No pensamos en una indemnización, sino en que el asesino esté en la cárcel"

"Lo que hizo la persona que mató a mi hija es tan bárbaro que no tiene nombre"

13.04.2010 | 08:30
Olimpia Martínez (izq), en Froxais, después de conocer la noticia de la detención de Manuel Mouriño.

Vive con su marido en Santa Mariña de Froxais, ambos con más de sesenta años de edad. Cuidan un rebaño de treinta ovejas y cultivan una huerta. Cristina, la hija que les queda, de 32 años de edad, se encuentra trabajando en Bilbao. Perdieron a Montserrat hace nueve años, cuando tenía 21.

Los padres de Montserrat Martínez empiezan a ver la luz al final del túnel, después de que el escayolista ourensano radicado en Ibiza Manuel Mouriño se confesara presunto autor de la muerte de la joven asesinada en Viana do Bolo, tras una detección que llegó con nueve años de demora, con respecto a la fecha del luctuoso suceso.

–¿Hay avances sobre el asesinato de su hija?

–Desde la detención del presunto asesino no hubo novedades. Sabemos que están trabajando, y nada más.

–¿La detención supuso un alivio para ustedes?

–Es lo que estábamos esperando. Fue una alegría muy grande para mí, y para todos nosotros, desde luego.

–¿Cómo pasaron estos nueve años?

–Muy mal. Me acordaba todos los días de mi hija, a cualquier hora, sobre todo cuando estoy en casa. Las fechas más duras son la Semana Santa, porque me vienen los recuerdos de cuando la mataron, además del día de su santo y de su cumpleaños. Montserrat cumpliría 30 años el día 9 de marzo.

–Que le robaron, y ya no podrá cumplirlos nunca.

–Esa es la pena que yo llevo en el corazón.

–¿Logra mitigar la angustia, al entretenerse con el trabajo?

–Ayuda un poco salir de casa. Al salir fuera me siento algo mejor.

–¿Qué cosas pasaron por su cabeza, durante los nueve años que transcurrieron desde la muerte de su hija?

–Pensé muchas veces que no encontrarían nunca al culpable de la muerte de mi hija.

–¿Le quedó en el cuerpo la sensación de que puede existir una justicia de dos velocidades, la primera para las personas que disponen de recursos y ponen al frente del caso a un gabinete de abogados potente, y otra, de mayor lentitud, cuando se trata de gente humilde?

–La ley tendría que ser igual para todos. Nosotros tenemos un abogado de oficio, y siempre hemos estado encima de la policía. No hemos contratado a un abogado particular, porque no tenemos dinero.

–¿Están contentos con el letrado que les tocó por el turno de oficio?

–Estamos contentos con nuestro abogado, porque apretó bastante.

–Un alto mando policial reconocía hace unos seis años que no se había hecho "un buen trabajo", en los primeros momentos, tras encontrar el cadáver.

–No lo sé; lo que importa ahora es que han detenido al presunto asesino. Tardaron seis días en encontrar el cadáver.

–El dolor que tiene usted no hay quien se lo saque de encima.

–No, pero por lo menos queremos que el culpable esté en la cárcel. Nosotros pedimos que le impongan la máxima condena al asesino de Montserrat y que la cumpla toda en la cárcel.

–¿Qué palabras le diría usted al presunto asesino?

–Lo que hizo la persona que mató a mi hija es tan bárbaro que no tiene nombre. Acabó con ella cuando estaba en lo mejor de la vida. Tenía 21 años recién cumplidos.

–¿Qué pretendía hacer Montse?

–Mi hija quería acabar tercero de BUP, que había suspendido, para hacer COU.

–¿Usted era muy exigente con ella?

–La animaba para que estudiara e hiciera los deberes, pero nunca la he castigado, ni a ella ni a su hermana.

–¿Cómo era su hija?

–Montse era muy cariñosa, tímida y humilde. Tuvo una infancia feliz. Le encantaba escuchar música y cantar. Le gustaban las canciones de Alejandro Sanz.

–¿Cuál era su comida preferida?

–Era buena comedora. Nunca me dio trabajo para la comida. Le gustaban mucho las patatas fritas con carne y pescado.

–¿Tiene algún recuerdo especial de ella?

–En el año anterior a su muerte, estuvo toda la tarde bailando, el día de la fiesta de Santa Mariña de Froxais.

–Usted tiene otra hija.

–Sí, Cristina, que es dos años y medio mayor que Montse. Se querían mucho. Cristina estaba trabajando en Bilbao, y habían estado hablando por teléfono, la tarde del día que la asesinaron. Después lo pasó muy mal.

–¿Quién lo llevó peor de los tres?

–Mi marido. Lo pasó muy mal. Hemos llorado mucho los dos.

–¿Qué les pediría usted a las personas que al parecer contemplaron el asesinato?

–Lo único que les pido es que descubran toda la verdad.

–¿Usted podrá superar algún día lo ocurrido?

–Nunca podré olvidar ni perdonar el asesinato de mi hija.

–¿Ahora ya duerme más tranquila?, desde que realizaron la detención.

–Dormimos poco, pero tenemos el consuelo de que el presunto asesino se encuentra en prisión. Estamos contentos, porque por lo menos lo cogieron. Es una alegría para nosotros. Lo que queremos es que se haga justicia.

–Además de la condena de prisión para el responsable, la familia tendría que recibir una indemnización económica por la muerte de Montserrat.

–De eso aún no hablamos, porque a nosotros lo que más nos interesaba y nos sigue interesando es lo demás. El dinero es lo de menos, aunque somos una familia pobre. No pensamos en una indemnización, sino en que el asesino esté en la cárcel.

–Si lo determina el juez€

–Si tenemos derecho a ella y nos la conceden, desde luego. Eso no depende de nosotros.

–¿Qué siente una madre cuando pierde a una hija de esa forma?

–Mucha rabia; es como si te mataran a ti misma.

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