20 de marzo de 2020
20.03.2020
Faro de Vigo

La utilización del transporte de ría se desploma a mínimos históricos y las navieras recortarán rutas

Poco menos de 200 personas toman cada día los barcos de la línea hacia Vigo -Las operadoras mantuvieron los horarios la primera semana de confinamiento pero desde el sábado empezarán a reducir las frecuencias

20.03.2020 | 01:39

La alerta sanitaria y su consiguiente estado de alarma y semiconfinamiento está dejando por los suelos a gran parte de la economía de la comarca. Incluso en muchos de aquellos sectores que siguen operando al no ser paralizados por el decreto del Gobierno central, se está notando el descenso de clientes. Ese es el caso, por ejemplo, del transporte de ría, que esta semana alcanzó mínimos históricos de uso, con poco más de 200 personas de media que toman cada mañana los barcos que conectan Cangas y Moaña con Vigo. Aunque las operadoras de ambas rutas mantienen sus frecuencias esta semana, se esperan recortes en el servicio de forma inminente, pues el gasto en gasolina y los pocos viajeros hacen que el negocio sea claramente deficitario en estas condiciones.

En Cangas desde la naviera Mar de Ons señalan que la caída de viajeros fue de un 86%, lo que significa que solo reúnen a algo más de un centenar de usuarios al día. Los horarios más concurridos siguen siendo las salidas desde Cangas a las 8.00 y 8.20 horas cada mañana, mientras que el resto de rutas cuentan apenas con dos o tras viajeros cada una. Algunos barcos parten sin ningún pasajero, según explica el responsable de la empresa, Carlos Nacimento. A partir de este lunes se reducirán, por lo tanto, las frecuencias del barco entre Cangas y Vigo, para adecuarlas a la demanda real que existe.

En lo que respecta a la ruta de Moaña, Nabia iniciará esta reducción de horarios con motivo del Covid-19 desde mañana mismo, sábado 21 de marzo. El sábado solo habrá seis salidas desde el muelle de pasajeros moañés -10.00; 12.00; 14.00; 16.00; 18.00; 20.00 horas- y otros tantos regresos media hora después. Moaña ya había perdido el servicio de barco los domingos, que se recuperó en diciembre con el incremento de viajeros para ver las luces de Navidad en Vigo y que se mantuvo en los primeros dos meses del año para comprobar si existía una demanda suficiente. Este municipio llevaba años sin barco a Vigo los domingos.

La responsable de Nabia, María Jesús Acuña, explica que suman unos 100 usuarios al día, cuando lo habitual entre semana eran unos 500 pasajeros. "Tenemos que reducir para mantener este transporte, porque ahora en muchas rutas no damos servicio, solo gastamos combustible", apunta. Entre semana de Moaña partirán a partir del lunes nueve barcos a las horas en punto entre las 7.00 y las 22.00 horas. El mismo número de frecuencias partirá desde Vigo de regreso a Moaña a las y media.

Desde el personal de Nabia, esta semana explicaban la situación que viven. "Casi nadie puede ir a Vigo. De ocio ya no se puede ir porque no está permitido y todos los comercios están cerrados. Y cada vez acude menos gente a trabajar con este confinamiento. Además también paró Citroën y eso es un golpe duro para toda la economía", explica la patrona Mónica Piñeiro.

Tanto en el barco de Moaña como en el de Cangas, la crisis sanitaria ha obligado a redoblar esfuerzos en la limpieza y desinfección de los lugares comunes del barco. La tripulación se encarga, cada vez que el barco llega a puerto y bajan los usuarios, de cerrar el acceso y limpiar con desinfectante todas las mesas, bancos, barras metálicas de agarre e incluso los equipos electrónicos que emplean los tripulantes. También friegan el suelo al final de cada viaje. Las puertas y las pomos se limpian con especial dedicación.

Distancia de seguridad

Solo una vez finalizado y secada la cubierta de pasajeros se permite entrar a los usuarios del próximo viaje. Todos ellos deben guardar la distancia de seguridad en el pantalán de acceso al barco y la tripulación vela por que no se sienten cerca una vez dentro del mismo. "Aunque la verdad es que ya están todos metalizados, pues ya nadie se sienta con otra persona", explica la patrona.

Aunque esta situación multiplica el trabajo de los tripulantes de las navieras que se encargan del transporte de ría, éstos lo comprenden. "Es normal que tengamos que hacer esta desinfección. Es por la seguridad de todos. De los viajeros y la nuestra", apuntan. Utilizan mascarillas y guantes durante toda su jornada laboral.

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