16 de marzo de 2020
16.03.2020
Faro de Vigo

Campamento de cuarentena en el salón de casa

Un confinamiento para aficionados

16.03.2020 | 02:18
Arriba, Victoria Portas con sus hijas. Izda. Familia de Cangas. Dcha, juego en el pasillo de una casa en Moaña. Abajo, tocando clarinete en Moaña y haciendo un puzzle en Cangas. // S.Á

El confinamiento en los hogares comenzó este fin de semana y la gran mayoría de las personas en O Morrazo cumplieron con la medida, salvo algunas excepciones. En Moaña las calles estuvieron prácticamente vacías y la Policía Local solo tuvo que advertir a una pareja que estaba realizando ejercicio con la excusa de pasear al perro y se le pidió que volvieran a su casa y se cruzaron también conotras personas caminando aunque ofrecían la excusa de que iban a la farmacia o al estanco.

La lluvia de ayer también ayudó a que el confinamiento fuera casi total en la comarca y los padres con hijos pasaron el segundo día de encierro llenando el tiempo, en la medida de lo posible, de los más pequeños que todavía tienen por delante, como mínimo doce días de encierro, sin salir a la calle y para los progenitores casi dos semanas de difícil conciliación de la vida laboral y familiar.

La presidenta de la Federación de Asociación de nais e pais (Anpsa) de alumnos de Moaña, Cristal Cabezas, madre de un niño de 5 años, asegura que el viernes hizo la compra para varios días para no tener que salir, aunque dice que ayuda mucho que tienen una terraza grande y huerta en el mismo edificio: "Intentamos seguir unas rutinas diarias: dormir bastante, preparar el almuerzo, aseo y luego tareas de casa. Roi hace alguna cosa cada día, ayer ayudó a limpiar la terraza y tender ropa". Añade que también dedican el tiempo a hacer ejercicio, gimnasia, bailar y a leer cuentos, construcciones con lego, dibujar y evito las pantallas todo lo que puedo". Al estar tanto tiempo en casa, las pantallas es un riesgo para los niños. Cristal asegura que le deja una vez al día usar la tablet con juegos educativos: y para entretenerle ayer crearon una tela de araña en el pasillo para jugar: "Bueno hay que tener dosis de paciencia, cariño e imaginación. Todavía quedan muchos días". En su caso dice que su hijo está concienciado y no le pide salir. Los que tienen niños pequeños tienen tareas aseguradas. Siempre hay algo qué hacer con ellos. Claro que no dan tregua y la desconexión solo puede ser a través de internet y las redes sociales, donde se hace un fiel seguimiento a la labor del gobierno. Además, preparan el teletrabajo, con el que operan ya desde la semana pasada. Los que tenían por costumbre acudir al gimnasio, ahora se llevan la tabla de ejercicios para casa y practican mientras sus hijos se abandonan a esos juegos que trajeron los Reyes Magos y Papa Noel y que aún no le habían podido sacar todo su fruto. Otros jóvenes dedican el confinamiento a hacer puzzles, uno tras otro. De esos de muchas piezas. Quien más quien menos se abandona a esas aficiones de andar por casa, nunca mejor dicho. En algunas casas de la comarca, los padres practican gimnasia junto a sus hijos y se practican rutinas de baile con el propósito de que las horas pasen de forma divertida. La programación de las televisiones se centra en el coronavirus y las películas se repiten de forma tediosa. Así que, quien puede, se refugia en los canales de pago. La lectura siempre es una buena elección en estos momentos y a ella se recurre. Se vendieron más libros el viernes que en toda la semana.

La concejala de Cangas Victoria Portas, con dos niñas pequeñas, asegura que los niños tiene un batallón de deberes que les han mandado los profesores para que continúen con sus rutinas: "Como madres y padres nos toca administrar el tiempo de estudio y de ocio". El salón de su casa es el "campamento de cuarentena", con las niñas dibujando y atendiendo deberes y ella con teletrabajo.

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