10 de octubre de 2020
10.10.2020
Faro de Vigo

Un mercado frente a los turcos

Cangas vivió ayer su primera jornada de "A Defensa da Vila" con música y feria de época

10.10.2020 | 02:33

Con el frío acechando tras los falsos plataneros de la Alameda Vella y el viento jugando al escondite detrás del escenario de la Plaza da Constitución, se abrió ayer sin aparato político el mercado de época que decora "A Defensa da Vila", que conmemora el desembarco de los piratas turcos en Cangas, donde cientos de hombres y mujeres fueron pasados a cuchillo y otros apresados para vender después como esclavos en Oriente. Ayer, no había turcos que matar, pero si que los cangueses y foráneos se pertrechaban contra el Covid-19 en un riguroso protocolo impuesto por la organización.

En este viernes tendencioso de octubre, se buscaba la risa y la "troula" en las calles, donde aún se puede disfrutar como antes de la pandemia. Así que había gente en el paseo y a cuentagotas se iban acercando los cangueses y foráneos (que sí, que los había) al mercado de época, esa especie de rastro donde cohabitan las hábiles cuchillas modernas capaces de pelar y cortar todo tipo de frutas y hortalizas con puestos de rica miel, aceite y hasta chile picante que llega de Murcia. Algunos tenderos marcaban indumentaria apropiada y se metían en el papel de hombres o mujeres de la época en esa Defensa da Vila, que conmemora el desembarco de piratas turcos en 1617. Por eso que ayer también en el Auditorio se volvió a proyectar la película "María Solinha", perseguida entonces por bruja.

La Alameda Vella simulaba un circuito que había que seguir de forma obligatoria. Se entraba por la derecha y se salía por la izquierda. Una esbelta red dividía las dos zonas. Así que era fácil mantener la distancia de seguridad y no había tropiezos de los que van y vienen. Se entraba con sabor a miel y se salía con crepes al gusto. La venta de churros y porras ganaba adeptos a medida que se entraba en la noche y en el mercado se ofrecía chile picante, rico aceite, aromáticas especias, con el azafrán subiendo más que el oro del Perú y la bisutería "barata, barata" también se podía mercar en varios puestos del recorrido. Había representación de Murcia, pero también de Extremadura, que mostraba al público sus ricos productos ibéricos, que resucitan a un muerto. "¡Como el aceite de oliva, oiga!" Olía a cuero y a plata gruesa. Muy cerca del mercado, dos músicos de época con gaita y una pequeña flauta hacían bailar con asombrosa pirueta a unas marionetas. Era el grupo Os Monifates, que a las 18.00 horas ya habían mostrado sus dotes para la música y para la escena en la Plaza da Palma. Y gustó la mezcla al público, que se arremolinó, manteniendo la distancia de seguridad, en torno al espectáculo de calle, que si bien pudieron ver nuestros ancestros de 1617, cuando entraron las tropas turcas en Cangas.

Los que se atrevieron con la fría noche que quedó después de un día de sol de otoño, pudieron disfrutar de la calidad musical del grupo Arxe. Había aforo limitado y al aire libre y frío.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
FaroEduca